Tania Llasera posa sin complejos con sus «kilos de más postvacacionales»

Tania Llasera posa sin complejos con sus «kilos de más postvacacionales»

La presentadora de televisión comparte en las redes sociales su particular defensa de los cuerpos reales

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Tania Llasera ha encontrado en Instagram una gran plataforma para reivindicar los cuerpos reales. La presentadora vizcaína se rebela contra la superficialidad que impera en esta red social con fotografías en las que se muestra natural, sin complejos, queriéndose y aceptándose a sí misma tal y como es. Este domingo cumplió con «lo prometido» a sus más de 631.000 seguidores y publicó su «posado por sorpresa con kilos de más postvacacionales». ¿El escenario elegido? A diferencia de Ana Obregón, Tania no posa metiendo tripa en la orilla de alguna playa. Ella ha preferido fotografiarse en el baño, frente al espejo, con la toalla de la ducha detrás... sin filtros, ni poses, ni maquillaje. Su look se compone de un bikini rojo de Calzedonia, unas gafas 'cat eye' a juego, varias pulseras en la muñeca izquierda... y mucho sentido del humor. «Mi celulitis la enseño yo», es uno de los hashtag que acompañan a la imagen, que en cuestión de horas ha superado los 60.000 'me gusta' y recibido más de 5.300 comentarios.

Eso sí, su posado ha dividido a sus incondicionales. Mientras algunos la felicitan por mostrar la belleza real, otros la acusan de promover el sobrepeso. «Me quito unos pocos complejos cada vez que te veo, porque estás estupenda y yo también», «Me encantas tú, tu bikini, tus gafas, tus curvas y tu alegría» o «Ole tú, viva la normalización de la celulitis» son algunas de las reacciones positivas que ha tenido la publicación, que son la mayoría. Aunque nunca llueve a gusto de todos: «A nadie le gusta estar gordo y creo que a ti menos con el cuerpo que tenías» o «dentro de unos años, cuando salgas de esta espiral chachi piruli gordura a tope, dirás que te los quitaste por salud, no por complejos. Y en el fondo te dará la risa...», son algunos de los comentarios en contra.

La presentadora quiso zanjar anoche la polémica que han levantado sus fotografías en bikini con un vídeo en blanco y negro en el que aparece bailando frente al espejo. Llasera acompaña la publicación de un texto en el que explica los motivos de su posado y se toma con humor cualquier comentario que no sea una opinión constructiva. «Estoy potente y lo sé, estoy 'rellenita' y no llena de complejos y eso chicas... pues parece que choca. Sois miles ya los que me habéis escrito básicamente diciendo: «Ole por tu ovarios, yo no podría, yo me escondo». Mirad, yo no pretendo hacer apología de nada, ni dar vergüenza a nadie (mis hermanos sufren). Solamente pienso que lo más saludable del mundo de las redes sociales, es poder alcanzar a las personas», reflexiona la comunicadora. Además, asegura que su intención de sus posados en bikini es «normalizar la celulitis y las mujeres de todos los tamaños». «Lo saludable para tu alma es estar cómoda en tu piel, en tu cuerpo y a veces eso cuesta verlo en este escaparate de posados y vacaciones ideales que es Instagram. Dejemos de escondernos porque sea como sea, milagrosamente, damos la talla cada día como personas. Normalicemos lo normal por favor. #NormalizarLoNormal #LaPerfectaImperfeccion de cada cual. Y sí, en el vídeo cierro la puerta con el pompis, eso es potencia», concluye diciendo en su escrito.

Tania ya se fotografió en bikini frente al espejo del baño hace diez días, justo antes de comenzar sus vacaciones. Entonces adelantó que habría un nuevo posado a su regreso y explicó los dos motivos que le habían llevado a hacerlo. Por una parte, la vizcaína defiende los cuerpos reales y sanos, algo que siempre ha reivindicado en sus redes sociales, y por otra parte, busca acabar con los indiscretos objetivos de los paparazzi, ya que el verano pasado fue criticada en la portada de una revista por su peso. «De esta manera mato dos pájaros con la misma piedra: 1. Enseño lo que hay, posando viva, pero se aprecia celulitis y masa y no quiero quitarlo porque es mí #Realbody y es sano que se vea que aquí tengo de todo y estoy más sana que una manzana. Y 2. Reviento las fotos de los 'paparazzi' en la playa -veremos si esto funciona porque el año pasado estaba en portada de pleno #arggg y no he adelgazado ni un gramo ni pienso», escribió la comunicadora.

Tania ya está más que acostumbrada al absurdo interés que despiertan sus kilos. Cuando aumentó de peso, hace unos años, el tema se convirtió en debate nacional y se vio obligada a explicar que estaba más gorda porque había dejado de fumar. Desde entonces, demuestra que se la trae al fresco que la critiquen por su cambio físico. Hace unos meses colgó un vídeo en el que se merendaba unos apetitosos bombones de chocolate. Y lo único que dejaba -se los comía todos- era una dedicatoria rotunda «a todos los que piensan que no debería comer nada con calorías». La publicación superó los 37.000 'me gusta', en su mayoría de mujeres, que le agradecían su sensatez y sentido del humor: «¡Ole tú!». Una semana antes también subió otro vídeo, en el que movía las caderas en un baile improvisado mientras cantaba: «me siento bien y oye, tengo mi barriguilla, pero me siento bien». Desde que cogió unos kilos, le han hecho múltiples ofertas para publicitar dietas milagro, pero ha ido rechazando una tras otra. «Porque no voy a anunciar algo en lo que no creo y porque no hay dinero que pague el ser coherente conmigo misma», justifica con convicción.

Tania consigue, sin pretenderlo, que sus seguidoras empaticen con ella y la vean como una más. Con su particular cruzada contra el postureo, ha encontrado en Instagram una gran plataforma en la que pone en valor el amor propio. Y lo hace mostrando su celulitis tras las vacaciones, sus ojeras cuando los críos no la dejan dormir, su cara de cansada tras una intensa jornada de trabajo... sin otra pretensión que normalizar las cosas que son normales. «No debía estar tan aceptado el hecho de que se puedan hacer juicios de valor sobre tu físico, yo valgo mucho más que los kilos que peso o mi imagen, yo aunque fuera tuerta, bizca o me faltarán tres dientes seguiría siendo la misma, igual de simpática, accesible, natural...», aseguraba en otro vídeo de Instagram. En un lugar tan superficial como esta red social, que crea expectativas de éxito, belleza y realización personal tan irreales como surrealistas, todavía queda gente real que reivindica el poder de lo auténtico.

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