«Tuve claro que quería generar empleo»

La próxima semana, el mesón sidrería Don Arturo celebrará una cena con espectáculo por el primer aniversario de su reapertura. /Héctor Ruiz
La próxima semana, el mesón sidrería Don Arturo celebrará una cena con espectáculo por el primer aniversario de su reapertura. / Héctor Ruiz

La asturiana María Dolores Fernández decidió comenzar de nuevo en el sector desde El mesón sidrería Don Arturo de Navajeda con el objetivo de contratar trabajadores y poder jubilarse

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZ

Un año abierto hará el próximo fin de semana El mesón sidrería Don Arturo de Navajeda. Por ello, María Dolores Fernández -la dueña del establecimiento- ha preparado una cena con actuación el domingo que viene. La hostelera hace balance de los últimos 12 meses, que han supuesto para ella un nuevo comienzo en el sector. «Considerando que es el primer año y he tenido que empezar de cero no me puedo quejar con cómo ha ido todo», reconoce. De hecho, está pensando ya en ampliar su plantilla de dos a seis trabajadores, algo que tuvo claro desde el primer momento. «Quería crear empleo, sino me habría cogido un local más pequeño para mí».

La nueva dueña del restaurante decidió mantener el nombre del negocio anterior, que llevaba cerca de tres años cerrado y que se llamaba Mesón Don Arturo, al que le añadió tan sólo la palabra 'sidrería'. Una decisión motivada en las raíces de la hostelera, que es asturiana. Sin embargo, la bebida que ella ofrece es cántabra. «Hay alguna diferencia, la asturiana tiene más vida a la hora de escanciar, pero hay que trabajar con el producto de la zona», dice.

A pesar de haber nacido y crecido en la región vecina, Fernández ha pasado los últimos 23 años en Cantabria. «Llevo media vida ahí y la otra media aquí», reconoce. El mesón sidrería Don Arturo no es su primera experiencia dentro del mundo de la hostelería, ya regentó un bar en Villafufre durante 15 años junto a su difunto marido.

«La cocina que yo hago es en honor a mi suegra, que fue una mujer que tiró adelante a su familia»

El cambio de negocio llegó un día buscando en internet. «Encontré el local y me decidí por este con idea de meter a gente a trabajar». Por el momento cuenta con dos empleados, pero según sus cálculos, el local podría dar trabajo a un total de seis. «Sobre todo busco gente seria y con ganas. La experiencia se coge trabajando, el que quiere puede».

De los fogones se encarga Fernández, que aprendió todo lo que sabe de cocina con las lecciones y consejos de su suegra. «No es una comida moderna ni mucho menos, digamos que son los platos de la abuela», define. En el menú se pueden encontrar cocidos, estofados, chuletón, pescados a la plancha, arroces...

La principal clave de éxito en la hostelería es «un cliente satisfecho», sobre todo porque siempre vuelve y genera «el boca a boca». La mayor parte de los comensales que tienen hasta la fecha suelen ser de la región, que son «más exigentes porque conocen el tipo de cocina que preparo».

La mayoría de reservas llegarán para después de Semana Santa. Sin embargo, no se ha planteado mantener cerrado hasta esa fecha como hacen otros establecimientos. «Un local cerrado nunca gana». Sobre todo, porque no quiere dejar colgados a los vecinos que ya acostumbran a ir frecuentemente al negocio a tomarse su vino y unas rabas. «He pasado un año que ha sido duro porque tienes que hacer frente a todos los pagos, pero ahora arranco la temporada con reservas, bodas, banquetes... que eso siempre ayuda mucho», recalca.

Como forma de atraer a los clientes María Dolores está pensando en ofrecer todos los fines de semana espectáculos dentro de su restaurante. Al igual que va a hacer en la cena por el aniversario de la apertura el domingo que viene, cuando actuarán el grupo Alambra. Todo ello acompañado de un menú cerrado de 15 euros con entremeses, sopa de pescado, estofado o merluza y postres caseros.