Los lácteos: buenas noticias

Leche fresca con sus derivados más frecuentes. /Fotolia
Leche fresca con sus derivados más frecuentes. / Fotolia
José Enrique Campillo
JOSÉ ENRIQUE CAMPILLO

Últimamente el mundo de la nutrición saludable anda revuelto con los tres alimentos básicos: el pan, la leche y el vino. A los tres les hemos dedicado algunos artículos. Ya les adelanto, que la conclusión esencial que desde estas líneas hemos defendido es que la humanidad lleva miles de años alimentándose de estos tres alimentos y que, salvo intolerancias, alergias o patologías incompatibles, el consumo moderado de estos tres alimentos no daña nuestra salud.

El asunto de la leche y los lácteos concita una especial inquina. Hay quien les achaca la causa de casi todos los problema de salud que hoy nos afligen. Pero de vez en cuando surgen estudios serios, verídicos y concienzudos que ponen de manifiesto que la leche y sus derivados, consumidos de manera razonable, también nos proporcionan beneficios para nuestra salud.

Uno de estos estudios es el que han publicado recientemente un grupo de investigadores de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili. Estos investigadores han realizado un 'metaanalisis', es decir un estudio estadístico de toda la literatura científica existente acerca de la asociación entre consumo de lácteos y el riesgo de cáncer de colon y de recto. En total se analizaron veintinueve artículos publicados en revistas internacionales prestigiosas que incluían a más de veinte dos mil pacientes estudiados y que padecían este tipo de cáncer.

El estudio de estos investigadores, que se ha publicado en la revista 'Advances in Nutrition', muestra que un consumo alto de leche se asociaba con una reducción de un 18 por ciento en el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer en cualquiera de sus localizaciones anatómicas habituales, incluyendo el colon y el recto. No se detectaron diferencias en el riesgo de cáncer en relación con el consumo de yogurt u otras leches fermentadas. Sí se encontraron ventajas con la leche desnatada respecto a la leche entera. Los que más leche desnatada consumieron tuvieron un menor riesgo de desarrollar cáncer de colon. Lo mismo sucedió con el queso, su consumo ocasionaba una reducción del riesgo de desarrollar cáncer de colon proximal.

La leche y sus derivados, como el pan y el vino, son alimentos esenciales que nos proporcionan placer y que consumidos en su justa medida no hay razones para que afecten negativamente a nuestra salud. Pero hablo de productos elaborados como siempre se ha hecho. Muchos de los problemas que causan estos alimentos hoy se debe a que no se elaboran de manera natural, tradicional. Es el caso, por ejemplo, de las harinas que hoy se venden; que han perdido en su elaboración todas sus ventajas nutricionales.

Procuremos elaborar leche, quesos y yogures lo más naturales que sea posible, sin contaminantes de pesticidas ni de aditivos no esenciales. Disfrutemos cada día en nuestra mesa de los lácteos consumidos en cantidades razonables. Por ejemplo: un vaso de leche, un yogurt y un trocito de queso. Esa es la dosis diaria más recomendable para obtener todos sus beneficios sin ninguno de sus posibles efectos negativos.