Conciertos y ferias, teatro y productos de Cantabria en la ciudad cambiante

Reunión de socios en una de las muchas actividades que organiza el centro./
Reunión de socios en una de las muchas actividades que organiza el centro.

La mayoría del millar y medio de montañeses en la isla llegaron con el trabajo asegurado a una tierra amable que vive para el turismo

J. MARTÍNEZ TEJAsantander

Aquellos que defienden el nombre sin apellido, y conocen la procedencia de quien pregunta, explican que "es como si decimos Santander de Cantabria. Parece absurdo, ¿no? Cantabria es la región y Santander su ciudad principal. Pues aquí, lo mismo. El nombre de Mallorca es el de la isla y Palma el de su capital. Palma insisten y no Palma de Mallorca". Pero no todo el mundo está de acuerdo, y por ello la denominación oficial varía según el signo político de quien gobierne. La izquierda impone el nombre de Palma para la capital del archipiélago, como figura en el Estatuto de Autonomía, y califica de provincianos a quienes añaden Mallorca.

Casa de Cantabria en Mallorca

Fundación: 22 de mayo de 1998.

Dirección: Niceto Alcalá Zamora, 33 07013 Palma (Mallorca).

Presidenta: María Inmaculada San Emeterio Terán.

Número de Socios: 375 (158 familias).Cántabros en Baleares: Unos 1.500.

Instalaciones y actividades: Local de 280 metros cuadrados, con oficina, sala de usos múltiples, biblioteca con temática cántabra, cocina y patio cerrado. Tienen un coro, celebran el Día del Cocido Montañés, la festividad de la Bien Aparecida, el Día de Cantabria, el Día de Baleares, la Feria de Mayo y la Constitución, y participan en la Trobada de Casas Regionales y en la Feria de Inca con una caseta en la que ofertan productos cántabros. Organizan los Sábados Culturales, viajes, presentaciones de libros, obras de teatro y conciertos de música, con especial dedicación este año a Jesús de Monasterio.

Teléfono: 871 956 766.

Correo electrónico: casacantabriamallorca@hotmail.com

Sin embargo, los grupos de oposición consideran que al resto de los españoles, a los europeos y a cualquier ciudadano del mundo les suena más Mallorca que Palma. No es un asunto grave, pero sí más importante de lo que parece. Los argumentos de unos y otros son de peso, porque si el pacto de izquierdas sostiene que Palma es el nombre histórico y el que utilizan sus habitantes, el resto de las fuerzas políticas PP, Ciudadanos y los regionalistas del PI reclama el uso de Palma de Mallorca por motivos de promoción turística. En cualquier caso, la ciudad sufrió el pasado noviembre la tercera modificación en menos de una década y va camino de batir todas las marcas, si es que estas cosas se computan, porque nada indica que el baile concluirá aquí sino al contrario. Ahora, por el momento, es Palma de nuevo. Después, ya se verá.

La actual urbe de más de 400.000 habitantes. cuyo número se multiplica en los veranos, la antigua Palma de los romanos, la Madina Mayurqa de los árabes y la Ciutat de Mallorca del rey Jaime I, tiene en el turismo su principal fuente de ingresos y el máximo generador de empleo. Ese es el discurso de quienes abogan por incluir Mallorca en el nombre. "Mallorca es una marca bien conocida, un nombre universal al que no debemos renunciar. Provincianismo es precisamente lo contrario". Las actividades relacionadas con el turismo suponen el 45% del producto interior bruto de las Islas Baleares oficialmente Illes Balears en su conjunto, a mucha distancia de cualquier otra, lo que permite que la comunidad ocupe el séptimo puesto nacional en el PIB per cápita y asegure un buen nivel de vida. La presencia en el periodo vacacional de los Reyes de España en el palacio de Marivent; la visita ocasional o permanente de muchos personajes del mundo del espectáculo, de casas reales o del famoseo; la gran calidad de sus deportistas, con nombres como los de los tenistas Rafael Nadal y Carlos Moyá, los baloncestistas Rudy Fernández, Sergio Llull y Alba Torrens, la nadadora Melanie Costa o el motociclista Jorge Lorenzo, son otros de sus activos. La isla destaca, además, en el sector de la construcción y las industrias de la piel y de las perlas.

Todos profesionales

Hasta esta tierra llegó hace treinta y nueve años María Inmaculada San Emeterio Terán, la actual presidenta de la Casa de Cantabria, nacida en Santillana del Mar, aunque ella matiza que "me crié en Torrelavega y me siento torrelaveguense". El motivo de su viaje temporal a la isla, que después se convirtió en definitivo, es el mismo que el de la mayor parte de los cántabros que viven en Palma y en Mallorca, el traslado profesional. "Mi marido, natural de Los Corrales, es militar de aviación, estudió en la Academia del Aire de León y fue destinado aquí. La estancia iba ser de poco tiempo, un par de años, pero ya llevamos casi cuatro décadas". Por lo que sabe, la gran mayoría de los cántabros vinieron con trabajo. Muchos eran funcionarios; otros, empleados del Banco Santander, directores y trabajadores de hotel, gente relacionada con la hostelería y el turismo y algunas profesionales salidas de la Escuela de Enfermería de Valdecilla, muy valoradas y demandadas, que se incorporaron al antiguo hospital Son Doreta y, cuando cerró, a los de Son Espasses y Son Llàtzer. "Todo ello tuvo como consecuencia una sólida posición de entrada y una rápida aclimatación a una ciudad muy acogedora. Los mallorquines son tranquilos y afectuosos con el visitante, quizás por los miles de extranjeros que aquí viven o los millones de turistas que reciben cada año", señala Inmaculada. "Naturalmente, en nuestro caso, el de los cántabros, no es lo mismo venir con un trabajo asegurado que a ver qué sale".

Dado el número notable de cántabros en Baleares, alrededor del millar y medio, pronto surgió la idea de reunir a quien quisiera apuntarse en un proyecto común, circunscrito a la isla de Mallorca Ibiza crearía años más tarde su propio centro regional por razones operativa, de número y porque era la residencia del impulsor del proyecto, primer presidente y quien dirigió la Casa durante muchos años. Carlos González, gestor, fue buscando montañeses por todas partes, apoyado por algunos incondicionales, bien por medio del Documento Nacional de Identidad, bien preguntando aquí y allá, y celebrando después las primeras reuniones en bares y restaurantes, hasta que se pudo contar con los simpatizantes suficientes para formar un grupo sólido y cohesionado. Con la ayuda de la alcaldesa de Calviá, que cedió el salón de plenos del ayuntamiento, la Casa de Cantabria quedó oficialmente constituida el 22 de mayo de 1998, aunque la andadura se había iniciado el año anterior. "La promoción de la cultura de Cantabria y sus tradiciones" figuraba en sus estatutos como principal motivo fundacional, una labor que han procurado mantener y acrecentar año a año desde su sede en un local de la calle Niceto Alcalá Zamora.

El matacío de la sobrasada y la butifarra

Anecdotario

La razón de ser de las Casas de Cantabria, y de todo ente regional en cualquier autonomía española o en el país en el que se asiente, consiste en la agrupación de los naturales en la defensa de los usos y tradiciones de la tierra de origen. No son los tiempos de hoy los mismos que motivaron la creación de sociedades lejanas y antiguas, pero sí se conservan, adecuándolos en lo necesario, determinados ritos y hábitos. Los montañeses de Mallorca introdujeron hace unos años las jornadas de lo que en Cantabria se conoce como matacío, es decir, el sacrificio del chon, también costumbre arraigada en Palma y en toda la isla. Pero como el clima es distinto y otras cosas también, los cántabros se vieron obligados a sustituir el chorizo por la sobrasada y la morcilla por la butifarra. No es lo mismo, pero no está mal.

Ferias y subsistencia

La aportación económica de los socios es tan escasa abonan seis euros mensuales que el mantenimiento sería imposible si solamente se contara con las cuotas. La Casa de Cantabria procura estar presente en cuantas fiestas puede, propias y ajenas, tanto las que organiza como las participadas por los diecisiete centros regionales censados en Palma. Pero su principal fuente de ingresos, además de la subvención que recibe del Gobierno de Cantabria, está en la venta y degustación de productos cántabros en la Trobada, en la Feria de Inca o en el Día del Cocido Montañés. No es fácil la subsistencia. Sólo el Centro Gallego y la Casa de Cantabria permanecen entre las sociedades regionales del norte, porque el vasco Euskalechea está bajo mínimos y la crisis se llevó por delante al Centro Asturiano.

María Inmaculada es socia de la Casa prácticamente desde los inicios. Está plenamente insertada y habituada al modo de vida de Mallorca, y no añora demasiado Cantabria porque viene de visita cuatro o cinco veces al año aprovechando los aviones directos de Vueling. "En el día a día echo de menos el chiquiteo, que aquí no existe, ni las cuadrillas de amigos tal y como las entendemos en Cantabria. También el verde de mi tierra y la suave temperatura del verano. Pero tenemos mar, y eso es de gran ayuda". Aunque los socios se implican en cuantos actos organiza la Casa, "veremos hasta dónde llegamos. La ilusión persiste, pero nuestros hijos ya son mallorquines, y aunque a veces visitan el centro, lo hacen más por nosotros que por propia iniciativa. Supongo que este es un problema muy general".

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos