El futuro del edificio de la Residencia será una incógnita como mínimo otro año más

El edificio de la Residencia Cantabria lleva un año cerrado, un tiempo en el que no se ha avanzado cuál será su destino/
El edificio de la Residencia Cantabria lleva un año cerrado, un tiempo en el que no se ha avanzado cuál será su destino

El Servicio Cántabro de Salud no devolverá el inmueble al Estado hasta marzo de 2018, una vez reubique entre el centro de Vargas y el Idival las oficinas de la Gerencia

ANA ROSA GARCÍASantander

Se cumple un año del desalojo de la Residencia, del adiós a la cuna de los cántabros durante casi medio siglo. Aunque las luces de su interior iluminan cada noche un edificio complemente vacío, despertando la curiosidad de transeúntes y conductores, el gigante blanco que corona el alto de Cazoña permanece amurallado, con todas sus entradas y ventanas de la planta baja bloqueadas tras una pared de ladrillo, desde que toda su actividad se desplazó íntegramente al nuevo complejo de las Tres Torres. Los interrogantes que se plantearon cuando al viejo edificio de la Cantabria le llegó el momento de la jubilación aún no han encontrado respuesta doce meses después.

¿Se tira? ¿Se reutiliza? ¿Se deja morir? Ni la Consejería de Sanidad, que aún mantiene la responsabilidad hasta que tramite la devolución al Estado el hospital forma parte del patrimonio de la Tesorería de la Seguridad Social, ni el Ejecutivo bipartito (PRC/PSOE), que llegó a poner sobre la mesa la posibilidad de reconvertirlo como sede administrativa, pueden asegurar qué pasará con él. Su futuro es igual de incierto hoy que cuando se cerraron sus puertas y, con ellas, la historia de un centro sanitario emblemático, abierto en 1969. Y, como mínimo, seguirá en punto muerto otro año más, según los planes avanzados a este periódico por el gerente del Servicio Cántabro de Salud (SCS), Julián Pérez Gil. "Aún hay una secuencia de actuaciones que se tienen que desarrollar de forma previa a la devolución a la Seguridad Social, por lo que los plazos que manejamos nos llevan a marzo de 2018", apunta. La justificación de este retraso, añade, es que "antes de hacer este trámite tenemos que evacuar el edificio anexo, sede de la Gerencia del SCS y de Atención Primaria", toda vez que su tercer inquilino, el centro coordinador del servicio de emergencias 061, ya se reubicó en Nueva Montaña.

Un final escrito hace años

Tras el cambio de Gobierno, en julio de 2015, la nueva Consejería de Sanidad se encontró entre sus cometidos más inmediatos el macrotraslado y la apertura del nuevo Valdecilla, que implicaba el retorno de servicios hasta entonces localizados en el Hospital de Liencres y la absorción de toda la actividad de la Residencia, cuyo final ya estaba escrito desde hacía años. Sin embargo, lo que no estaba definido es qué pasaría con este edificio de 30.000 metros cuadrados después de que despidiera al último de sus pacientes, cerrara sus quirófanos y desplazara todas sus consultas a la primera planta de las Tres Torres.

La cúpula de la Sanidad cántabra, con María Luisa Real al frente, descartó la posibilidad de mantener en funcionamiento el bloque del SCS y entregar a la Tesorería de la Seguridad Social sólo la Residencia. El argumento fue que esa operación implicaba, según recuerda Pérez, "un desembolso de alrededor de 700.000 euros", que es lo que costaba la reforma necesaria para separar las instalaciones centrales (agua, luz, calefacción...) que ahora son compartidas por todo el complejo. Hechas las cuentas y sopesados los pros y los contras, la Consejería se inclinó por programar la devolución de ambos edificios e invertir en el acondicionamiento de un nuevo emplazamiento para las oficinas del SCS y deAtención Primaria.

Apenas unos metros supondrá la mudanza de las primeras, ya que su nuevo destino serán las instalaciones del Instituto de Investigación de Valdecilla (Idival). Pero ahí comienza el efecto dominó. Habilitar este edificio para el SCS implica llevar las dependencias del Idival a Valdecilla. Concretamente al espacio que ahora ocupan los laboratorios de Microbiología, que, a su vez, se moverán a la planta -2 de las Torres junto a los de Genética. La obra para acondicionar este nuevo espacio aún no se ha adjudicado, aunque la previsión del gerente es que "esté acabada para septiembre". Una vez recolocado el Idival se procederá a hacer el trasvase de la Gerencia del SCS, "calculamos que en el primer trimestre de 2018". Entre tanto, sostiene Pérez, "después del verano iniciaremos los trámites con la Tesorería de la Seguridad Social, con la idea de devolver ambos edificios en marzo". Para entonces, la Gerencia de Primaria ya estará funcionando en las plantas ahora disponibles en el edificio del centro de salud de la calle Vargas, que precisan de una reforma que "empezará en breve, puesto que ya se han adjudicado las obras".

Planes distintos

El gerente del SCS asegura que "es una pena que no hayamos podido hacer antes todo este traslado, quedándonos en una situación deficiente, en un edificio aislado y con problemas de instalaciones.Se tenía que haber previsto con anterioridad, pero no se hizo". Una "falta de planificación" que atribuye sin citar a los gestores anteriores, bajo el mandato del Gobierno del PP. Sin embargo, los planes de la Dirección de Valdecilla, cuando aún la dirigía César Pascual, eran bien distintos, pero el vuelco electoral los truncó de cuajo. Su intención era conservar el edificio del SCS y mantener en él las oficinas de Primaria y la centralita del 061, de tal forma que el Idival tampoco cambiaba de sitio. Por aquel entonces en los despachos se llegó a planificar la separación de las instalaciones (electricidad, agua...) de la Residencia, con proyecto de obra incluido, para que el bloque anexo funcionara de forma autónoma.

La Gerencia parecía dispuesta a invertir en esta dirección, aunque todo quedaba a expensas de la negociación con la Tesorería de la Seguridad Social. No se descartaba incluso que el Gobierno de Cantabria tuviera interés en quedarse la parcela en la que se levanta el viejo hospital para desarrollar en ella un campus tecnológico sanitario. Diferentes vías abiertas que se aplazaban hasta que se culminara el traslado de Valdecilla y que estaban condicionadas por la evolución de la situación económica. Ya en la presente legislatura, el único movimiento que ha trascendido por parte del Ejecutivo regional fue el informe encargado por Economía para calcular el coste de una reforma, ante la hipotética posibilidad de darle una nueva vida al edificio como sede de la Administración. El estudio, que por primera vez confirmaba la presencia de amianto en la estructura, desveló que saldría más caro acondicionarlo (39,1 millones) que derribarlo y volver a construirlo de nuevo (26,8). Ninguna pista más permite descifrar la incógnita sobre el futuro de la Residencia.

Sanidad valora llevar la base de las ambulancias del 061 a Los Castros

Dentro del plan de reubicación de las dependencias que aún funcionan en el entorno de la Residencia, el Servicio Cántabro de Salud tiene que buscar emplazamiento para la base de las ambulancias del 061. Aunque se barajan varios destinos, incluida la posibilidad de mantenerla junto al edificio del Idial, Sanidad no se ha decidido aún. "Nos hemos planteado trasladarla al centro de salud de El Alisal o al de Los Castros, y parece que esta última opción es la más probable", sostiene el gerente del SCS, Julián Pérez Gil. No obstante, añade, se están valorando ambas localizaciones desde el punto de vista técnico, ya que "hay que garantizar que los tiempos de respuesta ante un aviso urgente son los adecuados". Para que la cobertura sea correcta requiere que el punto de partida de las ambulancias esté en un emplazamiento céntrico y bien comunicado.

El centro coordinador del 061, que también compartía el edificio del SCS, se mudó a Nueva Montaña en febrero. Este equipo, que funciona las 24 horas los 365 días del año, es el responsable de la gestión de las urgencias y emergencias sanitarias de toda la comunidad en 2016 contabilizó más de 300.000 llamadas, así como del transporte sanitario urgente, incluidas las cuatro unidades de soporte vital avanzado (UVI móviles) y el transporte aéreo, con conexión directa con el 112.