Una empresa cántabra congela 29.800 avispas asiáticas para su investigación

Isidoro Herrera, con las avispas congeladas. / Javier Rosendo

Isidoro Herrera, de la empresa Sercant, las ha etiquetado y catalogado por ayuntamientos y están a disposición de quien quiera estudiarlas

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

La empresa Sercant Antivelutina, contratada por el Gobierno de Cantabria para erradicar la avispa asiática durante la pasada primavera en más de una veintena de ayuntamientos, ha capturado 29.800 avispas reinas que mantiene congeladas y catalogadas en un almacén de la zona Occidental. El objetivo de almacenarlas, según el propietario, Isidro Herrera, «es ponerlas a disposición de la Consejería de Desarrollo Rural o de algún tipo de institución universitaria que desee estudiarlas». Y de paso, poder demostrar que las ha cazado en caso de que alguien se lo pregunte.

Herrera comenzó la temporada de trampeo en el mes de marzo y desde entonces hasta junio colocó alrededor de 900 trampas en lugares estratégicos de los municipios de Cantabria. En junio, una vez finalizada la temporada de trampeo, comenzó a recoger los nidos de avispas asiáticas y desde entonces ha recogido un total de 400. Cada quince días recogen las trampas, pero en vez de deshacerse de las avispas, Isidro y su equipo decidieron «etiquetarlas y catalogarlas por ayuntamientos para luego almacenarlas en un congelador vertical con ocho cajones». Su intención es tenerlas almacenadas hasta el mes de febrero o marzo y «si para entonces nadie me las pide, se las cederé a un veterinario de la Universidad de Santiago de Compostela que estudia la avispa asiática». Isidro Herrera cree que congeladas pueden aguantar de forma indefinida y así las tiene por si la Consejería desea disponer de ellas «y hacer algún tipo de estadística».

Para la captura de las velutinas, ha empleado un «trampeo estratégico», que consiste en colocar botellas «con dos orificios de siete u ocho milímetros y un agujero en frente del otro». El envase contiene zumo de arándanos y cerveza negra y las avispas se quedan atrapadas en el interior, «donde terminan ahogándose». El profesional está seguro de la eficacia de su sistema. «Hay pueblos como Bareyo o Meruelo en los que llevo dos años poniendo trampas y donde este año estoy cogiendo la mitad de nidos que el año pasado, por lo que la población de velutina se ha reducido en un 50%», asegura.

Una vez ha colocado las trampas, «cada quince días hago un recuento de lo que se ha capturado».

Según este experto, «durante los meses de julio y agosto es cuando hay más nidos, tanto primarios como secundarios». Los nidos primarios son los que empieza a construir la avispa reina después de hibernar, durante el mes de marzo, y su tamaño es como el de pequeñas pelotas de ping pong. Una vez lo ha construido, «la avispa reina pone huevos y tiene obreras, por lo que el nido va creciendo» y llega un momento en que comienza a quedarse pequeño. «Es entonces cuando la reina comienza el nido secundario, como un balón de balonmano».

Javier Rosendo

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