Las aulas a medias y el amplio seguimiento de la huelga marcan el inicio del curso escolar

Cerca de medio millar de profesores se han concentrado frente a la Consejería de Educación. / Alberto Aja

La jornada de paro ha concluido con un seguimiento del 60% según los docentes, un 31% para la Consejería | Los sindicatos aseguran que solo un 20% de los 51.000 alumnos citados hoy han ido a clase

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ y ÁLVARO SAN MIGUELSantander

El curso escolar ha arrancado hoy en Cantabria con una huelga por primera vez en la historia de esta comunidad autónoma desde que tiene las transferencias de educación. Una huelga convocada para protestar por la ampliación de la jornada docente de los maestros en los meses de junio y septiembre. La imagen ha sido de aulas medio vacías y los profesores en la calle, durante la concentración de protesta contra la consejería.

Se trata de la tercera jornada de huelga convocada en Infantil y Primaria por los sindicatos de la Junta de Personal Docente (STEC, ANPE, CCOO y UGT), que han situado el seguimiento algo más del 60 por ciento -1.263 de los 2.104 profesores llamados a participar-, mientras que la Consejería de Educación ha rebajado el porcentaje al 31,7 por ciento. Según este departamento, han secundado este tercer paro 851 maestros, de los 2.863 convocados a hacerlo, excluidos de esta cifra los servicios mínimos.

Sin embargo, la Consejería avisa de que estos datos pueden variar a lo largo de los próximos días, a medida que los profesores que han faltado a sus puestos de trabajo por otros motivos distintos a la huelga aporten las justificaciones oportunas, tal y como ha venido sucediendo en otros paros anteriores. Educación ha destacado que este tipo de conflictos, que «únicamente tienen un componente laboral, no benefician en modo alguno al sistema educativo y menos aún a la enseñanza pública».

Con estos mimbres, la comunidad ha iniciado el curso «a medio gas» ya que la huelga también ha disuadido a muchos padres de llevar a sus hijos a los centros -lo han aplazado el lunes- y ha dejado aulas vacías en los colegios de la región. Los patios presentaban esta mañana un aspecto más vacío de lo habitual en el primer día de clase, con menos padres y niños a las puertas de los centros

Una de las aulas del colegio Ramón Pelayo (Santander) esta mañana.
Una de las aulas del colegio Ramón Pelayo (Santander) esta mañana. / Alberto Aja

La Consejería afirma que «en todo momento ha intentado agotar las posibilidades de negociación desde el respeto al marco legal vigente y a la observancia de los informes» emitidos por la Asesoría Jurídica de la Consejería y la Dirección General del Servicio Jurídico del Gobierno de Cantabria.

Los sindicatos hacen una valoración «muy positiva» de la jornada tras recabar datos de los equipos directivos casi todos los colegios públicos de Cantabria. Además del paro, secundado por seis de cada diez profesores, destacan que la asistencia del alumnado ha sido «muy baja» (alrededor de un 20%), por lo que afirman que no han «comenzado» las clases en las etapas de Infantil y Primaria.

A la vista de estos datos, los representantes de los profesores han reiterado el «enorme malestar» que existe en el colectivo por el cambio en las jornadas de junio y septiembre, cuando se suprimen parcialmente las reducidas. «El hecho de que con tan sólo cuatro días de acción sindical, justo en el comienzo de curso y estando ya publicado en el BOC (Boletín Oficial de Cantabria) el calendario escolar, estemos en estos niveles de paro demuestra que el profesorado rechaza con toda la contundencia del mundo un calendario escolar que solo se puede explicar por la tozudez del consejero, empeñado en imponer lo que nadie quiere», sentencian desde la Junta.

Además, entre el profesorado ha habido un «enfado generalizado» porque la Consejería de Educación ha obligado por primera vez a los docentes a firmar un documento para certificar su presencia en el centro entre las 13.00 y las 15.00 horas. La huelga sólo estaba convocada de 09.00 a 13.00 horas (durante el horario lectivo). En las dos horas restantes los profesores tenían que estar en sus puestos de trabajo, y el hecho de que Educación quisiera comprobarlo con una firma ha crispado aún más los ánimos. «Parece que se pone en cuestión a los equipos directivos, que son quienes deben informar de quién está en el centro y quién no», lamentaba Jesús Aguayo, de STEC.

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La Junta de Personal acusa también a Mañanes de «empeñarse» en aplicar el Real Decreto 14/2012 sobre recortes educativos aprobados por el Gobierno de Mariano Rajoy y que su sucesor y líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha anunciado que se va a derogar de forma inminente. «Que sea un consejero de su propio partido el que se empeñe en seguir aplicándolo tiene muy difícil explicación», sostienen los sindicatos, para los que «todavía resulta más lamentable» el hecho de que ya antes de este anuncio la ministra del ramo, Isabel Celaá, dejó «vía libre» a las comunidades autónomas para que no lo aplicaran incluso antes de la derogación definitiva de la norma. «A pesar de todo eso, el señor Mañanes ha seguido adelante con su calendario, empecinado en aplicar una norma del Gobierno de Rajoy que ya ni siquiera aplican algunas de las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular», insisten desde la Junta de Personal.

Y tras aclarar que no desean «ninguna guerra escolar», aseguran que «jamás darán por bueno el desastroso modelo de calendario que ha impuesto la Consejería», por lo que continuará con «todo tipo de movilizaciones a lo largo del presente curso» y hasta conseguir la «definitiva derogación» del calendario escolar.

Laura Aguate (UGT) ha incidido en que los sindicatos están «abiertos permanentemente» al diálogo y ha achacado este conflicto al «empecinamiento» del consejero por persistir en su «cambio brusco» a un calendario que ya contaba con el visto bueno de los sindicatos.

«Desde esta Junta de Personal le instamos a que revierta el horario lectivo reducido en junio y en septiembre, que escuche a los docentes y los representantes legítimos de los docentes, y que se siente a negociar o si no dimita», ha resumido Rus Trueba (ANPE).

Conchi Sánchez (CCOO) ha valorado el día de hoy como «triste, nefasto y negro» para la educación de Cantabria al ser «la primera vez en la historia» que no se inicia el curso en Infantil y Primaria cuando estaba previsto, lo que ha achacado a una «cabezonería» del consejero, al que ha pedido que pare el conflicto.

«Lo que tenemos que decirle al consejero es que este conflicto tiene que parar ya y, por tanto, lo que necesita es ser valiente y actuar en función de sus criterios a nivel educativo y que deje de obedecer órdenes a otras personas», ha pedido Sánchez, quien ha insistido en «volver a la situación de diálogo».

El portavoz del PP, Íñigo Fernández, ha pedido al consejero de Educación, Francisco Fernández Mañanes, que asuma su responsabilidad y «no busque culpables fuera» por la situación de conflicto que se vive en el sistema educativo.

Concentración frente a la Consejería

A las once de la mañana, cientos de profesores se han acercado hasta la calle Vargas para protestar frente a la sede de la Consejería de Educación. Pasados unos minutos de las once se podía contar cerca de medio millar de personas que han exigido diálogo al consejero y le han pedido que haga caso a las decisiones tomadas en Madrid respecto a la derogación del Decreto Ley de 2012, lo que le permitiría revertir la eliminación de la jornada reducida.

Las protestas de esta mañana frente a la sede de Educación.
Las protestas de esta mañana frente a la sede de Educación. / Alberto Aja

Tras la protesta, la Junta de Personal Docente ha anunciado que las movilizaciones continuarán hasta que el consejero rectifique y celebrarán una asamblea la próxima semana para decidir si siguen adelante con la siguiente huelga prevista para el dia 20 de septiembre.

La historia de un conflicto

La huelga de maestros celebrada hoyen el que era el primer día de clase para 51.300 alumnos, es el último episodio de un conflicto que escribió su primer capítulo el 16 de mayo. Entonces nadie hubiera imaginado lo que se desencadenó a continuación. En la Mesa Sectorial celebrada ese día hubo un acuerdo total entre la Consejería de Educación y la Junta de Personal Docente respecto a la continuidad del modelo vigente de calendario escolar repartido en cinco bimestres, respecto a la distribución de los días lectivos y respecto al mantenimiento de la jornada lectiva reducida en septiembre y junio (tres horas y media de clase) que la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) había solicitado eliminar en virtud del acuerdo llegado en junio de 2016 con el consejero anterior, Ramón Ruiz, para ayudar a facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral.

El titular de Educación, Francisco Fernández Mañanes, garantizó en esa cita a las organizaciones sindicales STEC, CC OO, UGT y ANPE que la ampliación de la jornada a cinco horas de septiembre y junio para satisfacer a las familias sería con actividades de carácter extracurricular, no lectivas, eximiendo a los profesores de esas tareas. Y se mostró dispuesto a hacer un «esfuerzo económico» para conseguir ese objetivo. Bien a través de monitores, bien con la colaboración de los ayuntamientos, de las AMPAS...

Pero al día siguiente Mañanes varió de forma completa su discurso. La Consejería comunicó a FAPA que serían los profesores los que tendrán que hacerse cargo de los alumnos hasta las dos en junio y septiembre. Adiós a la jornada reducida, ya que el horario será igual que el resto del curso y que para ello «se contará con la presencia del personal docente y del no docente adscrito a cada uno de los centros».

El conflicto estalló y los sindicatos empezaron a anunciar «medidas de respuesta y de protesta que van a ser muy contundentes» tras sentirse engañados por el consejero. Incluso solicitaron al presidente cántabro Miguel Ángel Revilla el «cese inmediato del consejero de Educación y de todo su equipo». Las dos partes enfrentadas, Administración y Junta de Personal, defendían que sus propuestas tenían cobertura legal amparadas en distintos informes. Los suministrados a Educación por los servicios jurídicos del Gobierno regional y de la propia Consejería indicaban que se deben impartir 25 horas lectivas semanales, 875 en todo el curso, y que Cantabria había incumplido la legalidad durante los últimos años. Y en medio la FAPA, que aseguraba que no iba a renunciar a sus pretensiones y que intensificaba la dureza de su discurso tras las conclusiones de los informes jurídicos que estaban en manos de Educación, amenazando incluso con llevar el asunto a los tribunales.

La reunión del 7 de junio entre la Consejería de Educación y la Junta concluyó sin acuerdo y sin ningún tipo de acercamiento. Horas después se realizó una concentración frente a la sede del Gobierno de Cantabria en Peña Herbosa en la que participaron más de 2.000 personas, la mayoría maestros, pero también padres y alumnos.

Ante la prolongación del conflicto, el presidente decide intervenir. Revilla obliga a su consejero de Educación a rectificar y a buscar una solución que satisfaga a los docentes. Así que el Gobierno propone a los sindicatos mantener la jornada reducida en septiembre y compensar las horas a lo largo del curso.

Ante la falta de un acuerdo definitivo, la Consejería de Educación adopta finalmente una solución intermedia: mantiene de forma parcial la jornada reducida en septiembre y junio en Infantil y Primaria (en tres semanas de seis); y para cumplir con la legalidad del total de horas lectivas a la que han instado dos informes jurídicos que encargó, añade tres días más de clase, con lo cual habrá 178 jornadas lectivas y no 175.

Los sindicatos, descontentos con la decisión del Gobierno, mantienen las convocatorias de huelga del 14 y el 20 de junio. A pesar de la presión sindical, las últimas negociociones son inútiles y Educación sigue adelante con el plan anunciado.

El último día de julio, el calendario escolar se publica en el BOC, cerrando la puerta definitivamente a cualquier acuerdo para este curso, dejando a los profesores con ganas de 'guerra' y aplazando el conflicto al arranque del curso escolar, que hoy ha empezado con los maestros fuera de las aulas.

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