El administrador concursal pone en venta los terrenos y bienes del Club Parayas

El Club Parayas, situado en el Alto de Maliaño, goza de múltiples instalaciones deportivas./Roberto Ruiz
El Club Parayas, situado en el Alto de Maliaño, goza de múltiples instalaciones deportivas. / Roberto Ruiz

La sociedad deportiva e Inmobiliaria Parayas, su matriz, se encuentran en fase de liquidación y con deudas que suman los dos millones de euros

CONSUELO DE LA PEÑA SANTANDER.

A punto de cumplir el 50 aniversario de su nacimiento, el Club Deportivo Parayas se prepara para cambiar de manos, lastrado por las deudas de su sociedad matriz, Inmobiliaria Parayas. Ambas entidades entraron sucesivamente en concurso de acreedores, asfixiadas por una deuda de dos millones de euros que ha impedido que sean reflotadas y las ha abocado a la liquidación. El administrador concursal Amalio Gómez Miralles ha propuesto al juez un plan para vender, al mejor postor, los bienes y derechos de ambas sociedades en un único paquete, un proceso que se cierra el 15 de septiembre. Hasta el momento, varios grupos se han interesado por las instalaciones deportivas, el principal activo de las concursadas, aunque todavía no se ha presentado ninguna oferta por escrito, según confirma el despacho profesional.

La enajenación de activos se realiza de manera conjunta y no por lotes para que haya un único adquiriente, ya que el objetivo es garantizar «la continuidad de la actividad» como club deportivo. El plazo para recibir ofertas, que se abrió el pasado 15 de julio, concluye a mediados de septiembre. La administración concursal reconoce que diferentes interesados han solicitado información sobre los bienes a liquidar, aunque todavía no se ha formalizado ninguna oferta, algo «normal» en este tipo de procedimientos en los que las plicas se presentan en el último momento. De registrarse varias propuestas, los peritos judiciales pueden celebrar una «subastilla» entre los ofertantes.

Si finalizado el plazo no se formaliza ninguna plica, el administrador concursal se verá obligado a acudir a la venta por lotes o individualizada o a la subasta judicial de los bienes, en cuyo caso la continuidad de la actividad no quedaría garantizada y los precios de la puja pueden llegar a ser irrisorios.

Aunque no existe un precio de salida, el administrador judicial incorpora una valoración de los bienes, así como las cargas que soportan. El Club Parayas no tiene más patrimonio que las cuotas de sus socios (en torno a 500) y el contrato de explotación en régimen de arrendamiento de las instalaciones, que son propiedad de Inmobiliaria Parayas, la sociedad matriz, dueña también de los terrenos. Y es que el club, inaugurado en 1969, está ubicado en una finca privilegiada de 10 hectáreas, situada en el Alto de Maliaño, y con una superficie construida de 20.397 metros cuadrados, que el administrador concursal valora en 2,7 millones, una cantidad muy inferior a los casi 10 millones de euros en que fue valorada en el balance que presentó la sociedad patrimonial cuando solicitó el concurso de acreedores en marzo de 2017.

Pago a acreedores

Pero Inmobiliaria Parayas soporta una deuda próxima a los dos millones de euros, de los que 1,3 millones son con el Banco Popular, ahora en manos de Banco Santander. Además, las instalaciones técnicas, maquinaria y mobiliario han sido tasadas en algo más de un millón de euros. También dispone de una concesión administrativa de terrenos de dominio público marítimo para la guarda de embarcaciones y una rampa, a las que se otorga un valor de 300.000 euros. El dinero recaudado en la enajenación servirá para pagar a los acreedores, entre los que, además de los bancos, se encuentran la Seguridad Social y Hacienda.

El Club Parayas entró en liquidación en marzo del año pasado y su matriz siguió la misma senda en enero de este año. Inaugurado como uno de los mejores clubes deportivos y sociales de Cantabria, la sociedad ha ido a menos con el paso de los años debido, entre otros factores, a la pérdida de socios (superó los mil en sus mejores momentos) y la imposibilidad de generar recursos suficientes. Los sucesivos créditos financieros terminaron por ahogar a la entidad.