La Audiencia deniega la indemnización reclamada por un hombre que tuvo dos hijos tras una vasectomía

La Audiencia deniega la indemnización reclamada por un hombre que tuvo dos hijos tras una vasectomía

La sentencia considera que la operación fue correcta y que no hay obligación de informar sobre una posibilidad de la que solo hay ocho casos en el mundo «sin explicación científica demostrada»

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

La Audiencia Provincial de Cantabria rechazado la reclamación efectuada por un hombre que pese a tener hecha una vasectomía fue padre por dos veces ocho y nueve años después de la operación y pese a que los análisis manifestaban una ausencia de espermatozoides (azoospermia). Se trata de un caso de los que solo hay ocho en el mundo por lo que el Tribunal entiende que al ser una cuestión sin explicación científica y tan excepcional que los médicos no tienen obligación de plantear esa posibilidad concreta entre los riesgos de la intervención.

Este hombre reclamaba una indemnización de 100.725 euros por el daño y perjuicio generado como consecuencia de lo que él entendía como una mala praxis médica al no ser informado de todos los riesgos derivados de la vasectomía y practicársele ésta de forma incorrecta. La sentencia de la Audiencia, que confirma una anterior del Juzgado de Instrucción número 3, considera que la intervención se realizó de forma correcta porque la vasectomía consiguió el fin que se perseguía: la inexistencia de espermatozoides en el líquido seminal, tal y como acreditan todos los análisis que le fueron realizados con posterioridad.

En cuanto a la no advertencia en el consentimiento informado sobre la posibilidad de ser padre con azoospermia, la Audiencia señala que se trata de un hecho que «no tiene explicación científica demostrada». «Existen muy pocos casos en la literatura médica mundial (ocho en total), por lo que ciertamente tal supuesto no puede conceptuarse, por su extravagancia, como eventualidad posible y conocida, que haya de ser trasladada al paciente cuando se trata de informar sobre los riesgos de una vasectomía», señala el tribunal de apelación.

La sentencia explica que el paciente fue intervenido en enero de 2004 y en el consentimiento que firmó y aceptó se le indicaron como riesgos de la vasectomía la posibilidad de recanalizaciones espontáneas, hematomas e inflamación. Meses después de la intervención, se le realizó un espermiograma con resultado de azoospermia, por lo que el doctor le indicó que su líquido seminal ya era estéril. Sin embargo, ocho años más tarde, el hombre tuvo una hija, tras lo cual se le practicó un nuevo espermiograma que nuevamente dio como resultado ausencia de espermatozoides. En 2013 engendró otro hijo y tres meses después se le practicó un nuevo análisis del líquido seminal, con el mismo resultado. Tres años después presentó su demanda.

En su sentencia, la magistrada plantea una prescripción del caso porque en el momento en que el demandante pudo ser consciente de que, pese a la intervención estaba capacitado para engendrar hijos, tras el nacimiento de su hija, en 2012, no reclamó en esa fecha y aún tardó más de dos años después del segundo hijo

Aun habiendo prescrito la acción, la magistrada entra en el fondo del asunto y señala que «la vasectomía practicada consiguió el fin que se perseguía con la misma, que era el de la inexistencia de espermatozoides en el líquido seminal del actor, y por ende, y según la ciencia médica, su infertilidad».

En cuanto al segundo argumento del demandante, que indicaba que no recibió toda la información, por lo que «no concurre un verdadero consentimiento informado», la sentencia constata que la información fue «completa y adecuada», y que recogía «todos los riesgos normales y habituales e incluso extraordinarios derivados de la operación, como lo es la posibilidad de recanalizaciones de los conductos deferentes de manera espontánea y de forma inmediata o incluso tardía».

La sentencia agrega que si la explicación científica de los dos embarazos es la de la recanalización intermitente, el paciente sí estuvo informado y «si la causa es otra, lo cierto es que es desconocida para la ciencia médica y, por tanto, se hace difícil que se pueda obligar a informar de algo incierto e indeterminado», añade.