La caída del turismo en julio presagia que en este verano no se alcanzarán las cifras de 2017

Varios turistas esperan con sus maletas a ser atendidos en la recepción del hotel Santemar, en Santander. /Celedonio Martínez
Varios turistas esperan con sus maletas a ser atendidos en la recepción del hotel Santemar, en Santander. / Celedonio Martínez

Los hosteleros explican que «se ha unido el lastre de los primeros meses del año con un verano que no está tirando con la fuerza esperada»

ÁNGELA CASADO SANTANDER.

El tiempo se ha convertido en el mayor enemigo del turismo y la hostelería durante el mes de julio en Cantabria. No sólo porque las temperaturas en la Comunidad Autónoma no hayan sido altas o porque las lluvias se hayan arrastrado a lo largo de días y semanas. También la meteorología en el resto de España ha repercutido en el número de visitantes de la provincia. «Este verano está siendo atípico, no ha hecho demasiado calor en el resto de la península y la gente no ha necesitado huir al norte», explica el presidente de la Asociación de Hostelería de Cantabria, Ángel Cuevas. Todos los años, «a 20 de junio», en otros puntos de España ya llevan medio mes «asándose», lo que convierte a esta provincia en un «atractivo impresionante». En 2018 no se está repitiendo este patrón. El mal tiempo y las temperaturas bajas y medias han primado durante los primeros seis meses del año en todo el país. Por ello, durante julio la mayoría de los turistas nacionales han buscado destinos «con sol garantizado» para sus vacaciones. Algo que no puede prometer Cantabria.

«Así va a ser imposible alcanzar los números del año pasado. Se ha unido el lastre de los seis primeros meses del año con un verano que no está tirando con la fuerza que esperábamos», se lamenta Cuevas. Aún no hay datos concretos de la ocupación de julio, pero vaticina que, aunque el descenso no será alarmante, el porcentaje estará por debajo del de 2017. Lo que es seguro es que los turistas que han visitado la provincia han sido menos de los esperados. Ya lo adelantaba la primavera. Las cifras del primer semestre del año, entre el 1 de enero y el 30 de junio, no fueron buenas. Respecto a los mismos meses del año anterior, la ocupación «bajó entre un 10 y 15%», especifica.

Alojamientos rurales

Los alojamientos extrahoteleros no están viviendo su mejor verano. «Julio ha sido un mes muy duro», sentencia el director de los paradores de Santillana y Limpias, José Carlos Campos. Estos hospedajes, ubicados en zonas rurales con terraza y piscina, son enemigos del mal tiempo. «No ha hecho sol ni tres días seguidos. Además de la lluvia, ha hecho frío», comentaba. Coincide en que la fórmula idónea para atraer turistas nacionales es que el resto de la península presente temperaturas muy altas y visiten el norte para «refrescarse». Pero es positivo respecto a agosto.

Las previsiones apuntan a una subida de las temperaturas en toda España, que será más acusada fuera de Cantabria, por lo que la provincia volverá a convertirse en un destino atractivo. La ocupación, basada fundamentalmente en extranjeros durante julio, ha estado en torno al 80%, por debajo de las cifras de 2017.

Para compensar las malas cifras se han bajado los precios de los productos para atraer clientes

Las casas rurales no han tenido más éxito. Después de un invierno y una primavera con poco tránsito en sus alojamientos, todas las expectativas estaban depositadas en la época estival. Respecto a julio del año pasado, la bajada ha sido de 15,9% de ocupación. «Al tiempo hay que sumarle el aumento del precio de la gasolina, la gente ha viajado menos en sus propios vehículos», relaciona el presidente de la Asociación de Casas Rurales, Jesús Blanco. «Hay destinos que estaban atravesando un mal momento en años anteriores y ahora están resurgiendo, como Egipto o Turquía», apunta como otra de las causas de este descenso. Las expectativas para agosto son prometedoras, «pero todavía hay más casas disponibles de lo habitual».

Los hoteles, más positivos

Al contrario que los alojamientos extrahoteleros y las cifras medias de hostelería, los datos en los hoteles son más halagüeños. El Bahía, en el centro de Santander, es uno de los ejemplos. La ocupación no ha bajado respecto a 2017. De hecho, ha aumentado por décimas, «de 89,3% a 89,7% para ser exactos», concreta Luis San Emeterio. Prácticamente calcados. Lo achaca a su tipo de clientela. «Aquí viene mucha gente fija, que repite año tras año y tiene ya la costumbre de visitar Santander en verano, independientemente del tiempo», declara. El alojamiento suele rondar el 90% de ocupación y raramente lo supera. «Hay muchas habitaciones y de muchos tipos, no solemos llenar, pero sí alcanzar números altos». Para agosto, la previsión es la misma. Es pronto para saberlo y la tendencia es que los turistas «esperen hasta última hora para hacer las reservas», concluye San Emeterio.

«Cantabria es un destino muy atractivo cuando están asándose en el resto de España» Ángel Cuevas Asociación de Hostelería

«Las reservas de casas rurales han descendido un 15,9% respecto a julio del año pasado» Jesús Blanco Asociación Turismo Rural

J«La lluvia es enemiga de este turismo, en el que la terraza y la piscina son factores importantes» osé Carlos Campos Paradores

El descenso de turistas ha desencadenado también la bajada de los precios. Los hosteleros, al asumir que la ocupación no iba a alcanzar las cifras deseadas, se han visto obligados a reducir el importe de sus productos y servicios para intentar atraer a los clientes con ofertas especiales. «Esto da lugar a una bajada generalizada de los ingresos», describe Cuevas. La Semana Grande de Santander ha seguido la misma línea. Aunque ha mejorado respecto al resto de julio, las cifras no han alcanzado las de años anteriores. El precio también ha sido la primera víctima de los hosteleros durante las fiestas para intentar salvar la temporada.

«En Europa ha hecho muy bueno y no han necesitado viajar a España en busca del sol» Pablo Alonso Asociación de Campings

«Las cifras son calcadas al 2017, tenemos una clientela que siempre viene a Santander» Luis San Emeterio Hotel Bahía

La situación en Europa, meteorológicamente hablando, ha sido la contraria. Y también ha repercutido de forma negativa en la comunidad autónoma. Es habitual que los habitantes de multitud de países europeos viajen durante la época estival a España en busca del sol, donde la temperatura está entre las más altas del continente. Este año, ha ocurrido el fenómeno inverso y en la mayoría de territorios se está viviendo un verano de calor sin precedentes, por lo que no necesitan desplazarse hasta la península. «Se nos han juntado las temperaturas altas en Europa con las bajas en España, dando un resultado negativo en los números de ocupación», se lamenta el presidente de la Asociación de Campings de Cantabria, Pablo Alonso.

«Aunque las cifras hayan sido menores que en 2017, no hay que ser catastrofistas», expone Cuevas. Todas las esperanzas están depositadas en agosto, aunque no se puede esperar que un sólo mes compense a los otros once. Ya para las primeras tres semanas, las reservas están en torno al 75% y la estimación sitúa las cifras por encima de las de julio, aunque seguirán estando por debajo de las del mismo mes durante el año pasado. «Es muy complicado remontar el verano únicamente con la actividad de este mes», comenta Cuevas.

Las temperaturas, al menos para estos primeros días de agosto, serán altas en Cantabria, en las que se sobrepasarán los 30 grados por primera vez en todo el año, lo que anima a los hosteleros en el ecuador de la época estival. «Creemos que igualaremos las cifras de 2017 y la ocupación estará en torno al 90%», comenta esperanzado Campos respecto a los paradores.

Las pernoctaciones bajaron un 5,9% en junio en Cantabria

Del total de las pernoctaciones en los alojamientos turísticos de Cantabria durante junio, un 45% ha correspondido a los extrahoteleros –campings, casas rurales, albergues y apartamentos– y el 55% restante a los hoteles. En junio, estas pernoctaciones en alojamientos extrahoteleros bajaron un 5,9% en Cantabria respecto al mismo mes de 2017. De todos estos tipos de hospedaje, el único que registró cifras positivas fueron los apartamentos, con un incremento del 10,7%. El mayor descenso se registró en los albergues, con una disminución del 27%, seguido de los campings –13,8 %– y de las casas rurales –7,1 %–. Aún así, el camping sigue representando el mayor porcentaje de estancias de este tipo