Cantabria se quedó fuera del Corredor Atlántico desde la planificación de 2011

Uno de los Alvia que viaja con destino a Madrid aguarda la llegada de viajeros en la estación de Santander. /Roberto Ruiz
Uno de los Alvia que viaja con destino a Madrid aguarda la llegada de viajeros en la estación de Santander. / Roberto Ruiz

La revisión de los trazados ferroviarios de la red europea de alta velocidad vuelve a dejar aislada a la región, que ha perdido una década sin avances

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

La presentación el pasado miércoles por parte del Ministerio de Fomento de las nuevas actuaciones, revisión de trazados y mejoras en distintas líneas ferroviarias del Corredor Atlántico, con sus correspondientes inversiones, certificaron que Cantabria sigue aislada de la conexión ferroviaria con el norte de España y, por extensión, con Portugal, por un lado, y el resto de Europa, por otro. La exclusión dificulta la llegada de fondos para financiar los trenes con Bilbao y la Meseta, ya que la importancia de estar en la Red Transeuropea de Transporte no es sólo un plano donde se dibujan las principales líneas de trenes de alta velocidad que tendrán que ponerse en marcha en los próximos años para el movimiento de pasajeros y mercancías, también es una garantía de que estos proyectos llegarán a buen término. Porque, aquí, es Bruselas quien marca la prioridad de las conexiones y quien pone sobre la mesa fondos comunitarios para que se lleven a cabo y un calendario para la ejecución de las obras.

No por esperada la noticia ha vuelto a enfrentar a PP, PSOE y PRC, que se echan las culpas de la exclusión por sus distintas responsabilidades al frente de los gobiernos central y autonómico. Debate y cruce de declaraciones estériles porque desde 2011 Cantabria no aparece en ninguno de los proyectos configurados. En octubre de ese año la Unión Europea aceptó la propuesta del Gobierno de España -entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE)- sobre Redes Transeuropeas de Transporte (TEN-T). El proyecto presentado por el Ministerio de Fomento dirigido por José Blanco comprendía cinco grandes corredores, entre ellos el Atlántico, que, desde la frontera francesa, conectaría con los principales nodos del arco atlántico y con Portugal. Una propuesta considerada de «vital importancia para España y Europa» por su carácter estratégico de conexión del suroeste europeo con el resto del continente.

Y en ese proyecto no se incluía a Cantabria en las redes de alta velocidad de viajeros ni en la de transportes de mercancías que discurrirían entre Irún y los puertos de Oporto y Aveiro (Portugal). Tampoco a Galicia, Asturias y el noroeste de Castilla y León. Las únicas referencias a la región en los mapas eran las conexiones por medio de la red ferroviaria convencional con Bilbao y Palencia.

En febrero de 2012, el entonces presidente de Cantabria, Ignacio Diego, solicitó a la ministra de Fomento Ana Pastor, que había llegado al Gobierno de la mano de Mariano Rajoy tras la victoria del PP en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, que apoyara su petición de incluir el tramo Santander-Palencia en la Red Transeuropea de Transporte. En concreto, Diego propuso incluir en el reglamento sobre las directrices de la UE para el desarrollo de la TEN-T un nuevo artículo que recogiera la integración de la conexión Santander-Palencia en la red básica para viajeros y mercancías y que contemple, además, las soluciones que se planteen a las restantes situaciones singulares originadas». Pero el intento no llegó a buen puerto.

Parálisis

En la planificación de 2011 no sólo Cantabria se quedó fuera del Corredor Atlántico. También Galicia, Asturias y el noroeste de Castilla y León que, sin embargo, sí aparecen en la revisión del trazado presentado esta semana por Fomento. ¿Por qué ellas sí y Cantabria no?

Por las presiones de los gobiernos autonómicos de estas tres comunidades, que crearon un frente común junto a las autoridades portuarias, las cámaras de comercio y las principales agrupaciones de empresarios de sus respectivos territorios para reclamar la conexión ferroviaria del noroeste con el Corredor Atlántico. Solicitaron al Ministerio que este corredor incorporara al trazado que ya estaba definido la conexión ferroviaria con los puertos marítimos de Vigo, La Coruña, Gijón y Avilés a través de León y Venta de Baños (Palencia). En esas cumbres no estuvo presente el Gobierno de Cantabria (PRC-PSOE), como tampoco en las posteriores reuniones de Galicia, Asturias y Castilla para hacer oír en Madrid sus reivindicaciones. Miguel Ángel Revilla nunca apareció. Hace escasamente un mes, el consejero de Industria, Francisco Martín, reconoció que hasta ahora Cantabria «no ha sabido alzar la voz».

El caso es que entre 2011, cuando se presentó el macroproyecto, y 2018, cuando se ha vuelto a modificar el trazado, la única propuesta oficial realizada por el Gobierno cántabro para sumarse al Corredor Atlántico fue la que solicitó Ignacio Diego a Ana Pastor. Una década perdida sin avances y sin apenas reivindicaciones desde ninguna esfera institucional, no sólo la gubernamental.

Y la presión de Galicia, Asturias y Castilla y León surtió efecto porque Fomento movió ficha -fue el ministro Íñigo de la Serna el que llevó la propuesta a la UE- y finalmente el Parlamento Europeo aprobó, primero en mayo y luego en diciembre de 2018, los distintos trazados del noroeste en el Corredor Atlántico, que ya aparecen incorporados a los mapas actualizados que Fomento dio a conocer el pasado miércoles, donde sobresalen como novedades las rutas La Coruña-Vigo-Orense-León y Gijón-León-Venta de Baños, más la de Vigo con Leixoes (Portugal). De esta manera, todo el norte estará unido desde Francia hasta Portugal excepto Cantabria. No sólo eso, ya que será la única región de España que no estará conectada a al menos uno de los tres corredores que conforman esta red en la península: el del Mediterráneo, el del Atlántico y el central que une ambos a través del Ebro.

Así las cosas, Cantabria tendrá que esperar dos o tres años hasta que haya una revisión de esta red transeuropea y puede abrirse «una puerta» por la que tenga cabida al menos la ansiada mejora de la conexión ferroviaria entre Santander y Bilbao, que nunca llegará a ser una realidad si no se integra dentro de uno de los dos corredores -el Atlántico o el Mediterráneo-, lo que facilitaría los fondos para hacerlo.

440 millones para 217 km. Sólo es un «tramo complementario» hasta Palencia

El intento realizado esta semana por Fomento –y el delegado del Gobierno, Pablo Zuloaga– de 'vender' que ahora sí se ha incluido a Cantabria dentro del Corredor Atlántico a través de la conexión de altas prestaciones entre Santander y Aguilar de Campoo (Palencia) no es nuevo... ni cierto. Porque ese tramo pertenece a la conexión con Madrid y en ningún momento se ha contemplado dentro del eje Atlántico, que conecta el País Vasco, Asturias y Galicia con Portugal. De hecho, el Gobierno central lo señala como «tramo complementario», con una obra de 217 kilómetros y una inversión de 440 millones. Fondos que, en cualquier caso, no se podrán recibir como mínimo hasta 2023, año en que finaliza el periodo de vigencia de la TEN-T actual. 

Además, ese proyecto de altas prestaciones para la conexión entre Santander y la Meseta, con AVE a partir de Aguilar para continuar trayecto hasta Madrid, ya le había presentado Íñigo de la Serna durante su etapa como titular de la cartera de Fomento.