La falta de médicos sustitutos sobrecarga los centros de salud de los municipios turísticos

La falta de médicos sustitutos sobrecarga los centros de salud de los municipios turísticos

El Sindicato Médico denuncia «otro verano de caos» y exige la dimisión del gerente de Atención Primaria y de la directora médica por «no adoptar medidas correctoras»

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

El verano se ha convertido en una «prueba de fuego» para los profesionales de Atención Primaria, sobre todo en municipios que multiplican su población en esta época del año por el turismo, que se declaran «desbordados» porque «estamos en chasis de personal». Esta semana ha trascendido la denuncia del equipo del centro de salud de Laredo, que reclamaba a Sanidad refuerzos porque «no podemos más. Estamos cansados de resolver los problemas derivados de una mala gestión sanitaria». Pero no cuesta encontrar más ejemplos en el recorrido por los municipios costeros de la región. El ya «viejo problema» de la falta de sustitutos, «asumido como una circunstancia normal por la Administración» (como critica personal afectado), se agrava de julio a septiembre. Y eso que los equipos de los servicios de Urgencias han visto limitadas sus vacaciones para evitar más ausencias simultáneas de las que se pueden cubrir.

«Los SUAP nos hemos convertido en el colchón de todo, porque si los pacientes no consiguen cita rápida con su médico, lo que hacen es venir a Urgencias, lo que hace que en muchos momentos estemos saturados», coinciden profesionales de Meruelo y Santander, aunque bien pueden ratificarlo los de San Vicente, Suances o Castro Urdiales, por citar distintas localizaciones en las que esta conversación es recurrente.

«No se ha adoptado ninguna medida correctora para evitar el caos de años anteriores», sostiene el Sindicato Médico, que exige la dimisión del gerente de Atención Primaria, Alejandro Rojo, y de la directora médica, Cristina Domínguez, entre otras cosas por su «negligencia en la gestión de los recursos humanos, que ha significado perder a la mitad de los residentes que han terminado este año su formación», atraídos por la oferta laboral de otras comunidades. «La reacción del SCS fue, como siempre, tardía e insuficiente», critica. Y no solo eso -añade- sino que «el uso político y partidista que se está haciendo de los recursos médicos en Atención Primaria, está llevando a un uso ineficiente y poco equitativo. La consigna dada desde la Consejería es que no se cierre en verano ningún consultorio rural a pesar de la escasez de facultativos, de la necesidad de reforzar los lugares de más afluencia turística y de la multiplicación de la población en las zonas costeras». Todo ello, opina el sindicato, «para que ningún alcalde proteste y evitar así noticias negativas sobre la sanidad».

Días de atascos

El equipo de Urgencias de Meruelo sostiene que «en comparación con otros veranos, es cierto que al menos se han puesto los refuerzos prometidos. En nuestro caso, ya no tenemos que dejar a la gente en la calle cuando salimos a un aviso -más frecuentes también al duplicarse o triplicarse la población- porque nos han puesto un celador, aunque claro, cuando regresas, te encuentras el atasco en la sala de espera». También han recibido refuerzos de enfermería y cabe destacar la nueva dotación de ambulancia de forma permanente, que nos ayuda a ganar tiempo en los desplazamientos de emergencia», declara «para que conste también lo positivo». Pero sabe que aún viene otro mes «bastante duro».

En cambio, desde el SUAP de Castro, al problema no le ven fin. «Aquí estamos mal todo el año. Tenemos 30.000 habitantes censados, pero otros 30.000 de población flotante. Y sin embargo los efectivos sanitarios son los mismos. No solo no hay ningún tipo de refuerzo, por más que lo hemos solicitado por activa y por pasiva, sino todo lo contrario. Castro siempre va a ser la última opción para los sustitutos, por las peculiaridades que tiene (gran carga laboral, distancia al hospital y a la UVI móvil, con base en Laredo...), así que nos toca torear la situación como se puede». Y describe el escenario al que se enfrentan: «18 médicos y 6 pediatras entre los dos centros de salud por la mañana, más la guardia rotatoria hasta las cinco de la tarde. Y a partir de ahí, toda la asistencia queda en manos de los dos equipos de SUAP (dos médicos, dos enfermeras y un celador), y si uno tiene que salir a un aviso, la cosa se complica para el otro. En guardias de 24 horas podemos llegar a atender hasta 150 pacientes».

Dicho esto, el médico que se presta a explicar el panorama declara que «no he visto un empeoramiento respecto al verano pasado, es verdad, el desastre es el mismo». Por eso insiste en que «si se funciona de la mejor manera posible es gracias al esfuerzo personal de los profesionales, por asumir más de lo que debemos». Hasta el punto, confiesa, de acceder a cubrir bajas repentinas cuando reciben la llamada desde el SCS, pese a haber salido de una guardia reciente, «por solidaridad con los propios compañeros que están en cuadro».

De «vergonzosa» califica CC OO la actuación de la Gerencia en el caso concreto de Laredo, después de que se contratara a un facultativo extra «habiéndose advertido de que no podría realizar su trabajo por problemas de salud. De hecho, a los pocos días cogió la incapacidad laboral, quedando el centro sin médico para atender a los pacientes desplazados», con la «sobrecarga» que supone para el resto del equipo. «Normal que la gente acabe quemada», opina Marga Ferreras (CSIF), porque «este tipo de situaciones se repite de forma crónica sin soluciones, una cadena en la que los perjudicados son tanto los profesionales como los pacientes, porque no cabe duda de que la asistencia sanitaria se resiente».

«Refuerzos insuficientes»

Ni siquiera la ampliación de refuerzos, que según CSIF se han traducido en «86 contratos de continuidad, una cifra que nunca la habíamos visto hasta este año», ha aliviado la presión en los municipios costeros, grandes núcleos de segundas residencias. De ahí que se den episodios como el protagonizado por Luis Muzás, turista vasco que lleva más de 20 años veraneando en Cantabria. «Es la primera vez que me pasa, nunca imaginé que llegara al punto de acudir al centro de salud de urgencia con mi mujer enferma y me negaran la asistencia», señala indignado a este periódico. Ocurrió el miércoles, como se recoge en su hoja de reclamación. Después de que le remitieran de Noja a Meruelo y viceversa sin conseguir la consulta solicitada para su esposa «hasta el próximo lunes», «acabé en un médico privado, que la recetó antibiótico para siete días. Está claro que no podía esperar. El trato ha sido nefasto».

La justificación que le dieron: «No hay médicos suficientes, me dijeron». La misma que recibe una vecina de La Revilla (San Vicente de la Barquera), que prefiere no dar su nombre «por si lo pongo peor», cuando llama a su centro de salud para solicitar la atención a domicilio para su madre dependiente. «No hay manera de que vengan, ya no sé qué hacer», lamenta, consciente de que «la culpa no es de los médicos, porque están saturados. Hay días que solo hay uno para pasar la consulta de tres. Se jubilaron dos y no se han cubierto esas plazas, así que cada día tenemos un sustituto diferente, que hace lo que puede. La consecuencia es que se atascan las urgencias».

De ese efecto rebote da cuenta también Pilar, una paciente adscrita al centro del Sardinero que el miércoles ya no pudo concertar cita previa con su médico de cabecera para esta semana. «Porque lo mío no es grave y puedo esperar, pero entiendo que la gente acabe abarrotando los SUAP», señala. En los dos servicios de la capital cántabra el trajín ya es de rutina, aunque «se ha notado algo el descenso de los avisos a domicilio desde la apertura de las urgencias de Bezana», apuntan desde El Alisal, que desconocen cuándo se procederá al traslado del servicio de Urgencias a Los Castros, anunciado para junio y demorado sin fecha.

«Este verano hay más refuerzos de personal y menos incidencias»

Desde la Gerencia de Atención Primaria aseguran que «la situación en los centros de salud es mejor que otros veranos, puesto que la mayoría de los equipos cuentan con contratos de continuidad (refuerzos)». Alejandro Rojo destaca el «encomiable trabajo que se está realizando a nivel organizativo desde Recursos Humanos», aunque admite que «cuando se dan circunstancias sobrevenidas, lógicamente encontramos bastantes dificultades para cubrir las ausencias imprevistas», porque –recuerda– «los recursos humanos son limitados». El gerente defiende que «el caso de Laredo ha sido solo un problema puntual. El verano está transcurriendo prácticamente sin incidencias».

Una percepción que comparte la consejera de Sanidad, María Luisa Real, al ser cuestionada por este periódico: «En Atención Primaria, como en todas las especialidades, existe una limitación de profesionales», aunque deja claro que, «todos los médicos disponibles están trabajando, salvo los que están disfrutando de sus vacaciones. Pero, evidentemente, cuando surge alguna baja inesperada puede haber dificultades para cubrir esa plaza. Pero en general, creo que ha habido menos incidencias que el verano pasado, entre otras cosas porque cada año hay algún médico más de los que han terminado la residencia (MIR)». Afirma la consejera que, pese a la carencia de sustitutos, se ha podido cubrir la asistencia en toda la región «sin necesidad de cerrar ningún consultorio». Salvo la demanda pública de refuerzos del equipo médico de Laredo, apunta, «no me han comunicado ningún problema, así que supongo que va todo bien, si no me hubiese enterado, aunque sea por el periódico».

 

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