«Me gustaría reemplazar a la clásica sombrilla de rayas de El Sardinero»

«Me gustaría reemplazar a la clásica sombrilla de rayas de El Sardinero»
María Gil

Enamorada de los colores de África, funda en 2016 una firma cántabra de sombrillas, paraguas y abanicos con telas de aquel continente

María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

Marina Gómez Gomara (Santander, 1962) a sus 56 años bromea diciendo que «se siente una joven promesa». Acaba de lanzar, hace año y medio, la marca Kimbamba de sombrillas y paraguas con telas africanas, de Mali, Senegal o Costa de Marfil. Un diseño que rompe el estereotipo de la clásica sombrilla de rayas y los paraguas negros. La inspiración le llegó hace mucho, cuando viajó a Nigeria para visitar a su hermana, «allí me picó el gusanillo, me enamoré de sus telas». Muchos años más tarde le da forma a todo eso y se lanza en solitario dejando su trabajo de contable.

-¿Cómo se pasa de contable durante 23 años al diseño africano?

-Tengo más parte creativa que de contable, sin embargo he trabajado con números durante 23 años llevando ese cometido en el negocio familiar de zapaterías que comenzaron mis abuelos. De repente, a los 54 años, di un giro, me sentí como una joven promesa y me dije: 'ahora o nunca'. Algunos me aconsejaron que lo compaginase con mi trabajo, pero yo sabía que si hacía dos cosas saldrán mal las dos. Así que decidí lanzarme y montar algo que realmente me llenase de ilusión.

-¿Cómo ha sido el salto al vacío?

-El salto ha sido duro, muchas veces me siento sola ante el peligro. He sentido de todo, mucho vértigo, mucha ilusión y mucha preocupación. Aunque cuento con el respaldo de mi familia que me da apoyo económico y moral, hasta que logre hacer rentable el proyecto tengo que invertir mucho. Se tarda un tiempo en compensar los gastos y obtener beneficios.

-¿Cuándo nace Kimbamba?

-Me enamoré de África hace muchos años, cuando visité a mi hermana que estaba viviendo en Nigeria. Me fascinaron las telas, tanto colorido y la elegancia de las personas con su ropas de allí. Compré muchísimas telas y me picó el gusanillo. Muchos años más tarde, cuando decidí lanzarme a ello, sabía que sería algo con esas telas. Se me ocurrió darle un lavado de cara a las clásicas sombrillas rancias de El Sardinero, y mi objetivo es sustituirlas y llenar esa playa con los colores de África.

-¿Cómo fue el lanzamiento?

-Difícil, pues el año pasado llovió poco en invierno, así que fue difícil vender paraguas, y en verano hubo poco sol, con lo que fue complicado vender sombrillas. Pero yo confío en mi artículo, me encanta haber recuperado los flecos en las sombrillas, lo veo muy retro. Me chiflan los detalles vintage y la forma coqueta de los paraguas y sus mangos. Me sube el ánimo y me da fuerzas para continuar que el cien por cien de la gente me dice que le encanta.

-¿Cómo empieza a fabricarlas?

-Hay mucho trabajo de investigación. Las telas nigerianas se agotaron y localicé nuevos proveedores en el Mercado de San Fernando, en Lavapiés, Madrid. Ahora he encontrado un sastre senegalés, se llama Massamba y he viajado a Senegal para conocerle. He estado viviendo con su familia unas semanas para explicarle de primera mano cómo quiero que sea el proceso de los diseños de Kimbamba. También he comprado nuevas telas y empezaré a diseñar artículos de ropa. Después, los paraguas los mando a fabricar a San Sebastián, las sombrillas a Portugal y los abanicos a Valencia. He buscado sitios con larga experiencia.

-¿Cómo fueron los inicios?

-Recuerdo cuando me llegó el primer catálogo, vi un producto tan vistoso que me dio mucho miedo. No sabía si me había pasado. La primera que lo vio fue Yoli, de Yowe. Me dijo que le encantaban y hoy es un punto de venta. También, Paula, de Colette, me apoyó desde el principio. Cuando me dijeron que les gustaba mi diseño, me esponjé, ya que las dos son tiendas de referencia y prestigio. Es muy importante que la gente me transmita confianza en el producto. Al trabajar yo sola necesito recibir opiniones de fuera.

-¿Cómo introdujo el producto?

-Una vez que recibí el producto he participado en muchos mercados o 'pop ups'. Algunos sirven, otro no. Al principio das muchos tumbos hasta encontrar tu camino. Me fue muy bien en el mercadillo que se organiza en verano en Ruiloba. También me funcionó el stand que tuve en Bisutex, en IFEMA, a raíz de lo cual me contactó el Corte Inglés, pero no es el enfoque para este artículo. Soy defensora del pequeño comercio y me gusta ver mi producto en tiendas coquetas, ya que siento mi producto como algo coqueto.

-¿Qué comunicación hace?

-Me doy a conocer a través de la página web realizada por Teresa Lainz. Está muy cuidada. Además, me ayuda mi hermano Chapi, especialista en hacer buenas fotos. También me gusta mucho la fotografía y siempre estoy imaginando estampas atractivas. Asimismo cuento con la colaboración de modelos, como mi hija Lola y mi cuñada Natalia, que siempre están dispuestas a echarme una mano.

-¿Cuál será el siguiente paso?

-De momento vendo los artículos en 17 puntos de venta repartidos por España y se han interesado de otros países, como Dinamarca o Francia. Me gustaría llegar a más sitios, hacer marca y darme a conocer a nivel nacional.

-¿A dónde quieres llegar?

-Me gustaría ver la playa de El Sardinero llena de sombrillas Kimbamba y reemplazar las clásicas sombrillas de rayas, que se han quedado rancias. Y por pedir... también me encantaría ver la plaza de toros en la Feria de Santiago llena de mis abanicos.

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