Muere Miguel Ángel Pérez Jorrín, redactor jefe de El Diario Montañés

Miguel Ángel Pérez Jorrín. /Roberto Ruiz
Miguel Ángel Pérez Jorrín. / Roberto Ruiz

El periodista de Reinosa, referente de la información económica de Cantabria, falleció a última hora del sábado de forma fulminante

Teresa Cobo
TERESA COBOSantander

Miguel Ángel Pérez Jorrín (Reinosa, 1958), redactor jefe de Economía de El Diario Montañés, falleció a última hora del sábado de manera fulminante tras regresar de un paseo por Comillas con su mujer, la responsable de Documentación del periódico, Margarita Rodríguez. El periodista, que desarrolló toda su vida profesional en El Diario, se había convertido en un referente de la información económica de Cantabria. Todavía hoy, cuando ya no está con nosotros, aparece publicada en el rotativo su última exclusiva.

Miguel Ángel Pérez Jorrín residía en Santander, pero mantenía una estrecha vinculación y una continua presencia en Reinosa, su querida localidad natal. Allí vive gran parte de su familia y se publica la revista comarcal El Cañón, de la que Miguel Ángel era editor y por la que sentía un especial cariño. El redactor jefe de El Diario fue reconocido en 2013 con la Pantortilla de Oro, galardón que otorga la Peña Campurriana de Santander a vecinos ilustres que contribuyen a difundir la realidad de la comarca y sus valores.

Sane

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid en la especialidad de Historia Contemporánea, Pérez Jorrín ingresó en 1982 en El Diario Montañés, donde cubrió informaciones de Local, de Región y de Economía, entre otras. Fue jefe de cada una de estas secciones y en la actualidad era redactor jefe de Economía y de Opinión, y miembro de la Mesa de Redacción. Estaba casado con la documentalista de El Diario Margarita Rodríguez y tienen un hijo de 24 años, Jorge. Juntos pasaban temporadas de vacaciones y fines de semana en Comillas, donde se encontraban cuando le sorprendió la muerte. Miguel Ángel y Margarita habían dado un paseo por la playa por la mañana y regresaban de otro por el monte por la tarde, sin que él hubiera mostrado signo alguno de malestar. Cuando Miguel Ángel salía por la puerta para ir a visitar a un amigo, le sobrevino la muerte de forma repentina sin que los allegados que acudieron a auxiliarle de inmediato pudieran reanimarlo, ni los servicios sanitarios después.

Hasta el último momento estuvo Miguel Ángel pleno de proyectos laborales y personales. El viernes mismo hablaba con ilusión de unas jornadas sobre arqueología en el norte de Burgos y el sur de Cantabria organizadas por la asociación cultural que publica El Cañón y que él iba a presentar.

La muerte del redactor jefe de Economía ha sumido en la tristeza y en la incredulidad a la plantilla de El Diario Montañés. Miguel Ángel era un compañero afable, de trato cordial, de enorme olfato periodístico, con gran criterio profesional, hábil para conseguir exclusivas y capaz de disfrutarlas y de hacerlas disfrutar. Era un libro abierto en la Redacción, una biblioteca andante. Lector incansable, curioso insaciable, pocas materias escapaban a su interés y a su conocimiento. Aficionado a la arqueología, la historia, la naturaleza, el arte, la ciencia, la neurociencia, la lingüística, la geografía, los viajes... y, por supuesto, la economía.

Los pensamientos de los trabajadores de El Diario están hoy más que nunca, además de con Miguel Ángel, con nuestra compañera Margarita, con su hijo, con el resto de su familia y con quienes han compartido con él toda una vida profesional. Este periódico dice adiós, sin tiempo para asimilarlo, a un compañero cercano y a uno de los puntales de la Redacción.

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