Las obras del nuevo enlace con el aeropuerto obligarán a colocar pantallas antirruido para los edificios

Un avión sobrevuela la autovía de entrada a Santander./Alberto Aja
Un avión sobrevuela la autovía de entrada a Santander. / Alberto Aja

El Ministerio para la Transición Ecológica considera necesario someter el proyecto a evaluación ambiental por el incremento de la contaminación acústica

DM .
DM .Santander

La Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica ha resuelto que es necesario someter al procedimiento de evaluación ambiental ordinaria el proyecto de mejora de capacidad de las autovías A-67 y S-10, tramo Santander-aeropuerto, ya que se prevén «efectos adversos significativos» sobre el medio ambiente.

El objeto del proyecto es la mejora de un importante nudo viario del entorno de Santander, en el que confluyen dos vías importantes, la A-67 y la S-10, y en el que la presencia de polos de atracción de movimientos es muy destacada.

Dicha mejora consiste en una ampliación de las calzadas de las autovías A-67 y S-10, variable según los tramos, y en la remodelación o mejora de los enlaces de Nueva Montaña, puerto-Ciudad del Transporte, polígono de Raos, Parayas-aeropuerto, Primero de Mayo y el enlace de la autovía A-67 con la autovía S-30.

La evaluación de impacto ambiental practicada, que hoy se publica en el Boletín Oficial del Estado (BOE), concluye esta necesidad respecto a este proyecto promovido por la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Fomento y que se localiza en los municipios de Santander y Camargo.

La Dirección General estima que es previsible que el incremento de la contaminación acústica del proyecto durante la fase de explotación tenga un efecto negativo significativo, por lo que establece la necesidad de someterlo a evaluación ambiental.

En concreto, apunta que el incremento previsto de los niveles de ruido en los edificios más próximos a la actuación aumentará el número de edificaciones en las que se superan los valores de los índices de ruido establecidos para las áreas urbanizadas existentes, además de incrementar los niveles de ruido en determinadas edificaciones donde ya se superan esos valores.

El documento ambiental considera, en particular, que no se superan los objetivos de calidad acústica en los edificios como consecuencia del proyecto en la fase de explotación si, en el caso de superarse por los efectos aditivos con otras fuentes sonoras, el proyecto no es la fuente principal de ruido.

Calidad acústica

Para combatir estos efectos, contempla la instalación de pantallas acústicas, medida correctora que reduciría el número de edificios afectados por niveles de ruido superiores a dichos valores. Y en aquellas edificaciones en las que se siguen superando los objetivos de calidad acústica, el documento ambiental propone como medida complementaria la colocación de pavimento fonoabsorbente a lo largo de las calzadas próximas a las edificaciones.

Para el caso particular de las marismas de Alday, el documento ambiental valora que mejorarán sensiblemente su situación sonora tras la instalación de las pantallas acústicas previstas.

Finalmente, el documento ambiental concluye que los únicos receptores en que se superan los objetivos de calidad acústica en los periodos en los que están en funcionamiento son cuatro viviendas y una iglesia, donde no resulta viable, explica, instalar pantallas acústicas y el pavimento fonoabsorbente no alcanza un nivel de reducción sonora suficiente, para los que propone el aislamiento acústico en fachadas y varios edificios industriales o terciarios (ocho edificios industriales y dos terciarios -gasolinera-), que no considera oportuno apantallar por el tipo de actividad al que se destinan.

En cuanto a otro tipo de efectos, Ecologistas en Acción en Cantabria considera que el proyecto puede generar impactos ambientales significativos sobre la calidad del aire del área de la bahía de Santander, aunque no aporta datos que den cobertura a esa consideración.

En todo caso, la resolución indica que «la zona tiene una calidad del aire aceptable y una buena capacidad dispersante de la atmósfera, por lo que el impacto inducido por el proyecto sería poco significativo» en las fases tanto de construcción como de explotación.

De este modo, el documento ambiental concluye valorando los efectos del proyecto sobre la calidad del aire tanto en la fase de construcción como de explotación como no significativos.

Presentación del proyecto

A principios de año, el entonces ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, presentaba el proyecto cuyo presupuesto estimado asciende a 76 millones de euros y que se resume en la creación de un tercer carril.

De la Serna destacó que este nudo de carretera es el que soporta mayor intensidad de tráfico en toda la comunidad autónoma, además de ser el más variado, porque da acceso a dos polígonos, el Puerto de Santander, el Aeropuerto Seve Ballesteros y a dos centros comerciales.

El ministro señaló entonces que el proyecto había sido enviado al Ministerio, que tendría que realizar una evaluación de impacto ambiental y confiaba en que en el plazo de «tres o cuatro meses» pueda estar resuelto este «trámite ambiental» y el proyecto definitivo de trazado.

El plan, explica De la Serna, consta de cinco actuaciones, dos destinadas a la ampliación a un tercer carril de las autovías A-67 y S-10, en sus entradas a la ciudad; y otras tres para la remodelación de los enlaces del aeropuerto y Nueva Montaña (S-10) y Primero de Mayo (A-67).

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