«No me pude resistir a colaborar en salvar vidas»

«No me pude resistir a colaborar en salvar vidas»

Ana Palencia llegó a Santander para dirigir la obra del Centro Botín y terminó en un proyecto para la mejora de la calidad de vida de los enfermos de cáncer

Mariana Cores
MARIANA CORESSantander

Ana Palencia (Madrid, 1980) llegó a Santander en el año 2011 para encargarse de la dirección del proyecto del Centro Botín. Una obra emblemática que cambiaría su vida y la de la ciudad. La experiencia con el edificio de Renzo Piano «fue muy gratificante y un gran reto». «Formamos un equipo extraordinario y estamos orgullosos de que hoy en día sea un lugar de encuentro al borde de la bahía en la ciudad de Santander». Pero el destino la llevó a cruzarse con el doctor Carlos Cortijo, quien, con su investigación, había desarrollado un proyecto para luchar contra el cáncer que la cautivó y la llevó a apartarse temporalmente de su carrera para ayudar en el desarrollo empresarial de Genetracer Bitech. «No pude resistirme a colaborar en algo que puede salvar vidas».

-¿Cómo surge Genetracer Biotech?

-Tras años de investigación en farmacogenética, con dos patentes aprobadas en Europa, el proyecto vio la luz como laboratorio de diagnóstico genético en Santander. Aplicamos la innovación para vencer al cáncer y mejorar la longevidad y calidad de vida de los pacientes.

-¿Cómo se involucra una arquitecta de prestigio en un proyecto como este?

-Me sentí muy identificada con su visión. Mi padre falleció de cáncer en muy poco tiempo. Cuando conocí Genetracer Biotech y los productos que ya son una realidad tras años de investigación, pensé que hubiera mejorado mucho su calidad y expectativa de vida. Decidí hacer un paréntesis en mi carrera para colaborar en la dirección de Genetracer.

-¿Qué diferencia a Genetracer del resto en el abordaje del cáncer?

-Nosotros pasamos de la medicina reactiva a la medicina personalizada de precisión, porque el cáncer no es una única enfermedad, sino diferente para cada persona. Ahora podemos estudiar la genética del tumor de cada persona y ayudar a determinar un diagnóstico preciso y qué tratamiento va a ser más útil, efectivo y menos tóxico para cada persona, en cada momento de la enfermedad, y sólo con un análisis de sangre. Esto es ya posible con Genetracer Bioteh. La prueba está disponible para los pacientes y profesionales que lo soliciten, pero es importante trabajar para que esté a disposición de todos los ciudadanos a través del Sistema Nacional de Salud.

-La principal misión de la empresa es el diagnóstico precoz del cáncer. ¿Cómo es el proceso?

-Actualmente, más del 65% de los casos se detecta en estadios tardíos, con metástasis, reduciendo la probabilidad de curación al 10%. Nosotros intentamos revertir esta situación dado que la probabilidad de curación aumenta hasta el 94% si el cáncer se detecta en fases tempranas. Con el producto Spiral para el diagnóstico precoz del cáncer en pacientes sin síntomas, podemos determinar, mediante un análisis de sangre, si existe ADN tumoral o células tumorales en sangre. Así, además de predecir la probabilidad hereditaria, se confirma si ya existe la enfermedad en etapas incipientes, antes de que existan síntomas, maximizando la curación.

-Pero también trabajan con pacientes que ya tienen cáncer, para llegar con ellos al mejor tratamiento posible.

-Hacemos los análisis en un tumor sólido (en los casos donde se haya realizado una biopsia) y principalmente en sangre, de manera que se puede repetir para hacer seguimiento de la enfermedad durante su evolución, adelantarse a metástasis y revisar o modificar los tratamientos si se han generado resistencias o nuevas mutaciones. La llamada biopsia líquida, vía análisis de sangre, es de gran utilidad pues, como dicen muchos profesionales, lo primero es entender genéticamente la enfermedad. No podemos curar lo que no podemos entender.

-Siendo una profesional de éxito desde tan joven, desde su perspectiva, ¿queda mucho para conseguir igualdad de oportunidades e igualar la brecha salarial?

-Sigue habiendo muy pocas mujeres en puestos de alta dirección, sobre el 15%, o emprendiendo, aunque hay estudios que avalan que con mayor índice de mujeres en estos puestos, hay mayor retorno de productividad (datos de Goldman Sach, banco mundial). Valoro el liderazgo de hombres y mujeres, con habilidades además complementarias, por lo que creo que las empresas que apuestan por la diversidad y paridad de equipos son más rentables, eficaces y eficientes.

-¿Lo ha sufrido en sus carnes?

-En el Centro Botín he tenido total apoyo, respeto y respaldo. En algún proyecto previo he sentido falta de confianza inicial, al ser nombrada responsable de un equipo o proyecto, no sé si por juventud o por ser mujer, pero se ha remitido con los hechos. Tengo que agradecer que he ido teniendo cada año puestos de mayor responsabilidad, contando con el apoyo de los clientes, los equipos de trabajo, etc. y hemos ido cumpliendo objetivos.

- ¿Cómo lleva las críticas al proyecto? Tuvo que sentir impotencia ante las voces que protestaban porque el edificio iba a quitar vistas a la bahía.

-Entiendo que un proyecto de remodelación urbana sustancial en una zona emblemática genere debate, diferentes opiniones, críticas y apoyos. De hecho, las críticas constructivas y el debate enriquecen, como ha sucedido en el Centro Botín, con la incorporación del túnel.

-¿Qué siente cuando pasa al lado del edificio?

-Satisfacción por verlo integrado en el día a día de los santanderinos y por cómo se ha convertido en un lugar de encuentro al borde de la bahía, al ser uno de los principales objetivos que nos trasladó la Fundación Botín. El Centro Botín es el resultado del esfuerzo, la ilusión, la determinación y el trabajo constante de muchas personas y un gran equipo.