El PRC reclamará los 530 millones que De la Serna prometió para las Cercanías

El PRC reclamará los 530 millones que De la Serna prometió para las Cercanías
María Gil Lastra

Revilla y sus candidatos al Congreso y Senado viajan en tren desde Maliaño a Santander y anuncian que incluirán las cercanías ferroviarias entre sus reivindicaciones en Madrid

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

Cuando la puerta del vagón se abrió en la estación de Maliaño pasadas las 10.36 –tendría que haber llegado a las 10.33–, los que ya iban dentro levantaron la vista del teléfono. Tres o cuatro fotógrafos y una caravana regionalista de campaña. «Pase señora, que tenemos aquí al presi». Eso le dijeron a una mujer que se subió en Nueva Montaña por la misma puerta y andaba sorprendida por el revuelo. Tardó en comprenderlo lo que en girarse. Allí estaban, sentados en la misma fila. Revilla mirando por la ventana, Mazón hablando por teléfono y Valdés, al lado de un chico que no levantaba la vista de la pantalla. Los tres, presidente y candidatos, seguidos. En busca de la foto del día, el PRC se subió ayer al tren. Literal. Cogieron el cercanías hasta Santander y anunciaron reivindicaciones en el mismo andén. «Para muchas personas los trenes de alta velocidad están muy bien, pero no les van a coger nunca. Lo que utilizan son estas líneas de cercanías que están en un estado lamentable».

A los regionalistas les toca competir con sus armas. A falta de un líder nacional que les de titulares en los telediarios, su campaña busca golpes de efecto locales. Con dos vertientes: tirar de Revilla, de imágenes con gancho, y explotar la maquinaria municipal del partido. Ayer hicieron las dos cosas. El líder del PRC se siente cómodo en estos 'saraos'. Le van. Montaron un autobús que salió de Santander y se fueron a Maliaño. «Tú alante, yo aquí», le decía a Mazón en el bus. «Venga, que está todo pagado», siguió con sus compañeros de viaje mientras pasaban el torno de la estación –después de haber sacado religiosamente los billetes pasando por caja–.

Pasaron todos menos el candidato al Congreso, que se quedó rezagado respondiendo a una llamada. «Estaba hablando, que hay que sacar votos en Los Corrales», le dijo Mazón. «Venga anda, si en Corrales hemos ganado toda la vida». Revilla aprovechó el rato de espera para pasar lista en el andén. A la excursión le acompañaron candidatos municipales de Villaescusa, Castro, Camargo –a Héctor Manuel Lavín le tocó comprar los billetes–... A todos, uno a uno, les fue repitiendo las mismas preguntas. «¿Qué, habéis buzoneado mucho?». Una. «¿Cuántos me votaron allí la última vez?». Dos. «Pues esta vez hay que sacar...», terminaba y les ponía un listón en el horizonte. Como el tren llegó unos minutos tarde –«¿Veis como hacen falta los regionalistas en Madrid?», bromeaba la coordinadora de campaña del partido–, al presidente se le plantó delante otra de esas oportunidades para lucirse. «Acabo de venir de votar por correo, que me voy a Canarias. Tengo todas las papeletas en la mano menos una (la que faltaba era la del PRC, porque acababa de depositarla en la urna)», le contó un hombre en el andén. «Mira, José María, ya tienes un voto». Luego se sacó del bolsillo una insignia de las que los regionalistas llevan en esta campaña en la solapa. «Cuando vayas a Canarias y te pregunten qué es eso les dices que es el corazón de Cantabria». Abrazo y pasajeros al tren.

María Gil Lastra

El trayecto –corto, cuatro paradas (Valle Real, Nueva Montaña, Valdecilla y Santander)– dio para ver a los candidatos sentados y un par de cabezas levantadas por el vagón entre tanto revuelo. «Lo que tienen que hacer es más industria, que de la playa sólo no se vive», comentaba una señora en voz alta.

Ya en Santander, ante los medios, Revilla indicó que en sus demandas «no solamente está ese prometido AVE por todos los jefes de gobierno que han venido a Cantabria desde épocas inmemoriales». Tanto él como Mazón recordaron el plan que presentó el exministro De la Serna «que hablaba de quinientos y pico millones para mejorar las cercanías». Ambos –y también Rosa Valdés– entraron de lleno en el debate generado el día anterior por el socialista Pablo Zuloaga. El líder del PSOE les afeó que reclamaran la financiación de la dependencia después de «rechazar» los presupuestos de Pedro Sánchez, que preveían pagarla, porque quería «más vías y locomotoras». «No sé qué candidato (seguramente lo sabía de sobra) ha dicho que no hay dinero para la dependencia porque Revilla lo ha pedido para trenes. ¿Qué tiene que ver? Los trenes hay que hacerlos como los tiene toda España. No pedimos ni más ni menos. Y dependencia que cumplan lo que en tantas conferencias de presidentes hemos pedido todos y que está pactado verbalmente. Que el 50% lo pague la comunidad autónoma y el 50%, el gobierno de España», aseguró el regionalista. «Dependencia –dijo– y trenes».