Simulacro en el aeropuerto

«Hemos oído varios aviones y estaba segura de que habría un aterrizaje de emergencia»

Figurantes del simulacro corren tras un supuesto accidente aéreo. / Aena

Ambulancias del 061, vehículos de bomberos, policías, guardias civiles y voluntarios de Cruz Roja han participado en un ejercicio de accidente aéreo que no había sido anunciado con suficiente antelación por cauces oficiales

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

Algo pasa en el aeropuerto de Santander si los vehículos de emergencia ocupan la pista. Ocho ambulancias. Varios camiones de bomberos. Todos tienen las luces encendidas. Desde la valla metálica que bordea el perímetro del Seve Ballesteros, decenas de personas observan la escena. Los coches que pasan por la S-10 reducen la marcha para mirar, mientras los agentes de Tráfico vigilan desde las rotondas. Su presencia es un presagio: hay una emergencia. Pero falta algo. Falta un avión siniestrado entre tantas luces.

«Al principio pensé que era un simulacro, pero me he asustado cuando he visto el volumen de operativos en la pista», dice Inmaculada Moral García. Lleva un cocker de la correa, y con una amiga vienen paseando desde Punta Parayas. «Hemos oído varios aviones y estaba segura de que habría un aterrizaje de emergencia», añade. Y no le falta razón si uno se atiene a las más de 200 personas que hoy por la mañana estuvieron más de tres horas trabajando como si en mitad de la pista hubiera un avión accidentado, con muertos y heridos. Estaba incluso el helicóptero del 112, voluntarios de la Cruz Roja para actuar, mangueras, camillas, espuma blanca por el suelo. Había urgencia, pero era una urgencia fingida: un simulacro que AENA realiza vez al año como una forma de entrenamiento. ¿La razón? El Plan de Emergencias Aeronáuticas, y su puesta a punto mediante esta ficción en la que se analiza la eficacia de los procedimientos de actuación, y el grado de integración de los colectivos implicados en la atención de una emergencia.

Fallo en el aterrizaje

El simulacro desarrollado en el Aeropuerto Seve Ballesteros abordó la siguiente situación: una aeronave con 46 pasajeros y cuatro miembros de la tripulación declara emergencia en pleno vuelo. Debido a los diversos fallos en equipos de guiado y aterrizaje, tiene una alta probabilidad de sufrir un accidente, lo que acaba ocurriendo al tratar de tomar tierra. El avión, como consecuencia del impacto, queda dividido en dos partes: la parte delantera requirió excarcelación y extinción mientras que la trasera sólo necesitó extinción.

Entre las 50 personas que transporta la aeronave, y como consecuencia del accidente, fallecen 10 de ellas y resultan 40 heridas de distinta gravedad. Reproducir este siniestro de la forma más fiable pasa también por atender también a las familias de los viajeros, de forma que hay hasta un gruop de personas que ejercen este papel. La verosimilitud en la reacreación hace que, inluso, ayer hubiera dos mujeres con la acreditación de periodistas deambulando por la zona de embarque, porque también hay que estar preparado para informar sobre el suceso.

«No sabía de qué iba todo esto y por eso me he parado», dice José Luis Andrés. «No siempre se ve tanto movimiento y somos vecinos, así que he venido a ver qué pasaba». No sabía que se trataba de uns imulacro. Ni él ni muchos que observaban el despliegue de medios. La razón, que la organización informa de su celebración justo en el momento en que empieza.

Aviso por Twitter

Fuentes de Aena informan de que a las nueve y media enviaron a través de redes sociales varios avisos anunciando que si veían movimiento en el aeropuerto no se alarmaran, que se trataba de un simulacro. Lo mismo hicieron otras entidades como el servicio del 061 o el 112 de Cantabria. En ese sentido, cabe preguntarse si ante el despliegue de un simulacro la entidad dque lo coordina debe informar previamente de su celebración. ¿Se evita la preocupación en la ciudadanía o le resta efectividad al operativo? «No hemos recibido ninguna llamada en la sala del 112 alertando de que estaba pasando algo en el aeropuerto», explican fuentes del servicio.

El propio 112 ejecuta también estos simulacros como una forma de entrenamiento: «No se avisa si lo queremos entrenar lo que es el proceso operativo in situ en la emergencia, desplazar bomberos policía y guardia civil y ellos resuelven el caso en sí, en zona. «Hasta el momento del simulacro los intervinientes no saben a qué van, como una forma de entrenamiento», explican fuentes del 112. ¿Por qué? «De lo que se trata es de operar lo más real posible para estar preparados de cara a estas situaciones».

Sala de coordinación del simulacro. / Ignacio Romero

De hecho, se ha simulado hasta el traslado de un herido al hospital de Cruces, donde hay una unidad especial de quemados, y aunqeu el helicoptero no ha despegado, ahí estaban sus hélices, en código 01 preparado para salir si la ficción fuera una tragedia real. «Si esto pasa en un caso real, tenemos que actuar con los menores tiempos de respuesta, y para eso hay que ensayar y entrenar. Si no, es muy dificil que una resolución salga todo perfecto», explican desde el 112.

Según AENA, en el simulacro realizado hoy se analizaron los tiempos de reacción y respuesta de todos los colectivos implicados, tanto internos como externos. Este ejercicio se enmarca en el Plan de Autoprotección del Aeropuerto Seve Ballesteros-Santander, que se mantiene actualizado y operativo mediante la realización periódica, por parte de sus diferentes servicios, de simulacros parciales para poner a prueba y evaluar su capacidad de respuesta.

Aún así, tanto Aena, como los bomberos de Santander y el 061 informaron del simulacro en sus redes sociales. También se avisó del simulacro por megafonía en el propio aeropuerto.

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