El trampolín cántabro de Grande Marlaska

Fernando Grande Marlaska./Juan Marín
Fernando Grande Marlaska. / Juan Marín

El nuevo ministro de Justicia comenzó su carrera judicial en los años ochenta en el Juzgado de Santoña, donde llevó el famoso caso del suicidio de 'Rafi' Escobedo

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DM .Santander

El nuevo ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, tiene una conexión directa con Cantabria. Aquí, en Santoña concretamente, dio sus primeros pasos como juez. Inició su carrera en 1987 y dos años después se hizo cargo del Juzgado de Primera Instancia de la localidad cántabra.

Grande Marlaska llegó a la región cuando apenas contaba con 26 años y acababa de finalizar sus estudios. Aquí salto a la fama mediática tras hacerse cargo de la investigación del suicidio de Rafael 'Rafi' Escobedo, condenado por el asesinato de los marqueses de Urquijo. El juez José Antonio Alonso, que también llegó a ser ministro de Interior y de Defensa en los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero (fallecido en febrero de este año), fue el que inició la instrucción de este caso que cerró Marlaska.

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El caso tuvo un gran eco nacional, primero por el asesinato de los familiares de Escobedo, luego por la decadencia física y psíquica de Rafi en prisión, que llegó a ser entrevistado en la televisión por Jesús Quintero (conocido como El Loco de la Colina), y por último por su suicidio, aunque se especuló con un posible asesinato.

Marlaska era conocido entre los agentes de la Policía Local como 'Harry', en referencia a un juez que dictaba sentencias singulares en la serie televisiva 'Juzgado de guardia'.

Uno de aquellos policías lo definió en aquella época en este periódico como «una persona genial, muy sociable. Hicimos muchas cenas con él. Fue el mejor con diferencia». En el cuerpo de Policía destacaban su aplicación del sentido y la lógica a las sentencias judiciales. Otro de aquellos agentes calificaba a Marlaska como «una persona equilibrada, centrada, sensata, humana y que analizaba muy bien las situaciones». De José Antonio Alonso decían que «era muy bueno, pero más frío y distante».

En un artículo publicado en 2006 se contaba que a Marlaska le llamaban la atención los coches y la velocidad, mientras que Alonso se decantaba por la gastronomía, según relató José María del Val, su introductor en la vida social del pueblo.

El ascenso hacia el Gobierno

Grande Marlaska dejó Santoña en 1990 para regresar a Bilbao, donde estuvo nueve años. En 2003 se instaló en Madrid, como titular del Juzgado de Instrucción nº 36. Un año más tarde, pasó a la Audiencia Nacional en calidad de magistrado sustituto del juez Baltasar Garzón en el Juzgado Central de Instrucción nº 5. A partir de ahí forjó su figura de juez a nivel nacional. Hasta ser nombrado ministro por Pedro Sánchez era vocal del Consejo General del Poder Judicial.

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