«El tratamiento del tumor de Montaca se quedó a medias», lamenta su médico

Djenabo, con Montaca en brazos, el día que llegó a Santander. /Alberto Aja
Djenabo, con Montaca en brazos, el día que llegó a Santander. / Alberto Aja
Cantabria

La madre y el niño guineano que la ONG Infancia Solidaria logró traer a Santander para ser intervenido continúan en paradero desconocido

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

«El tratamiento de Montaca se ha quedado a medias», lamenta Ernesto de Diego, jefe de Cirugía Pediátrica de Valdecilla, que reconoce el sentimiento de «frustración» en el hospital tras la marcha repentina del pequeño guineano y de su madre, Djenabo, el martes. Nadie esperaba este desenlace. «La verdad es que estaba evolucionando muy bien. Tras la primera aplicación de la sustancia (bleomicina), se había reducido la lesión -un tumor cervical gigante- un 80%. Pero hace poco más de una semana que habíamos infiltrado la segunda dosis, y el resultado no se ve de forma inmediata, porque es una sustancia que se va difundiendo, sino que hay que dar tiempo para comprobar su reacción», recuerda De Diego. Es más, la principal razón de que se hubiera retrasado el retorno de madre e hijo a Guinea Bissau hasta el 16 de junio fue que el equipo médico quería «tener un poco de margen para asegurarnos de que el tratamiento estuviera completado». En esa prórroga cabía la posibilidad de «tener que continuar con una nueva aplicación o, incluso, de recurrir a la cirugía».

Pero los planes se han truncado con la desaparición de Montaca y de su madre, a quienes se les pierde la pista en San Sebastián. Según fuentes policiales, habrían cogido un autobús en dirección a Irún, recorrido en el que, al parecer, se vio a la joven en compañía de dos hombres.Este jueves, la madre de acogida, Mar Larena, confirmaba a este periódico que seguía sin tener noticias. Para ella, que se ha entregado de lleno con esta causa solidaria, como para el resto de la familia, que ha convivido con el pequeño y su madre, ha sido «un golpe muy duro».

Aunque todo apunta a que se trata de una «marcha voluntaria», para evitar regresar a uno de los países más pobres del mundo, el temor de quienes han compartido con ellos los dos últimos meses en Santander es que «se haya podido ir engañada».

Lesión sin resolver

En la cabeza de todos, nada más denunciarse su desaparición, queda una pregunta: ¿Qué puede pasar ahora con el tumor de Montaca? El cirujano pediátrico insiste en que «lo que se le ha hecho está corregido, pero al ser una malformación linfática no sabemos en lo que puede derivar en el futuro. Está claro que una parte de la lesión no está resuelta. De hecho, la idea que teníamos cuando regresara a su país, una vez finalizado el tratamiento, era continuar con el seguimiento a través de las imágenes que nos fueran enviando los equipos médicos de allí».

Pero esa terapia ha quedado «interrumpida». Y ahora «te queda la inquietud de qué será del niño», añade el cirujano. Parece del todo improbable que pueda tener otra oportunidad como la que le ha brindado la ONG Infancia Solidaria, con la colaboración del hospital Valdecilla, pero «lo más triste», a juicio de De Diego, es que «esto cierra la puerta a otros niños que podrían venir a curarse», señala. Menores procedentes de esos infinitos puntos del planeta donde están condenados a morir sin llegar a crecer porque no tienen la asistencia sanitaria que necesitan. Para esta entidad sin ánimo de lucro, que se apoya en las familias de acogida para hacer posibles auténticos milagros, ha supuesto un gran disgusto la desaparición de Djenabo con su hijo. Su fundador, Pepo Díaz, espera que este suceso no empañe el trabajo de la ONG, que tiene en su haber 245 vidas salvadas en una red que se extiende por toda España.

Desde Valdecilla, los médicos reconocen «la frustración que queda tras el esfuerzo profesional y humano de todos cuantos se han implicado con este caso (cirujanos, anestesistas, radiólogos, intensivistas...). Había mucha ilusión y un gran trabajo de coordinación». Pero «lo que nos preocupa», subraya De Diego, «es que Montaca se ha ido sin informes, sin una historia clínica que explique las pruebas que le hemos hecho y el tratamiento aplicado», lo que dificultará aún más su curación.

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