Como el agua que fluye

Estanque, bajo la escaleras de acceso al Centro Botín, z/Roberto Ruiz
Estanque, bajo la escaleras de acceso al Centro Botín, z / Roberto Ruiz

La intervención de Cristina Iglesias en torno al Centro Botín es el nexo con su muestra de 23 obras, que se inaugura hoy

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Todo fluye en la obra de Cristina Iglesias. En 'Desde lo subterráneo', sus cuatro pozos y un estanque que dialogan en el entorno del Centro Botín del premio Pritzker Renzo Piano, el agua y la profundidad son los elementos esenciales, los factores creativos y simbólicos inherentes a la obra de la artista donostiarra, uno de los rostros más internacionales del arte español. En palabras de la creadora, en esos espacios «el agua se mueve con diferentes intensidades dentro de los pozos, conectándose de una manera imaginada al estanque, donde parece correr hacia el mar.

'Entrespacios', donde confluyen y se expanden las obras e instalaciones de la artista, nombra su exposición en el Centro Botín que se inaugura hoy y abre mañana sus puertas al público. De su intervención permanente sostiene: «Son como aberturas en la tierra que revelan un subsuelo de algas y arena, esa capa de agua marina que podría existir bajo el suelo». Un universo, el suyo, de hierro trenzado, el polvo de bronce, los cables de acero, la resina, el ámbar, el vidrio. Y, a su vez, obras de gran formato, de suelo y en suspensión, estancias y corredores.

La ligazón de la escultora con el edificio de Piano se halla en esos pozos que empezaron a asomar hace casi dos años entre la bahía y los Jardines de Pereda. Su última gran exposición en España tuvo lugar en el Museo Reina Sofía en 2013, por lo que esta muestra santanderina es una oportunidad única de disfrutar de su trayectoria y de su obra más reciente. Con carácter de retrospectiva, 'Entrespacios' está conformada por veintitrés obras creadas por la artista entre 1992 y 2018, siendo algunas de ellas de monumental formato. Premiada por la hondura, complejidad y calidad de su obra, compartirá hasta febrero del próximo año esta mirada poética.

Iglesias piensa en la vida, en las capas que nos unen al universo. El agua le sirve como material para medir el tiempo, «que cambia, que suena hasta en su silencio y activa los lugares que construyo». Hace unos días confesó a este periódico que planteó inicialmente un estanque de mayores dimensiones y la posibilidad de desplegar los pozos por los Jardines pero el diálogo con el arquitecto genovés generó la forma y tamaño con el que ahora se conoce la obra. A Cristina Iglesias lo que de verdad le interesa es que los pozos sean un continuo descubrimiento para el ciudadano, sobre todo para ese paseante ocasional que tiene sus propias prioridades y ritmos.

El suyo es un «jardín submarino» que subraya la idea de que «venimos del agua. La memoria real santanderina del terreno ganado al mar se convierte en un jardín ficción debajo del jardín que vemos». Una idea poética, 'desde lo subterráneo', que revela que «la vida aflora desde abajo y que aunque se trata de ocultar siempre asoma». La retrospectiva, con la que conecta, es una mirada poética hacia el mundo, una nueva dimensión del paisaje por medio de materiales industriales.

Roberto Ruiz

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