Arancha Goyeneche posa su mirada en las mujeres que habitaron Altamira

La artista Arancha Goyeneche –vestida de rojo y negro en homenaje a los colores utilizados en Altamira–, posa frente al mural que reproduce la entrada a la cueva. /Luis Palomeque
La artista Arancha Goyeneche –vestida de rojo y negro en homenaje a los colores utilizados en Altamira–, posa frente al mural que reproduce la entrada a la cueva. / Luis Palomeque

La exposición ‘Territorio de luz’ es un recorrido simbólico y personal por el paisaje de entrada a la cueva y la presencia femenina en su interior

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Cada marzo, Altamira deja su huella en defensa de la mujer y construye un relato donde ella es la protagonista. Este año, la artista Arancha Goyeneche hace una lectura personal del arte de la Prehistoria bajo el título ‘Territorio de luz’. Su mirada redescubre las cuevas y se posa en dos escenarios distintos: la entrada a la cueva y los objetos, colgantes, creados y decorados con series de lineas grabadas en sus bordes.

Goyeneche representa el paisaje observado desde la boca de entrada a la cueva de Altamira y lo hace a través de un mural de casi quince metros –esta medida roza el tamaño real– pintado en vinilo y fluorescentes. Su mirada de artista se posa en el espacio habitado por los hombres y mujeres. Sus pinturas muestran un recorrido simbólico y personal desde la abstracción, la luz y el territorio de Altamira. Más allá del paisaje y del propio territorio, la artista explora la presencia de la mujer en los objetos simbólicos creados en estas comunidades que habitaron Altamira en el inicio de la Historia. Algunos de estos objetos han inspirado a la artista. Son los colgantes fabricados hace 18.000 años sobre hueso hioides de caballo y decorados con series de 28 incisiones grabadas en sus bordes y que nos remiten a los ciclos lunares o de la mujer.

La artista Arancha Goyeneche hizo ayer un recorrido por la exposición ‘Territorio de luz’, en Altamira, acompañada por la comisaria Noemí Méndez, la directora del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, Pilar Fatás, el alcalde de Santillana del Mar, Isidoro Rábago y la Directora General de la Mujer, Alicia Renedo.

‘Territorio de luz’ pretende dar visibilidad y potenciar el papel de la mujer de Altamira. Y si algo llamó poderosamente la atención a la artista y a la comisaria de la exposición fue la entrada original a la cueva, una gran visera, sepultada ya en la Prehistoria por un derrumbamiento. Esa vista del paisaje original sedujo a la artista que, a través de un panel de casi 15 metros muestra la luz y la abstracción de ese instante. Su mirada dio un paso más y se fijó también en los colgantes tallados sobre hueso hioides, que inspiran su serie de 28 rayas compuesta por diez dibujos. Estas líneas son una reflexión sobre el cuenteo y su vínculo natural con lo femenino. Son unas piezas delicadas, pequeñas y con un número de incisiones nada trivial, que llevan a pensar en la mujer paleolítica. Y es que la muestra también reivindica la figura de la mujer pintora, la mujer creadora.

Luis Palomeque

«Cuando cierras los ojos y piensas en Altamira, todo el mundo imagina los bisontes», explica Goyeneche, quien sin perder de vista la grandiosidad de estas pinturas, se ha fijado en los pequeños detalles que pasan desapercibidos para muchos visitantes. La exposición ‘Territorio de luz’ rescata al gran ausente en las representaciones de las cuevas, quizás por estar tan presente en la imponente visión desde el interior de la cueva mediante el mural de grandes dimensiones que abre la muestra.

En la obra de Arancha Goyeneche los puntos cardinales, los colores –que traducen los amaneceres y las puestas de sol–, las coordenadas geográficas, también están presentes y no podía ser de otro modo en la estética que invade el interior de la cueva. La artista propone reinterpretar esa observación a través de un gran mural donde, desde su propio mundo femenino, interior y contemporáneo, reproduce el exterior de Altamira para, después, mostrar una serie de piezas que hacen alusión a los ciclos naturales. Su obra plantea interrogantes como ¿cuál era la forma en que dialogaba la cueva con el paisaje? ¿cómo entraba la luz? o ¿cómo afectaba la vida interior de la cueva?

Marzo en femenino

La directora general de la Mujer, Alicia Renedo, agradeció al museo que «cada marzo de cada año, en el mes de las mujeres y de la igualdad, Altamira quiera dejar huella organizando exposiciones que, como la de Arancha Goyeneche, muestran una clara sensibilidad hacia la mujer». Un mes que este año, según Renedo, tras los apoyos a la huelga y paros convocados «marcará un antes y un después, una auténtica revolución feminista».

Por su parte, la directora del Museo de Altamira, resaltó como una de las líneas fundamentales desde la propia inauguración del Museo la construcción de relatos de la Prehistoria en la que se oyera la voz de todos sus protagonistas, mujeres y hombres, niños y mayores. Y destacó que en esta construcción «la reflexión sobre la mujer en el Paleolítico ha sido transversal a toda nuestra acción divulgativa». Finalmente, Isidoro Rábago animó a todos y a todas desde las más altas administraciones hasta las personas más anónimas a «no esperar a un decreto o a una ley para mostrar su apoyo a la igualdad y contra todo tipo de violencia hacia la mujer».

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