Pokemons en el Museo Británico

Una de las muestras de 'Golden Kamui' expuestas en el Museo Británico. /British Museum
Una de las muestras de 'Golden Kamui' expuestas en el Museo Británico. / British Museum

Uno de los centros más prestigiosos del arte mundial acoge hasta el final de mes la mayor exposición sobre manga fuera de Japón

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Pikachu es una obra de arte. Y Son Goku. Y Asirpa. Y el capitán Tsubasa. Así lo ha visto el Museo Británico, una referencia mundial, para idear 'Manga', la exhibición sobre la producción de tebeos japoneses más grande fuera del territorio nipón. Por eso, en las galerías de la sala Sainsbury del centro londinense los visitantes pueden cruzarse con estos personajes de 'Pokemon', 'Bola de Dragón', 'Golden Kamui' y 'Oliver y Benji'; aprender sobre la historia centenaria de este arte y observar sus distintas ramificaciones por las nuevas tecnologías.

La demanda en tierras británicas era evidente. «El manga, el arte gráfico moderno de la narración perfeccionado en primer lugar en Japón es ahora del gusto de todo el mundo», explicó el director del Museo Británico, Hartwig Fischer, cuando se inauguró la exhibición el 23 de mayo. Las cifras señalan miles de ventas de los tebeos japoneses asociadas las también exitosas mudanzas a las pantallas de televisión (conocidos como 'anime' por los nipones) y videojuegos.

La popularidad de las producciones manga (historias contadas con dibujos en serie) alcanzó a las islas tanto como a otras zonas de Europa especialmente desde 1960 gracias a las primeras series de televisión. Muchos guiñarán los ojos al ver en las pantallas del Museo Británico a nuevos y antiguos personajes. Así, los visitantes de la exposición pueden reconocer a algunos de los populares protagonistas de la longeva 'One Piece ' de Oda Eiichiro, rememorar los combates de Son Goku ideados por Akira Toriyama. Y por supuesto, podrán 'cazar' pokemons con su ojos y cámaras.

La riqueza del manga abre el abanico a multitud de géneros y su aparente clasificación en cajones se diluye en muchas ocasiones. Hay lecturas para niños, jóvenes, maduros y veteranos; hay series interminables ('One Piece' suma 91 volúmenes) o de una sola entrega; hay enfoques adultos, para todos los públicos, con un visión femenina, masculina, heterosexual, homosexual...

La exposición guarda tesoros por descubrir para novatos y expertos. No es sólo que el manga tenga un dibujo que se pueda identificar rápidamente -especialmente por su habitual expresividad-, sino que guarda un lenguaje particular dentro de las viñetas: humor, onomatopeyas y su línea de lectura (cuando se respeta el original japonés) son singulares. «Construida durante siglos de tradición japonesa, el mejor manga tiene el poder visual de entusiasmarnos y atraernos dentro de su mundo, con narraciones imaginativas que involucran a nuestras emociones», ilustró Fischer, director del Museo Británico, en su inauguración.

Japón y el mundo

La iniciativa reconoce una deuda con los artistas japoneses. Europa siempre ha quedado prendada por la particular visión oriental, con épocas de influencia acentuada como con los pintores impresionistas. Pero es que el siglo XXI y gran parte del XX no se entienden en la cultura pop sin la simbiosis Japón-Occidente. El gigante del manga Tezuka Ozamu ('Astro Boy', 'Metrópolis') influyó de manera evidente en algunos trabajos de Disney, así como el japonés bebió de la producción audiovisual de la factoría norteamericana.

«Aunque las raíces del manga son internacionales, la forma en que lo conocemos hoy se desarrolló en Japón a finales del siglo XIX y durante el siglo XX y recientemente ha adquirido un 'status' global», recuerda la comisaria de la muestra, Nicole Rousmaniere, en el blog del museo. Antes de Tezuka, el grabador y pintor Katsushika Hokusai (1760-1849) había dejado su impronta para el arte especialmente con sus paisajes ('La gran ola' es una imagen identificativa de Japón) y Kawanabe Kyosai (1831-1889) con su manual sobre pintura tradicional. De este último hay una joya en Londres, un tapiz de 17 metros de ancho y cuatro de alto empleado para el teatro kabuki. Fue pintada en 1880 y será la última vez que se pueda ver fuera de Japón.

Aquellos que visiten Londres podrán darse una vuelta por las galerías y disfrutar de algunas destacadas obras de arte. Tienen hasta el 26 de agosto para localizar a sus pokemons, piratas o personajes deseados.