«Un buen músico es el que habla conmigo sin necesidad de palabras»

Álvaro Guibert, crítico musical junto al director Stefan Asbury, en el Auditorio Sony de la Escuela de Música Reina Sofía./Kirill Bashkirov
Álvaro Guibert, crítico musical junto al director Stefan Asbury, en el Auditorio Sony de la Escuela de Música Reina Sofía. / Kirill Bashkirov

Directivo del Encuentro de Música y Academia de Santander, señala al maestro Péter Csaba y al compositor y director Péter Eötvös como sus grandes pilares

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Álvaro Guibert (Madrid, 1959) es compositor y crítico musical. Además, forma parte del equipo directivo de la Fundación Albéniz que organiza en Santander los Encuentros de Música y Academia. Hasta el día 27 de ese mes 14 maestros de renombre internacional y más de sesenta jóvenes seleccionados mediante audiciones, realizadas por el maestro Péter Csaba, director artístico del Encuentro, protagonizarán más de 45 conciertos en distintos escenarios de Cantabria.

-¿Cómo llegó la música a su vida?

-En casa. Mi familia es toda muy musical. Mis padres de manera intuitiva y algunos de mis hermanos y yo de manera más profesional.

«La música me ha enseñado a entender aspectos de la vida que no caben en las palabras»

-¿Qué tiene de especial la actual edición del Encuentro de Música y Academia de la Fundación Albéniz?

-Muchas cosas. La principal, seguramente, es la presencia de una de las primeras figuras de la música actual, Péter Eötvös, a quien podremos disfrutar en sus dos facetas, como compositor y como director de orquesta. Como compositor, Eötvös lleva decenios escribiendo para las principales orquestas y óperas del mundo. Y como director, basta con decir que fue en quien Pierre Boulez confió para dirigir el Ensemble InterContemporian de París, un grupo legendario por la perfección de sus interpretaciones.

-¿En qué consisten los 'Encuentros con el público' de los dos primeros domingos?

-Este año hemos reforzado los 'Encuentros con el público'. Haremos dos. Uno, el mismo día del concierto de inauguración, hora y media antes, en el que explicaremos con lenguaje cercano la música del concierto, para que sea más fácil disfrutarla. Es un taller de la serie 'Disfruta la Música' en la que procuramos acercar la música a la gente. El otro Encuentro con el público, una semana después, lo protagonizará el Maestro Péter Eötvös, que hablará de su vida y de su obra en conversación con el maestro Csaba.

-¿Cómo se ha preparado el Encuentro a nivel musical?

-Con mucho esmero, como hace siempre el director artístico, Péter Csaba. Además de un gran director de orquesta, Csaba es un verdadero maestro del arte de programar. Su manera de combinar el repertorio clásico con la mejor música del siglo XX y XXI me parece magnífica.

«El avance ha sido espectacular. Estamos en el mismo nivel de los países de mayor tradición»

-El año que viene, el Encuentro cumple 20 años, ¿habrá alguna sorpresa, un programa especial?

-Algo haremos, puede estar segura. ¡Parece mentira que hayan pasado ya casi veinte años! Creo que la idea del Encuentro de Música y Academia es muy buena y, que por lo tanto, la mejor manera de celebrar el cumpleaños será insistiendo en la fórmula.

-¿Y los jóvenes que participan en el Encuentro, qué cualidades destaca de ellos?

-Son excelentes músicos, porque el maestro Csaba se asegura de ello cuando va a seleccionarlos a Berlín, Londres, Helsinki, Budapest... Pero lo más destacable me parece su motivación, las ganas que tienen de sonar bien. Ese entusiasmo, que es propio de la edad, no siempre se mantiene luego a lo largo de la carrera. Esa energía, convenientemente encauzada por los grandes maestros que les coordinan, es lo que hace especiales a estos conciertos.

-¿Qué le pide usted a un buen concierto?

-Que me conmueva.

-¿Y a un buen músico?

-Que hable conmigo sin palabras. Que me transmita emociones y me convenza de que, detrás de las notas que está tocando, hay un ser humano que se comunica conmigo. O, en realidad, más de uno, porque el intérprete, además de hablarnos él, tiene el encargo de hacernos llegar la voz del compositor.

-¿Cuál es la primera lección que le enseña a un joven músico?

-Yo no les enseño nada. Pero, cuando tengo ocasión, procuro recordarles que hacer música es relacionarse con personas, compartir cosas y comunicarse. Ellos profundizan mucho en el estudio de su instrumento, y hacen bien, pero tienen también que abrirse al mundo que les rodea.

«El Encuentro cumple 20 años en 2020. La idea ha sido muy buena, insistiremos en la fórmula»

-¿Y al público?

-Que se decida a disfrutar. Que se olvide de convenciones, barreras y esnobismos y que abra los oídos. No hace falta más.

-¿Qué le ha enseñado a usted la música?

-A entender muchos aspectos del mundo y de la vida que no caben en las palabras.

-¿Y qué le inspira a la hora de componer?

-Hace muchos años que no compongo. Dejo eso para los que se les ocurre música. A mí se ocurren palabras al oír música y me dedico a eso: a experimentar la música y compartir después la experiencia.

«Debe olvidarse de convenciones, barreras y esnobismos y abrir los oídos. No hace falta más»

-¿Cómo está el panorama musical en Europa? ¿Y en España?

-Creo que vivimos un momento maravilloso en la vida musical. En España, el avance en las últimas décadas ha sido espectacular y ahora estamos en el mismo nivel de los países de mayor tradición. Por otra parte, el avance ocurre también en todo el mundo. Cada vez se hace mejor música en todas partes. Si no todo el mundo es así de optimista, es porque somos por naturaleza insaciables y nada nos parece bastante. Yo me acuerdo de cómo sonaban las orquestas hace cuarenta años, las de aquí y las de fuera y le aseguro que vamos a mejor.

«Del silencio surge toda la música»

Álvaro Guibert es asesor del Concurso Internacional de Piano de Santander. Reconoce que «nos esforzamos al máximo para que tenga éxito. Los dos últimos han sido magníficos, con grandes pianistas ganadores como Juan Pérez Floristán y Dmytro Choni». No se imagina un mundo sin música, pero reconoce que «el silencio es algo maravilloso, que nadie aprecia más que los músicos. Siempre me acuerdo de Ligeti, el gran compositor húngaro, que escribía largos compases de silencio al principio y al final de sus partituras y pedía a los músicos que no se saltaran esos compases, sino que los interpretaran. El silencio está lleno de cosas y de él surge toda la música».