Fernández: «El desamor puede romper el mundo»

Patricia Fernández en la presentación de su libro 'Caníbales modernos'. /DM .
Patricia Fernández en la presentación de su libro 'Caníbales modernos'. / DM .

La escritora Patricia Fernández, poeta de la denuncia y el compromiso, afirma que el amor nace «en el mismo momento que entendemos que no somos eternos»

Javier Menéndez Llamazares
JAVIER MENÉNDEZ LLAMAZARESSantander

Asegura la vieja canción popular venezolana que «quererse no tiene horario», pero si que tiene fecha en el calendario, o al menos esa fiebre nos invade cada 14 de febrero desde que hace décadas los expertos en marketing vieran un filón en la onomástica de aquel obispo díscolo que casaba a soldados a espaldas del emperador de Roma. Pero para hablar de amor, o contra él, más que mercaderes y legionarios, preferimos hacerlo con poetas. Sobre todo, para romper tópicos. Y para ello nadie mejor que Patricia Fernández (Santander, 1978), quien irrumpiera en el panorama literario cántabro en 2013 con su incendiario 'Caníbales modernos', que luego refrendaría con 'El bioma de los muertos' en 2015 y su última entrega poética, 'Perra tumba', editado por La Vorágine en 2017. En su expresiva visión del mundo conviven lo visual y lo dialéctico, la denuncia y el compromiso, con una estética agresiva y a la vez plena de sentimientos. Mientras ultima su próxima entrega poética, postergada por su dedicación docente a tiempo más que completo -enseña inglés en Primaria en el Menéndez Pelayo-, mientras cursa un máster en Secundaria y coincidiendo con San Valentín, en esta entrevista habla de enamorados. O contra ellos.

-El discurso oficial prescribe para hoy corazoncitos, bombones, regalos, cupidos y mucho almíbar. ¿Para qué sirven los tópicos?

-Quizás se han inventado como trincheras al salvajismo. Quizás pensaron «los bombones pararán esos besos que levantan las almas y los mordiscos al cielo.

-Y en poesía, ¿tienen sentido o se utilizan como diana?

-En poesía todo tiene sentido si se habla desde ella porque un corazoncito perfectamente prende el poema, el cuerpo, la gente que se levanta es amor.

-Guste o no, el amor vende: novelas rosas, culebrones, telefilmes de sobremesa o canciones de moda... ¿Tan románticos somos?

-Desde el mismo momento en que entendemos que no somos eternos nace el amor. Si esto, es solo un préstamo, es imposible no enamorarse de todo. Otra cosa es filtrarlo mil veces hasta que queda el polvo que se agarra a él, hasta que un sentimiento inmenso cabe en un estudio. Eso no es amor. Quizás nos gusta también así porque podemos contemplarlo como miramos tigres majestuosos cansados y moribundos en un zoo.

-Al desamor, ¿hay que llorarle o cantarle?

-Yo al desamor no puedo hacerle nada porque es un frío inmenso, una soledad cósmica en cualquier gasolinera de desierto. Es un perro que corre tras el coche mientras sueña con almohadas. El desamor puede romper el mundo.

-Por el momento, ni los esguinces ni las fracturas de corazón se atienden en la seguridad social. ¿Acaso no tienen tratamiento?

-Al igual que en el colegio no se atiende a las diferentes inteligencias y se pule cada característica hasta que encaja en la plantilla. Al igual que echan a gentes de sus casas y proclaman el bienestar social, al igual que los que roban se llaman patriotas. El escaparate esconde monstruos y lo humano se plastifica, no se atiende porque si dejaran de distraernos podríamos vernos y entonces, seríamos invencibles.

«Los tópicos se han inventado como trincheras al salvajismo»

-Sus alumnos le adoran, pero ¿Se debería enseñar el amor en las escuelas?

-En las aulas está el amor. Puedo llegar una mañana sintiendo el peso del mundo y a los cinco minutos solo puedo sentirlos a ellos. Es impresionante lo que somos antes de que nos cuenten que somos otra cosa. Si alguna vez dudáis de la humanidad entrad a un colegio, sentaros y escuchad a los niños. En el colegio no debe enseñarse amor, debe no enseñarse a olvidarlo.

-¿El desengaño o el desamor sirven como materia poética? ¿Se puede reciclar la vida en literatura, o es mejor huir de la clave autobiográfica?

-En mi caso no puedo evitarlo, no es que me fije en mi vida para escribir es que no puedo aislarla para hacerlo. Creo que en nuestras obras si se mira de cerca se podrán observar claramente arañazos, noches en vela, besos al sol, amigos que nos acompañan como cometas hermosos. El poema tiene trazas de ectoplasma.

-Lo suyo con la poesía, ¿fue amor a primera vista?

-Escribía antes de saber qué era poesía, pensaba que cada persona en su casa hacía lo mismo. Cuando crecí y fui viendo que no, la sorpresa fue mayúscula. ¿Acaso no veían los mini átomos brillantes en el botón de la vieja? ¿Acaso no se paraban asombrados cada vez que el mundo se hacía visible en un hombre? La poesía es la que está enamorada de nosotros y nosotros los que dejamos que se alimente de cada aliento y nos incruste una lupa en cada retina para acomodarse. La poesía es un pájaro muerto resucitado en la montaña mientras el último niño la mira e inventa el lenguaje.