El Festival se despide con Ivan Fischer al frente de la Budapest Festival Orchestra

Ivan Fischer, director, regresa a Santander./AKOS STILLER
Ivan Fischer, director, regresa a Santander. / AKOS STILLER

La formación, junto a la soprano Christina Landshammer, interpretará a Mahler, en un programa que incluye obras de Béla Bartók y Enescu

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Si hubiese que elegir un sonido FIS 2018, al margen de conmemoraciones y de acomodos, ese es el de la huella de Gustav Mahler. Hoy volverá a ser protagonista en la velada de clausura del Festival Internacional de Santander conIvan Fischer como batuta de despedida. El FIS dice adiós con la Budapest Festival Orchestra, considerada una de las diez mejores orquestas del mundo, que regresa al festival, tras dos años, dirigida de nuevo por su líder y fundador.

La formación húngara interpretará la Sinfonía n.4 de Gustav Mahler junto a la soprano Christina Landshammer, muy valorada internacionalmente como una «versátil cantante de ópera, recitales y conciertos, y reconocida por su cálida y lírica voz».

El compositor austriaco concibió su obra -escrita en cuatro movimientos y estrenada en Múnich en 1901- a partir del que sería su último movimiento, la canción 'Das himmlische Leben del ciclo Des Knaben Wunderhorn', una pieza en la que se describen los placeres culinarios del cielo y a la que dará voz la artista alemana. Los movimientos precedentes cuentan un viaje de preparación desde lo terrenal a lo celestial.

El programa incluye también Prélude à l'unisson de la Suite n. 1 para orquesta Op. 9 de George Enescu (1881-1955), el más célebre de los compositores rumanos. Fue estrenada en 1903 y en ella el uso de la orquesta se limita a la sección de cuerdas y a un timbal, «aunque lo más llamativo es la ausencia total de acompañamiento armónico dejando todo en manos de la melodía, que era para Enescu el elemento primordial de cualquier composición musical». Completa el repertorio del concierto de clausura 'Música para cuerdas, percusión y celesta' de Béla Bartók, escrita en 1936 por encargo del director de orquesta y mecenas suizo Paul Sacher, fundador de la Orquestra de Cámara de Basilea (Basler Kammerorchester), que estrenó esta obra un año después.

Bartók hace aparecer el tema de la fuga en todos los movimientos creando así una obra cíclica, de extraordinaria complejidad, originalidad y fuerza creativa.

Creatividad y fuerza

Fischer introdujo muchas reformas, que van desde un intensa e individual técnica de ensayo hasta el fomento y la promoción de las actividades creativas de cada músico. «El innovador enfoque hacia la música, la completa dedicación de los músicos y su esfuerzo permanente por alcanzar la excelencia» han colocado a la Budapest en el grupo del top mundial de las orquestas.

En 2006 Fischer fue galardonado con el Premio Kossuth, el premio artístico más prestigioso de Hungría. Y en 2011 recibió el premio de la Royal Philharmonic Society Music, el Primma Primissima de Hungría y el galardón Dutch Ovatie.

El concierto de Budapest Festival Orchestra cierra un ciclo sinfónico que ha trazado un interesante recorrido por el universo mahleriano y el gran sinfonismo centroeuropeo que le rodea, de la mano de algunas de las más sólidas formaciones en este ámbito.

La Budapest Festival Orchestra, configurada por el propio Fischer y Zoltan Kocsis en esos años ochenta, con intención de ofrecer una salida profesional a los mejores jóvenes intérpretes de su país, recala en Santander dentro de la gira internacional que está llevando a cabo en agosto. Tras haber actuado en Nápoles y en el Royal Albert Hall de Londres y proseguir en la Quincena Donostiarra, volverá a Italia para finalizar la gira en las ciudades de Stresa y Merano. La formación vuelve al festival en una jornada final que cuenta con el patrocinio de Viesgo.

En su paso por San Sebastián afrontará una doble cita: mañana domingo en el Auditorio Kusaal propone un programa con las 'Rapsodias húngaras' de Liszt, la 'Sinfonía nº1' de Brahms y los 'Aires gitanos' de Sarasate, con la participación de los violinistas Jozsef Lendvay (padre) y Jozsef Lendvay (hijo), y el cimbalista Jenõ Lisztes. Y el lunes actuará junto al Orfeón Donostiarra.

El concierto de Budapest Festival Orchestra en Santander cierra el ciclo sinfónico que ha ofrecido al público «un interesante recorrido por el universo mahleriano y el gran sinfonismo centroeuropeo que le rodea, de la mano de algunas de las más sólidas formaciones en este ámbito».

Intensa actividad

El FIS ha vivido una intensa actividad desde el pasado día 1 cuando dio cabida a las finales del Concurso Internacional de Piano Paloma O'Shea, dentro de una variada programación, que ha incluido numerosas citas dirigidas a todos los públicos: grandes conciertos sinfónicos, recitales, música barroca, espectáculos de danza y familiares, proyecciones y coloquios... La presencia destacada de Sir Simón Rattle, junto a la London Symphony Orchestra, que protagonizó una doble cita, ha convertido al Festival santanderino, que dirigen Jaime Martíny Valentina Granados, en una referencia del panorama musical internacional.

En este ámbito sinfónico ha destacado también la presencia del director Yannick Nézet-Séguin al frente de Rotterdams Phiharmonisch Orkest, de la que se despide este año para afrontar la dirección musical de la Metropolitan Ópera House. Y la prestigiosa orquesta de Hamburgo, la NDR Elbphilharmonie Orchester, que ha cambiado recientemente su denominación y ha abierto un nuevo capítulo en su historia con su traslado a la nueva sede artística.