«Estamos al borde del abismo», asegura Rosa Montero

Rosa Montero. /Efe
Rosa Montero. / Efe

La autora de 'Los tiempos del odio' denuncia una «involución democrática» y una «fascistización» del mundo «sacudido por vientos de cólera e insensatez»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Rosa Montero da un salto de cien años para contarnos desde 2110 lo que está pasando ahora. Lo hace en 'Los tiempos del odio' (Seix Barral), la tercera novela protagonizada por Bruna Husky, su detective replicante, independiente, poco sociable y poderosa que «explica el presente desde el futuro». «Vivimos los tiempos del odio, la desesperación, la desigualdad, la injusticia y el cinismo de una forma tan clara que da pavor», denuncia Montero (Madrid,1951). Pinta un panorama desolador en el que el mundo se «fascistiza» a pasos agigantados y la democracia se devalúa al mismo ritmo hasta colocarnos «al borde del abismo».

Contrapone el amor al odio globalizado y creciente en una novela «que habla de la crisis de legitimidad democrática que crece en un mundo en el que parece añorar los totalitarismos y los consoladores dogmas populistas». «Somos unos necios y no aprendemos nada del pasado, de modo que estamos en un momento peligroso, de involución democrática en un mudo sacudido por vientos de cólera, insensatez y retrogradismo», asegura.

Más que pesimista, asegura la periodista y narradora que se vive «en el umbral de una crisis catastrófica», y que «tanto en Europa como en el resto del mundo se vive una fascistización». Le aterra la la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, un personaje que «seguirá los pasos de Trump y que, como él, abundará en ese camino oscuro, antidemocrático y marcado por el odio». «Trump y Bolsonaro son los antisistema, no los perroflautas», advierte.

«Estamos en riesgo de perder todo lo conseguido, de perder la civilidad, y debemos armarnos frente a la barbarie, porque la democracia nunca estuvo en niveles tan bajos de credibilidad y legitimidad», lamenta la escritora. «Nos encontramos al filo del precipicio, al borde del abismo, con los los poderes ocultos manipulando a la gente más que nunca y convirtiéndolos en peleles», subraya.

Frente a este odio galopante y global contrapone Montero el otro pilar de la novela: el amor. «Sin amor no merece la pena vivir», se lee en la portada y repite la replicante. Un personaje que «empezó odiándose a sí misma y odiando el mundo, negándose a querer y a amar, pero que ahora se abre a la fragilidad de compartir y de amar», explica su creadora.

Para Rosa Montero, la ciencia-ficción «es una herramienta metafórica muy poderosa para hablar del aquí y del ahora del género humano». «No creo en los géneros -advierte- porque se han roto sus paredes en el siglo XXI, y lo prueban novelas como esta, que es a la vez ciencia-ficción, thriller, novela negra, psicológica, policíaca, de aventuras y de metaficción», enumera.

Asegura su autora que es «la mejor» de las tres novelas que ha escrito sobre este personaje «tan existencial o más que yo». «Cierra un ciclo y es una suerte de apoteosis de todo lo que anticipaba en las dos entregas anteriores», dice aludiendo a 'Lágrimas en la lluvia' y 'El peso del corazón'. Esta se ambienta en el Madrid del año 2110, en el que su detective buscará a su amante, desaparecido en un mundo hipertecnologizado y bajo la amenaza del terrorismo globalizado.

La detective replicante «es el personaje que más me gusta y con el que más conecto», confiesa. «Comparto con ella el dolor por los mordiscos que nos da el tiempo, el impulso vital que le lleva a comerse la vida a bocados, su conflicto entre el amor y la independencia y la angustiosa obsesión por la muerte y el paso del tiempo», explica la ganadora del Premio Nacional de las Letras el año pasado.

No será esta la última novela de Bruna Husky, «a pesar de que lo parece», confirma su autora. Ya tiene una productora para una serie televisiva sobre su androide de combate, pero busca la plataforma que le dé el empujón definitivo. «Puestos a soñar, me encantaría que la protagoniza Charlize Theron», dice risueña. Además de tener ya en la cabeza la cuarta entrega de Bruna Husky, en su magín bulle «una novela contemporánea protagonizada por un varón» y «un ensayo rarito sobre creación y locura». «Veremos si tengo tiempo para escribirlas», se pregunta.

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