«Estamos en una época de guerra de narrativas»

Jaime Abello, en el Festival Gabriel García Márquez de Medellín. /FNPI
Jaime Abello, en el Festival Gabriel García Márquez de Medellín. / FNPI

Jaime Abello, director de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, afirma que «las redes sociales son espacios de ataques organizados que buscan minimizar el efecto de una noticia relevante»

DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

Buscar incluso debajo de las piedras a los mejores cronistas es una de las tareas de Jaime Abello, director de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), con sede en Colombia. Como un vendimiador recoge estos trabajos periodísticos y propone a los autores postularse al premio que cada año organiza el FNPI en la ciudad de Medellín, para «darles visibilidad y ofrecer referentes y modelos nuevos», dice Abello, que esta semana estará en Madrid y Murcia para participar en los encuentros Futuro en Español. «Hemos visto que el buen periodismo se ejerce en todas partes, y quiero que España y Portugal participen en la convocatoria de este año», afirma.

-¿Qué ha cambiado en el oficio periodístico en estas dos últimas décadas?

-Han cambiado las reglas del funcionamiento económico, de la relación con las audiencias, las herramientas de trabajo y las condiciones en que se ejerce el oficio. Cuando nació la Fundación teníamos la idea de que se podía evolucionar hacia un mejor periodismo, en un marco de lucha por más libertad de expresión y un estatus profesional claro en su relación con las audiencias. Pero los paradigmas con que trabajábamos se estaban resquebrajando. La tecnología digital fue un factor transformador. El escenario se hizo más plural, con un tipo de periodismo de autor y trabajos colaborativos en redes para proyectos de investigación. Muchos emprendimientos nuevos con esquemas de costos e ingresos distintos al tradicional. Se mantiene, sin embargo, el sentido de lo que significa ser periodista.

«Los medios deben generar confianza y fidelidad frente a audiencias que se distraen fácilmente»«El comandante en jefe en el combate contra la credibilidad de los medios es el presidente de EE UU»

-¿Se mantiene esa esencia del periodismo?

-Sí, la necesidad del periodismo de alinearse con absoluta claridad en la misión de investigar la narrar la realidad, contarla y explicarla.

-Con internet, a la vez que democratización y descentralización del periodismo, también surgieron nuevos riesgos.

-Se democratizó la opinión y circulación de contenidos, pero el reto es hacer buen periodismo, mantener la coherencia ética e innovar. No me parece mal que el periodismo de calidad muestre un valor diferencial para audiencias reducidas, ciudadanos preocupados por comprender mejor la economía y la política. Un segmento crítico que demanda un mejor periodismo.

-En Estados Unidos, en la era Trump, los periodistas de este tipo de medios siguen haciendo buenas investigaciones y grandes denuncias, pero ellos mismos perciben que escriben para un público que ya no tiene la influencia de antes.

-El comandante en jefe en el combate contra la credibilidad de los medios de comunicación es el presidente de Estados Unidos. Sucede que el periodismo de calidad, basado en la investigación, está compitiendo en la 'economía de la atención'. Esta competencia se realiza en un contexto de narrativas encontradas o en conflicto, donde la gente se va posicionando. Se busca la atención de las personas, pero también minimizar los errores, que cada vez se toleran peor. Uno de los grandes retos contemporáneos es la construcción de confianza. Y mantenerla para generar fidelidad frente a audiencias móviles que se distraen muy fácilmente. Si hay confianza y sentido de necesidad el periodismo más ambicioso tiene sentido.

-Las amenazas tradicionales persisten. Hace pocos días asesinaron a tres periodistas en la frontera de Colombia con Ecuador.

-Sí, persisten y se les suman nuevas amenazas. Las redes sociales no sólo tienen la competencia desleal de las 'fake news', sino que son espacios de ataques organizados de troles y estrategias de manipulación informativa que buscan minimizar el efecto que una información periodística relevante pueda tener. El periodista ya no sólo debe hacer bien su trabajo primordial, sino que debe hacer una gestión de redes sociales para impulsar la lectura, que puede ser contrarrestada por una inundación de 'hashtag' para acallarle. La simulación de periodismo a través de las redes sociales es una técnica de gestión política.

-Esas campañas de desprestigio a periodistas influyen en el trabajo en el terreno: les identifican, los amenazan.

-Estamos en una época de guerra de narrativas. Y en medio de esa guerra de narrativas el periodismo tiene que sobresalir y distinguirse con una alineación con la ética y la fidelidad y rigor a los hechos y la independencia. Y luego debe promoverse el trabajo. No sólo a través de la gestión de redes, sino de premios como el de la FNPI.

-¿La crónica vive un renacer que encuentra su lugar más en los libros que en la prensa diaria?

-La crónica ya renació y tiene un nicho transnacional de audiencias. Ya no depende de los libros solamente gracias a emprendimientos digitales que contienen crónicas de larga extensión. Pero no nos engañemos: la crónica nunca fue mayoritaria, y ahora depende menos de la licencia literaria y más de una investigación y profundización de los hechos.

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