Javier Sierra: «La literatura me permite imaginar respuestas para los grandes misterios»

El escritor Javier Sierra, ganador del Premio Planeta 2017, por su novela 'El Fuego Invisible'/Irene Marsilla
El escritor Javier Sierra, ganador del Premio Planeta 2017, por su novela 'El Fuego Invisible' / Irene Marsilla

Premio Planeta 2017 con 'El Fuego Invisible', hoy responde a la pregunta ¿de dónde vienen las ideas? en El Corte Inglés y mañana clausura el curso sobre novela en la UIMP

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Javier Sierra (Teruel, 1971) tiene una doble cita con Santander. Hoy presentará su libro 'El Fuego Invisible' en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés (19.00 horas) y tratará de aclarar a sus lectores ¿de dónde vienen las ideas? Y mañana, clausura el curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre novela histórica. Apasionado de la literatura -«es la única herramienta que tenemos para responder a preguntas que no tienen respuesta», dice- señala que la clave del éxito de un escritor es escribir con pasión y contagiar esa pasión al lector. Él cumple ambas.

-Viene a Santander para presentar 'El Fuego invisible', ganadora del Premio Planeta 2017 ¿cómo surgió esta obra?

-Es una inquietud casi filosófica. Después de haber escrito varias novelas sobre enigmas de la historia, me llamaba la atención encontrar la respuesta a la pregunta ¿de dónde vienen las ideas? Algunos dicen que la respuesta está en las musas o en los dioses y los espíritus. Al final me he dado cuenta de que la articulación de las ideas es imposible si no se utiliza la palabra y aquí se esconde otro misterio: ¿en qué momentos empezamos a hablar? Para resolver el enigma creé un personaje, un filólogo, que busca el origen de las palabras y termina tropezando con una palabra que cambió la historia de la Edad Media europea, Grial.

-¿Qué tiene de interés para usted el mito del Santo Grial?

-El interés surgió en 2004 cuando escribí 'La cena secreta', que se centra en el mural que pintó Leonardo Da Vinci sobre la última cena en el que se 'olvida' de pintar el Grial. Yo creo que Leonardo participaba de un sistema de creencias, que no era católico romano. Nuestra comprensión de la realidad depende de nuestro sistema de creencias. Intento convertir mis novelas en un espejo de ese sistema de creencias del lector para que advierta de cuan condicionada está su visión del mundo. Hay varios niveles de lectura en mi obra, desde el entretenimiento y la aventura o el thriller, hasta el filosófico. Al final busco cambiar el punto de vista del lector y que empatice con creencias que nunca antes se habían pasado por su cabeza. Eso solo se puede conseguir desde la literatura, porque toca el alma del lector, entra en los más profundo de su mente.

-Ha escrito diez obras, y ha ganado el Premio Planeta 2017, ¿Cuál es la clave de su éxito?

-Apasionarte con lo que cuentas y contagiar esa pasión al lector. Si el lector percibe solo a un contador profesional de historias, serás un contador más. Pero si percibe una búsqueda profunda surge un vínculo muy poderoso.

-¿Cómo se imagina un fuego invisible? ¿Cómo surgió el título?

-Es una metáfora que alude a la chispa creativa, a esa idea poderosa que te quema por dentro y quiere salir como sea al exterior. Si la idea es potente y tiene sentido, se convierte en algo luminoso. Y también tiene que ver con las primeras descripciones del Grial en las novelas de caballería de la Edad Media: era un cuenco en manos de una doncella que irradiaba una luz sobrenatural.

EN SANTANDER

Hoy
Presentación de la novela 'El Fuego Invisible' en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés. A las 19.00 horas.
Mañana
Clausura del curso sobre 'La novela al rescate de la historia de España', en la UIMP. Su conferencia se titula 'El mito como realidad histórica'. A las 11.00 horas.

-Entiendo que ya tiene un nuevo proyecto sobre la mesa esperando para darlo forma.

-Uno no, tengo tres proyectos sobre mi mesa, pero no he decido cuál será el siguiente. Lo haré cuando acabe este ciclo de promoción del libro. 'El Fuego Invisible' se publicó en noviembre y llevo 69.000 kilómetros recorridos en cinco países. Y Santander es la ciudad número 47 de mi gira. Estoy en un periodo intenso de un año en el que no me puedo sentar a reflexionar.

-¿No le da vértigo escribir otra novela?

-De ese vértigo me curé después de 'La cena secreta'. Fue mi tercera novela que se publicó en 2004 en España y dos años después se tradujo al inglés y fue uno de los libros más vendidos en Estados Unidos. Fue un momento vertiginoso que me condicionó mucho, pero después de un proceso de dolor, porque tardé casi siete años en escribir la siguiente, aprendí que el éxito es un efecto colateral y no puede condicionar tu obra. Lo que tienes que hacer es escribir lo que en conciencia debes escribir y si tiene éxito no debe preocuparte. Y eso es lo que hago, me despreocupo del éxito y me preocupo por hacer buenos libros.

-¿Cuándo comenzó a escribir?

-En la infancia. Mis primeros relatos, que todavía conservo, son de misterio. Los escribí con ocho años y los ilustraba y grapaba, dibujaba portada y título y debajo ponía editorial Planeta. Treinta años después publico en Planeta y lo siento como el cierre de un ciclo, cumplir un sueño.

-¿Qué ha aprendido en su vida de la literatura?

-La literatura es la única herramienta que tenemos para responder a esas preguntas que no tienen respuesta: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? y ¿a dónde vamos? La literatura es la única herramienta que llega a intuir las respuestas. Por eso me fascina. Yo vengo del periodismo de investigación de los grandes enigmas históricos, pero no obtenía respuestas. Por eso di el salto a la literatura. Me permite imaginar las respuestas a los grandes misterios.

-¿Volverá al periodismo?

-En el fondo no lo he dejado. Mi último proyecto es la serie de televisión 'Otros Mundos'. Recreo episodios de un niño de diez años que se enfrenta a lo desconocido y ese niño soy yo. Hay entrevistas, investigación, distintos puntos de vista... Hay un hilo muy fuerte que une periodismo y literatura y es la pasión por contar una buena historia. El premio de un periodista es encontrar la historia en la vida real y el premio de un escritor es urdir una historia creíble.

-¿Todo está en los libros?

-No todo está en los libros, nosotros estamos en los libros. Todavía hay mucho que explorar. Lo que nos dan los libros es orden y el orden facilita la comprensión. Y los periódicos también, porque ordenan la realidad de cada día.

-¿Cómo le gusta que le vean sus lectores?

-Como un niño curioso. Cada día me esfuerzo por no perder la mirada infantil. Cuando nos hacemos adultos creamos una película que impide que preguntemos porque creemos que dudar es de torpes. Dudar es de mentes curiosas, inquietas y flexibles. De lo que huyo como de la peste es de los dogmas, aquellos que dicen haber encontrado la verdad absoluta.

-La verdad absoluta no existe.

-Exacto. Si llegas a ese convencimiento es magnífico porque seguirás creciendo siempre. Una vez que llegas a la verdad absoluta, dejas de preguntarte por las cosas y desprecias lo que no encaja contigo. Es una manera de empobrecerte.

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