Tino Casal.
Tino Casal.

25 años sin Tino Casal

  • El 'camaleón asturiano' perdió la vida en un accidente de tráfico cuando estaba en la cúspide de su carrera y preparaba una reedición de 'Embrujada', su mayor éxito y la canción que materializó el espíritu de innovación que siempre le caracterizó

Los teletipos escupieron una noticia fría a primera hora del 22 de septiembre de 1991. Un Opel Corsa 1.3 SR había chocado contra una farola en la zona madrileña del Puente de los Franceses, cerca del barrio de Aravaca. El accidente, al parecer causado por un exceso de velocidad, se había saldado con un fallecido y tres heridos leves. La información fue de inmediato engullida por la profesionalidad carente de sentimientos de los profesionales del periodismo. «Un accidente más», diría cualquier redactor en aquel momento.

Todos estaban equivocados porque aquel fallecido era José Celestino Casal Álvarez, J.C.C.A., según el anónimo despacho de agencia. Pero el muerto, como se supo más tarde, era un genio que respondía al nombre artístico de Tino Casal. Perdió la vida en los aires, cuando un helicóptero le trasladaba a un hospital poco después de las siete de la mañana. Algunos minutos antes su arte se quedó sobre la acera que invadió el vehículo en el que circulaba junto a otros tres amigos. Sólo él, que viajaba de copiloto, sufrió heridas de gravedad.

Regresaban a sus respectivas casas después de haber visto amanecer en la discoteca Voltereta, ubicada en la madrileña plaza de los Cubos. «Sabía que no iba a llegar a viejo», señaló en el funeral su productor, Julián Ruiz. 41 años, sin duda, no bastan para que uno sea considerado un viejo.

Casal y Ruiz preparaban por aquellos días una reedición de su canción 'Embrujada', su mayor éxito. El vigesimoquinto aniversario de la muerte del 'camaléon asturiano' vale como excusa para rememorar algo que escribimos sobre este tema no demasiado tiempo atrás sobre esta icónica canción...

Fue la multinacional EMI la que lanzó al mercado esta genialidad de cuatro minutos y veintitrés segundos. Nada más llegar a las tiendas se catapultó hasta lo más alto de las listas de ventas en la primavera de 1983, sobre todo en la de los 40 Principales, el 'hit parade' más prestigioso español por aquellas fechas. Su logro quedó registrado el 9 de abril de aquel año. Por supuesto, consiguió también el disco de oro, que entonces premiaba la venta de cincuenta mil copias de vinilo.

La fórmula que triunfó se basó más en el talento que en los medios, todavía escasos en un pop español que comenzaba a modernizarse y digitalizarse. El teclista y arreglista Losada tuvo mucho que ver, gracias al extraordinario sonido que supo extraer a su modesto Korg y sin un solo secuenciador. Toda la grabación tuvo que realizarse de modo manual, por medio de cuatro pistas sincronizadas, tras un trabajo de dos semanas.

'Embrujada' materializó el espíritu de innovación que siempre caracterizó a Tino Casal quien, por cierto, nada tenía que ver con la gallega Luz Casal. Bebió del trepidante ritmo dance basado en los vientos que nos llegaban de Gran Bretaña en los ochenta.

El videoclip promocional, tan doméstico como innovador, ayudó a la promoción, aunque fue el boca a oreja y la radio quienes realmente hicieron que 'Embrujada' fuera una de las canciones que más sonaron en fiestas y locales en aquel verano. Jugaba con un estilo que bebía de los manuales del cine de horror de serie B -o C, o D, o.....- barato con hadas, brujas y demás. El Madrid underground y efervescente de aquella época fue elegido como escenario.

La obra, oscura en cualquier caso, fue una de las primeras que se hizo a nivel nacional. Surgió gracias al talento del desaparecido realizador audiovisual José Luis Lozano, pionero en este país. Pese a sus escasos veintipocos años , con 'Embrujada' dio toda una lección del manejo de los planos, la velocidad de rodaje y formatos impensables hasta el momento.

«El montaje apoya a la canción de forma maravillosa, tanto en su esencia conceptual, como en su estructura métrica, a la vez que plasma plásticamente el espíritu del Madrid lisérgico de los primeros 80», sostuvo en su día el experto en imagen Luis Cerveró.

Su grabación fue de un cortometraje de ocho minutos que describe su proceso creativo. «Encierra un drama: su propia vaciedad», se aseguraba en el programa de mano que se repartió entre los presentes en el estreno de la obra, que se proyectaba en los cines minutos antes del comienzo de las películas.

Por cierto, la joven que encarnaba el papel principal era Paola Bosé, hermana de Miguel Bosé. Tino Casal sólo aparece en la escena final

LA LETRA

También bastante lograda, retrataba los últimos días de una gran modelo en su ocaso, consumida por el alcohol y el desamor. Pretendía transmitir en todo momento una imagen de la decadencia de esas mujeres fatales que arrasan por donde pisan hasta que caen en la trampa del amor y son víctimas de sus propias armas, ahora manejadas por otras manos.

Hay quien sostiene que realmente es un tema autobiográfico. Los defensores de esta teoría leen entre estrofas una referencia al aspecto felino que adoptó Casal en ese período –qué de seguidores generó Kabir Bedi en su visita a España para promocionar la serie televisiva 'Sandokán'–- y en algunos aspectos icónicos del vídeo que –como dicen quienes tuvieron oportunidad de visitarlo– recuerdan al domicilio del cantante. Además, las alusiones a las fans con la misión de 'capturar al viejo tigre bengalí' parecen evidenciar otra de sus canciones.

Hace tiempo que vive en un cuento,

del cual no quiere salir,

encantada duerme con la almohada,

y se olvidó de reír

Dicen que es la bruja,

con tacón de aguja,

aliada de Lucifer,

cuentan que era estrella,

pero la botella,

acabó con ella hasta hacerla enloquecer

Stop mi hada

estrella invitada

víctima del desamor,

sube al coche,

reina de la noche,

olvida tu mal humor

Embrujada vive encadenada,

a un viejo televisor,

ideas a manta,

cuentan que fue musa,

de algún mediocre pintor.

Todo era derroche,

reina de la noche

¿quién te ha visto y quién te ve?

cuentan que eras sexy

rutilante estrella

pero la botella acabó con tu poder

Ésta es mi bruja,

con tacón de aguja,

víctima del desamor,

date prisa envuélvete en la brisa,

olvida tu mal humor

Ésta es mi hada

estrella invitada

víctima del desamor.

Ésta es mi bruja,

con tacón de aguja,

víctima del desamor,

date prisa envuélvete en la brisa,

olvida tu mal humor,

stop

Ésta es mi hada,

juegos de venganza,

víctima del desamor,

sube al coche,

reina de la noche,

olvida tu mal humor

Ésta es mi hada,

estrella invitada,

víctima del desamor,

sube al coche,

reina de la noche

olvida tu mal humor

BIOGRAFÍA

Divino para unos, insoportable para otros, José Celestino Casal Álvarez, al que todos conocimos como Tino Casal, fue una figura clave de la Movida madrileña. Sin embargo, su exuberancia y su exhibicionismo ocultaron en muchas ocasiones sus cualidades musicales.

Este asturiano nacido en la pequeña localidad de Tudela Veguín, cercana a Oviedo, ya en 1946 exageraba en el uso de una imagen barroca y ello le convirtió en un personaje raro, con estilismos imposibles y una sexualidad indefinida que le confería tanto la atracción como la repulsión.

Sin embargo, consiguió conectar con los poperos de principios de los ochenta, alzándose a la posición de superventas y liderando el neoglam español. Casal era cantante, productor, letrista, arreglista, hombre de negocios... pero, sobre todo, artista.

Su calidad era tal que incluso fue el hombre que estaba detrás de los duros Obús, a quienes llevó al éxito en un género muy alejado del suyo, de los tecno-pop Azul y Negro o de Tacones.

Todo comenzó en su Asturias natal, donde ya a los 13 años tocaba en el grupo Los Zafiros Negros, del que pasó en 1967 a Los Archiduques. La experiencia fue corta y decidió marcharse a Londres para cultivar la pintura y la escultura. Fue allí donde tuvo su primer contacto con el glam rock.

Regresó en 1977 para publicar, ya en solitario, dos discos de música melódica antes de participar en el Festival de Benidorn en 1978, una época que luego declaró aborrecer.

En 1981 decidió cambiar de línea y con la colaboración del productor Julián Ruiz se sumó a la moda neorromántica con temas como 'Champú de huevo' –un tema que hablaba de McNamara y Almodóvar–, que le dieron popularidad, seguidores y un éxito transitorio. Paralelamente empezó a codearse con los gurús de la Movida madrileña y no tardó en convertirse en artista de vanguardia.

Alcanzó el trono en 1983 con el LP 'Etiqueta negra' y el single 'Embrujada'. Fue su primer número uno y el comienzo de su idilio con la popularidad. Constituyó su cénit creativo, a pesar de que también pisó las listas de éxitos con 'Pánico en el Edén', que fue utilizado como sintonía por la Vuelta Ciclista a España de 1984.

Un accidente le mantuvo apartado casi tres años de la actividad musical, después de que en 1985 tuvo que ser hospitalizado al borde de la muerte por una necrosis ocasionada por un esguince mal curado con el que actuó durante todo un verano, desoyendo las indicaciones médicas. Reapareció en 1988 con el disco 'Lágrimas de cocodrilo', que contenía 'Eloise', versión del clásico de Barry Ryan que fue muy bien aceptada por el público. Su carrera finalizó el 22 de septiembre de 1991 al perder la vida en un accidente de tráfico.

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