Eleanor McEvoy: 'Only a woman's heart'

Eleanor McEvoy./
Eleanor McEvoy.

Esta canción debería estremecer hasta al más rudo de los corazones masculinos

ANJE RIBERA

Qué difícil se nos hace a los hombres entender los sentimientos de las mujeres. Es nuestro defecto histórico. Generación tras generación somos incapaces de ponernos a la altura necesaria para poder descifrar su sensibilidad. Incapaces de entender la tristeza que viven los corazones femeninos cuando no consiguen ser comprendidos y queridos. Incapaces de leer lo que el corazón de una mujer puede albergar.

Pero, aunque somos distintos, también los hombres podemos saber de heridas que cuestan cicatrizar. Esta canción debería estremecer hasta al más rudo de los corazones masculinos. Unos y otras debemos aprender a sobrevivir a los problemas que genera la vida, pensar que ello nos dará la fortaleza y el aprendizaje para alcanzar la felicidad futura.

LETRA

Mi corazón está triste, mi corazón está tan triste como sólo el corazón de una mujer puede estar como sólo el corazón de una mujer puede saber
Las lágrimas de mis ojos perplejos tienen el sabor agridulce de un romance todavía sigues en mis pensamientos todavía estás en mi mente aunque me las arreglo sola
Cuando mis ojos inquietos revelan que mi alma esta turbada y los recuerdos inundan mi corazón cansado lloro por mi sueños lloro por mi amor perdido

La cantante irlandesa Eleanor McEvoy convirtió en 1992 la balada 'Only a woman's heart' en un himno al desamor y el disco que lo contenía en el más vendido de la historia de su país, eclipsando incluso las producciones de legendarios artistas irlandeses como Van Morrison o U2.

Eleanor McEvoy (1967) es una de las cantautoras más populares de Irlanda. Su primer contacto con la música lo tuvo a los 4 años, cuando participó en un concurso como cantante solista en la banda de su hermana. Con 8 empezó a tocar el violín y a recibir clases de piano en la Escuela de Música de Dublín. Tras terminar la escuela se matriculó en Universidad Trinity, donde cursó Música de día. Por la noche trabajaba en orquestas. Se graduó con matrícula de honor y fue aceptada en la Orquesta Sinfónica Nacional de Irlanda, con la que trabajó durante cinco años hasta que finalmente se decidió a dejar la música clásica de lado y pasarse a la composición. Luego llegó el éxito de sus discos. Su carrera es imparable.

 

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