El magnífico disco oculto de John Coltrane

El músico John Coltrane se prepara para un concierto./R.C.
El músico John Coltrane se prepara para un concierto. / R.C.

En 1963, el saxofonista grabó un álbum hasta ahora desconocido, con el germen de su obra maestra 'A love supreme'

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Una tarde de finales de invierno de 1963, John Coltrane entró al estudio de grabación de Rudolph Van Gelder, en Nueva Jersey, con los músicos a los que lideraba desde hacía dos años. Tenían poco tiempo. Al anochecer, debían tocar el último concierto de una estancia de dos semanas en el club de jazz Birdland, que quedaba en Manhattan, a casi una hora en coche. Aún así, quisieron tocar y grabar. El tiempo, real y musical, había sido abolido en las interpretaciones de Coltrane. Llevaba su propio 'tempo'.

Era miércoles 6 de marzo y al día siguiente repetiría sesión, esta vez con un cantante, Johnny Hartman. La única vez que el cuarteto clásico de Coltrane tendría una voz. Tocaron baladas estándar del repertorio jazzístico. El disco, encargado por el sello Impulse, se editó ese mismo año, con buena acogida y reconocimiento. De la sesión anterior, nada se supo. En esos días, la vitalidad de Coltrane y su repertorio parecían inagotables, capaz de crear melodías cautivadoras, que se hacían populares, sobre las que improvisar con una velocidad y agudeza enloquecidas. Un camino que le llevaría a crear 'A love supreme', obra maestra en una época de grandes músicos de jazz.

Nacido en 1926, en Carolina del Norte, con todo el peso del racismo de los estados sureños de Norteamérica y bajo el influjo religioso de sus abuelos pastores metodistas, Coltrane fue 'marine' entre 1945 y 1946, y tocaba el saxo tenor en la banda de su batallón, destacado en Hawái. En algunas de aquellas grabaciones, dice su hijo Ravi Coltrane, intentaba imitar a Charlie Parker, su ídolo. El punto de inflexión sucedió en 1955, cuando ingresó en la nueva banda de Miles Davis, quien le abrió espacio en largos diálogos de trompeta y saxofón, descargas memorables y agresivas, algunas registradas en L.P., como el concierto de Estocolmo en 1960. La actitud musical de Davies conduciría a Coltrane a una búsqueda permanente en su música y le apartaría del miedo impuesto por esquemas anteriores. Cuando Davies lo apartó de la banda, debido a sus problemas con la heroína, lo recogió Thelonius Monk, otro gigante del jazz, mito dispuesto a hacer hueco al genio de 'Trane'. Le brindó confianza, sujetó el hilo de la cordura del saxofonista hasta que se desintoxicó. «Su energía subió, se había quitado un peso de encima», recuerda Antonia Andrews, hija adoptiva de Coltrane, en el docomental 'Chasing Trane'.

Coltrane grabó su primer álbum como líder, 'Prestige', ese mismo año. «Tuve un despertar espiritual. Quería hacer feliz a la gente con la música». Tenía para entonces el instinto exploratorio de Davies y la cadencia melódica de Monk pero no una voz propia. «Tengo que seguir experimentando, no he logrado todo lo que quiero». El credo de Coltrane, según él mismo: confiar en sus músicos, hacer cosas nuevas y nunca quedarse quieto. Regresó al quinteto de Miles Davies; escuchaba música oriental, española, china, escocesa, africana, india; hacía sesiones con instrumentistas de primer nivel hasta llegar al pianista McCoy Tyner, el bajista Jimmy Garrison y el baterista Elvin Jones. «Éramos como hermanos», recordará Tyner. «Estábamos para crear música hermosa. Nos guiaba la pregunta: por qué estoy aquí».

Canciones perdidas

Serán ellos cuatro quienes ese invierno harán un disco a la vieja usanza: todos juntos al mismo tiempo, una sola toma, después de dos semanas de tocar en vivo cada noche, en un club que unos meses más tarde será la sede de otros registros que se editarán como L.P. un año después. Coltrane se llevó una copia de la sesión a la casa que compartía con Juanita Naima, hogar que después abandonó. ¿Volvió a escucharlo cuado dos años después se aisló para crear 'A love supreme'? No fue el único disco que Coltrane dejó sin publicar. Pasó con casi una decena de trabajos que se conocieron después de su muerte en 1967. Por ejemplo, 'First meditations', grabado en 1965 y editado en 1977, o con 'Stellar regions' de 1967 y vendido casi 30 años después. En 'Both directions at once. The lost album', sin embargo, se hallan dos piezas originales, desconocidas hasta 2018, que quedaron sin bautizar: la «original sin título» '11383', que sirvió de promoción, y la '11386', junto a cinco versiones de clásicos como 'Nature boy' y 'Vilia'. El sello Impulse hizo una preventa en junio y los CD han empezado a llegar a los primeros compradores hace unos días.

«Lo que pasó con estas grabaciones después puede conjeturarse a partir de los hábitos de Coltrane y su sello», escribió Ashley Kahn para presentar el álbum. «Sabemos que esas pistas nunca fueron editadas, mezcladas o masterizadas dentro de otro álbum, que no se asignó un número de catálogo, ni se hizo la cubierta, ni hay un documento con su plan de lanzamiento. Alguien o algo lo retenía». Destaca la canción que los editores decidieron poner en primer lugar. Tanto en '11383' como en '11386' se escucha el germen de 'A love supreme'. Hay riesgo y la intención, lograda, de romper límites, con total libertad y seguridad. Con los álbumes de este periodo, entre los que éste ocupa, a pesar de su edición tardía, un lugar destacado, 'Trane' se desmarcó de su generación y anunció el futuro del jazz libre.

 

Fotos

Vídeos