Caballé, la soprano que se lanzó al rock con Freddy Mercury

La soprano y Freddy Mercury.

En 1988 se convierte en un personaje realmente popular a escala global al interpretar junto al líder de 'Queen' el memorable álbum 'Barcelona'

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

María de Montserrat Viviana Concepción Caballé i Folch nació en Barcelona 12 de abril de 1933. Durante doce intensos años se formó el conservatorio del Liceo gracias a la generosidad de la familia Bertrand, que le facilitó una radio y un piano y pagó sus estudios. Con apenas veinte años ganó la medalla de oro por sus estudios con Eugenia Kemmeny, Conchita Badía, y Napoleone Annovazzi como maestros.

Fue Eugenia Kemmeny quien le capacitó para desarrollar su espectacular técnica respiratoria, que le permitió desatacar desde el primera vez que pisó un escenario, el del Teatro Fortuny de Reus con el papel protagonista de 'La serva padrona' de Pergolesi, en 1955. Un año después, y tras algún traspiés en Roma y Florencia, ficha por el teatro municipal de Basilea con el que debutó como la Mimí de 'La Bohème' y se curtió en papeles como la Tosca de Puccini, 'Aida' de Verdi, y la 'Salome' y la 'Arabella' y de Strauss con la que se presentaría en el Liceo.

Antes de debutar en España fue reclamada por la ópera de Bremen, donde brilló en el repertorio belcantístico. Tras debutar en el Liceo, su definitiva catapulta internacional fue la Lucrezia Borgia de Donizetti que cantó en versión de concierto en el Carnegie Hall de Nueva York el 15 de abril de 1965, en sustitución de una enferma Marilyn Horne. 'Callas + Tebaldi = Caballé' fue el elogioso y concentrado titular con el que un diario neoyorquino saludó el inesperado debut de la catalana en Estados Unidos.

Aquel inesperado triunfo le abrió las puertas del Metropolitan Opera House y permitió que, de vuelta a Europa, el festival de Glyndebourne la recibiera como una gran estrella que se consagró con la Marguerite del 'Fausto' de Gounod. A partir de entonces se suceden las presentaciones estelares en La Scala de Milán con la Norma en 1972, o en la Royal Opera House de Londres con Violetta en el 1974. Se codeó con la Callas, que al designa cono sucesora, se apuntó un tanto extraodinario con un grabación histórica la Norma que cantó el Théâtre antique d'Orange y dio la alternativa a valores en alza como Plácido Domingo y Josep Carreras.

Caballé muestra la medalla que el Conservatorio Superior de Música del Liceo le entregó al cumplir los 50 años de su graduación.
Caballé muestra la medalla que el Conservatorio Superior de Música del Liceo le entregó al cumplir los 50 años de su graduación. / Efe

En los ochenta es ya un astro indiscutible de la ópera que supera sin estridencias mediáticas un tumor cerebral y hace época con 'Semiramide' de Rossini en el Festival de Aix-en-Provence, dirigida por Jesús López Cobos y obtiene en casa reconocimientos como la medalla de oro de la Generalitat en 1982 y el premio Nacional de Música en 1988. Ese Año se convierte en un personaje realmente popular a escala global al interpretar junto al líder de 'Queen', Freddie Mercury, el memorable álbum 'Barcelona', promoción de los Juegos Olímpicos que la ciudad Condal acogería en 1992.

El himno eterno de 'Barcelona' se queda sin voz

La muerte este sábado de Montserrat Caballé a los 85 años deja sin voz el himno de los Juegos Olímpicos de hace veintiséis años, pero agranda aún más uno de los principales símbolos de Barcelona'92 y de la historia del olimpismo que unió a la soprano y al fallecido líder de Queen, Freddie Mercury.

La admiración declarada que Mercury sentía por la soprano y la pasión de éste por la ópera permitió que ambos se conocieran a principios de los ochenta y que surgiera entre ellos un vínculo muy especial, tanto como para preparar un disco conjunto, que fue el origen de la ya eterna canción de 'Barcelona'. Con ella Caballé respondió a la petición que le había hecho el entonces alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, para crear una composición que animase a los jóvenes a acudir a los juegos.

Montserrat Caballé y Freddie Mercury grabaron su creación, un disco que vendió un millón de copias, y compartieron escenario para demostrar que las diferencias no impiden unir estilos y voces distintas, ni siquiera cuando ambos conocían ya la gravedad de la enfermedad del cantante. La muerte del británico en noviembre de 1991 impidió que Caballé y Mercury cantaran juntos en el estadio Montjuic en la inauguración de los Juegos, pero 'Barcelona' llegó a todos los rincones del planeta, es santo y seña del olimpismo y se mantiene como fuente de inspiración para artistas y deportistas.

El episodio más oscuro de su carrera lo vivió en diciembre de 2015, cuando aceptó la pena de seis meses de cárcel por defraudar a Hacienda en 2010. Alcanzó un pacto y para no cumplir pagó de multa 240.000 euros. Caballé admitió que en 2010 figuró como residente en Andorra para pagar menos impuestos a pesar de que vivir siempre en Barcelona.

Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1991 junto a Plácido Domingo, Josep Carreras, Alfredo Kraus, Teresa Berganza, Victoria de Los Ángeles y Pilar Lorengar, Caballé proyectó el nombre de España en todo el globo y ha difundido lo mejor del repertorio español.

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