Pablo Alborán: Saturno suena a balada

Pablo Alborán: Saturno suena a balada
Luis Palomeque

El cantautor malagueño convocó a cerca de 6.000 personas en la presentación de su disco 'Prometo'

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Los puristas gastronómicos defienden mayor sencillez y buena materia prima para cocinar los mejores platos. LLevada al terreno musical, esta sería la fórmula infalible de Alborán. Ante casi 6.000 personas, el malagueño ofreció un repaso de más de dos horas por todos sus discos. 'Te he echado de menos', 'Saturno' (con aterrizaje visual en el planeta incluido), o 'Tanto', hasta sumar 26 canciones.

Arropado por sus seis músicos, y con un notable montaje audiovisual, Alborán habló poco y se mantuvo firme con el micro como eje. Tras regresar de un retiro temporal, el disco 'Prometo' recupera las claves que lo han aupado a lo alto de las listas de venta españolas durante varios años consecutivos.

Baladas de medios tiempos, juegos instrumentales que dejan espacio a solos puntuales de trompeta, guitarra o percusión, toques de cajón y quejíos que lo mueven hacia el sonido flamenco sutil que añade a su repertorio. «Estoy hecho de historias que no se repiten», canta.

Aunque lo cierto es que sí; hay una constante mirada al pasado, al amor y el desamor, a los domingos de sofá y confidencias, a lo que iba a ser y no fue… La esencia básica del pop elevada a su máxima expresión. Un calor que arropa pero no quema.

En medio de esa meseta emocional destacó 'Boca de hule', una reivindicación de inspiración reggae ante el racismo, el machismo, la homofobia y otras formas de discriminación social, frente a las que la música es «una forma de desfogarse», dijo Alborán. Sobre la superficie plástica que protege el suelo de El Malecón, el público coreó tanto las nuevas como las antiguas canciones. 'Solamente tú' fue el punto álgido de entrega...y de teléfonos en alto. Esa demostración inherente a la música que consiste en archivarla en lugar de disfrutar del sonido en vivo. Poco contribuyen a evitarlo las autoridades de turno -que además de políticos son personas- imitando este mismo gesto desde la primera fila. Quizá no fuera su noche más brillante, pero si algo funciona desde hacía casi una década, ¿por qué cambiarlo?

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