«Los extremos, en cualquier género, me parecen absurdos»

«Los extremos, en cualquier género, me parecen absurdos»

El cantante malagueño presenta esta noche en Música en Grande su último trabajo, 'Prometo'

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Confiesa sentirse feliz y con los mismos nervios que pasó durante la primera gira, hace ya ocho años. Pablo Alborán, que actúa esta noche en Torrelavega, se mueve cómodo en un círculo de confianza que le aporta seguridad, acumula ideas hacia las que quiere dirigir su inspiración en un futuro y mantiene la curiosidad hacia lo que ocurre a su alrededor, admirando a compañeros como la revolucionaria Rosalía. El malagueño, líder en ventas en España durante dos años consecutivos, hizo un parón necesario, del que ha regresado con ganas, para recuperar su trono.

– ¿Uno se acostumbra a ver a miles de personas esperando para aclamarlo en cada show?

– No me gusta acostumbrarme a nada en general porque dar por sentadas las cosas no es bueno; nada dura. Esta carrera es así; a veces sube, a veces baja. Esos cinco microsegundos previos a comenzar el concierto siento muchas cosas y eso es muy bonito. Aparte, que vaya todo tan bien tras ocho años, es de celebrar

– ¿Se hace imprescindible alguien que tenga los pies en el suelo?

– Sí, yo necesito ese círculo de confianza. Tengo esa necesidad cubierta en la familia, el trabajo… Hace falta cuando vives en un mundo donde estás expuesto constantemente, te señalan todo el tiempo y cualquier cosa que hagas se multiplica, todo eso más la industria en sí, de las ventas, del marketing…Me gusta tener quien me recuerde que sigo siendo humano. Las cosas me siguen doliendo o emocionando. Y la gente que está conmigo en el equipo también vive lo mismo

– ¿Cuánta gente forma ese equipo que le rodea?

– En movimiento somos 50 o 60 personas, entre camiones, luces, sonido, montaje….También es una responsabilidad porque el que pone la cara soy yo pero pienso en todos. Muchos llevan conmigo toda la vida. Mira, tenemos un micro solo para comunicarnos entre nosotros y cuando sucede algo especial o hay alguna torpeza es como si nos fuera la vida en ello. Le damos normalidad a ese momento tan trascendental y esos cables a tierra son importantes.

B. Díaz

– ¿Decidió apartarse un tiempo para recuperar todas esas percepciones?

– Yo venía de unos momentos un poco turbios, de una compra-venta de mi compañía de discos, cambié de manager, cosas que no estaba acostumbrado a vivir y todo eso con 23 o 24 años era muy extraño. ¿Esto no era cantar y disfrutar?, me preguntaba. Mi máxima exigencia era no desafinar en el escenario, pero te empiezas a dar cuenta de que alrededor tienes gente que te considera un producto. Y dices; a ver, yo soy feliz, tengo a mi familia, voy a volver a rodearme de los que me quieren bien, no mucho, sino bien y vamos a volver a empezar con otro pie, sin prisa, sin fecha de entrega, con ganas de promoción… Todo es mucho mejor ahora. La industria no ha cambiado, pero me puedo tomar las cosas de otra manera.

– Entre esos cambios también está el de contar con un nuevo productor

– Sí, Julio Reyes es el productor. Ha sido el director de la sinfónica de Bogotá, viene de la música clásica y ha hecho cosas muy distintas, trabajando con Alejandro Sanz, Jennifer López....Pensé; este me va a entender. Tenía muchas ideas, pero había que ordenarlas. Me ayudó muchísimo y volveré a trabajar con él. En un estudio siempre hay egos y a mí eso me molesta mucho en un momento creativo. Pero con Julio hubo mucha paz trabajando.

– En ese mundo de egos, ¿se deja aconsejar por otros?

– Sí, me dejo aconsejar y aparte, lo necesito. Tienes que saber lo que quieres y supongo que cada vez más. Hay cosas que siempre necesito cotejar. No tengo miedo a decir que tengo dudas o que me siento perdido. La otra parte, saber que tienes algo claro en la cabeza y quieres tirar para adelante es buena también; sabes que el error, si se da, es tuyo.

– ¿La parte mediática es un precio a pagar en ese recorrido?

– No es un peaje para nada. Hay una parte del equipo que también sois vosotros; os necesitamos. Aparte, cuando las entrevistas son agradables, como es el caso ¡yo soy muy parlanchín!

– Entre las personas que ha mencionado como relevantes en su carrera, están Diana Navarro y Sergio Dalma. ¿Por qué?

– Diana fue la primera que me hizo subir a un escenario. Creía en mí más que nadie. Seguimos siendo amigos y disfrutando lo que ha pasado. Sergio también me dio una oportunidad sin pensarlo ni un minuto. A lo largo del tiempo y en ese momento de parón también han ido surgiendo muchas personas y maestros, confidentes y consejeros. Miguel Bosé, Alejandro Sanz, gente que habrá vivido esto multiplicado por cien… No siempre se crean relaciones honestas y por la competición en la que te mete la industria. Te tienes que separar mucho de tu ego para ver que otra persona no es un número.

– ¿Se ha sentido un número?

– Cuando vendes un disco, porque lo estás vendiendo, es un proyecto y quieres que salga bien. Quieres que te dé de comer. La música son muchos frentes y cuando a uno le va bien, está en esa vorágine de números, todo lo que te rodea, y tú mismo sin querer, parece que tienes que ser el primero y cuando bajas de ahí, ya va mal la cosa. Pero no, hay mil formas de vivir de la música. Hay quien compone para otros, quien escribe teatro. Al final, hay que pensar qué es lo que te hace feliz. La ausencia de problemas es felicidad.

– ¿Ha pensado en dedicarse a esas otras formas de hacer música?

– Ahora tengo mogollón de ideas que no tienen nada que ver con un disco. Hay que ordenarlas porque no están muy claras, pero me encantaría componer para películas, hacer discos de flamenco, aunque para eso tengo que estudiar mucho. Cosas que se desmarquen de lo actual y no tengan la pretensión de ser un disco para radios o listas. Obviamente quieres que suene, pero hay muchas formas de vivirlo. Y de eso también me he dado cuenta cuando paré. Se vive mejor siendo consciente de que no existe ninguna carrera que vaya para solo hacia arriba. En mi casa con mi vino y mi guitarra, soy feliz.

– Ese flamenco al que le gustaría acercarse, ¿sería clásico?

– Escuchas a Paco de Lucía que empezó y al de 'Entre dos s aguas' y sigue siendo flamenco pero ya había innovado. Oyes a Rosalía y es maravilloso. Lo purista, los extremos me parecen absurdos en cualquier género. El arte debe ser libre para poder mezclarlo con lo que te dé la gana, pero hay unas reglas de lo que es una bulería, un fandango, una jota o la nana napolitana que sí que me parecen interesantes. La regla me apetece aprenderla, porque no hago flamenco pero lo amo.

– ¿Cómo es su día ideal?

– Intento que lo sean todos, estando de gira hasta en casa con el grito de mis sobrinos despertándome...Tengo mucha suerte. Y no quiero que haya nada que lo perturbe. Valoro mucho las pequeñas cosas. Diez minutos te puedes servir para estar feliz y eso me recuerda quien soy

 

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