Toundra: «Hemos retrocedido 50 años en libertad de expresión»

Esteban Girón, guitarrista de Toundra, junto al resto de componentes de la banda./Íñigo de Amescua
Esteban Girón, guitarrista de Toundra, junto al resto de componentes de la banda. / Íñigo de Amescua

El conjunto formado en Madrid actuará hoy en Escenario Santander a partir de las 21.00 horas en un concierto que fusiona metal, rock y otros géneros musicales

Javier Gangoiti
JAVIER GANGOITISantander

Recién estrenada su gira de presentación de su último disco, 'Vortex', la banda instrumental Toundra llega al Escenario Santander. Esteban Girón, guitarrista del conjunto formado en Madrid, prefiere huir de las múltiples etiquetas a las que han sido vinculados en sus diez años de actividad. Entre el hardcore, el indie y el heavy metal, él prefiere zanjar la discusión con que no hacen la música «habitual». Todo cuanto desea es escribir su propio camino, no hipotecar su libertad musical y, ya de paso, «arrojar luz sobre las injusticias». En la capital cántabra lo harán por primera vez, aunque ese mensaje no se transmita a través de las palabras.

-Su anterior álbum significó un éxito muy importante. ¿Qué distingue a 'Vortex' de todo lo anterior?

-'Vortex' es el primer capítulo de un nuevo ciclo en la banda. Creemos que hay una etapa que ya hemos cerrado en los álbumes 'I','II','III' y 'IV' y con este disco creo que cristalizamos el sonido y el significado que la banda hemos ido creando a lo largo de su carrera. Además, fue lanzado en el mes en el que se cumplían diez años de la edición del primer álbum.

-'Vortex' contiene su característico metal-postrock, acompañado de influencias orientales, cambios de ritmo y muchos cambios de intensidad. ¿Se parece a su modo de vida?

-La verdad es que nuestra vida es bastante intensa. Hay que tener en cuenta que mantenemos nuestros trabajos regulares, en las oficinas y el día a día, y sin embargo realizamos 70 conciertos al año. Hemos grabado seis discos en diez años, tocamos también con Exquirla (el grupo que tenemos en paralelo con el Niño de Elche). Esto provoca que el ritmo sea muy grande y haya pocos momentos de calma. En cualquier caso, las influencias de Toundra van más allá de todo el rock y el abanico que ofrece la música occidental. Nos gusta sugerir ideas que van más allá de la música occidental.

-¿Alguna influencia que pudiera sorprender al público, fuera del hardcore o el heaevy metal?

-Tamikrest, por ejemplo, es un grupo de músicos africanos que nos fascina. También otra banda de músicos argelinos llamada Tinariwen. Es un conjunto que lleva desde 1979 tocando blues mezclado con la música de Mali. Tenemos infinidad de influencias alejadas de los canales habituales y el sonido occidental.

-Tanto es así que han sido catalogados con infinidad de géneros musicales. ¿Alguna pista para el público de Santander que no les conozca?

-Nos han etiquetado como hardcore hasta indie, de todo. No obstante, nosotros preferimos escribir nuestro propio camino. Además, lo bueno que tiene no casarse con nadie es que te pueden invitar a diferentes fiestas. Podemos tocar en diferentes festivales, con artistas muy distintos. A nosotros nos interesa ser nosotros mismos. No seguir un camino marcado por cualquier agente del mundo de la música.

-En 2015 su disco 'IV' llegó a alcanzar el número dos de ventas en España. ¿Hay sitio el para rock instrumental?

-En esta vida hay sitio para todos. Mucha gente se sorprende de la cantidad de discos que se venden de música clásica, por ejemplo. La vida no son ni blancos ni negros sino que hay que disfrutar de los grises y, en ese sentido, creo que hay sitio para todos. Esta claro que no hacemos la música habitual. Nuestras canciones son de todo aquel que las quiera disfrutar. No pertenecemos a ninguna escena ni movimiento ni etiqueta. Nosotros somos nosotros que es lo mejor que vamos a saber ser. Esto no quita que también haya sitio para probar diferentes vías. De hecho, esta muy bien que la gente escuche la música que le de la gana, pero personalmente creo que cuanto más se huye de las etiquetas más libre se es y más se puede disfrutar.

-¿Incluso vivir de la música?

-Claro, vivir de la música es posible. En nuestro caso particular, creo que si este éxito nos hubiera llegado un poco más jóvenes quizá podríamos haber aprovechado mejor las posibilidades. Por otro lado, el hecho de no tener que rendir cuentas a nadie en nada relacionado con nuestra música nos hace más libres y nos hace disfrutarla más. En ese sentido, no tenemos que tocar en ningún sitio para pagar las facturas.

-Música instrumental, sin voz ni letras. ¿Significa eso que no hay mensaje?

-Al contrario, tenemos varios mensajes. El disco IV, sin ir más lejos, era un álbum más ligado a la naturaleza, relacionado con el espíritu del Kitsune (perteneciente a la mitología japonesa) y la idea de un bosque ardiendo por culpa del hombre. Eso ya es un mensaje totalmente político.

-De hecho, uno de los videoclip del disco, Cobra, ilustra de manera muy clara la crisis de los refugiados. ¿Qué opinan de este drama?

-Aunque no somos una banda política, nos consideramos sensibles a la injusticia. Creemos que en la sociedad estamos demasiado tranquilos y sumisos ante un genocidio. Un ataque que está ocurriendo por culpa de los gobiernos occidentales y que están haciendo del Mediterráneo un cementerio. España, por ejemplo, contribuye a este problema vendiendo armas a Arabia Saudí. Así en muchas otras partes del mundo. En este videoclip se ilustra el drama de los refugiados desde Belgrado hasta el Sahara. Pudimos conocer a Manu Brabo, Premio Pulitzer de Fotografía 2013, y al colaborador de 'El Intermedio' Fernando Gonzo. Ambos son seguidores de la banda y nos prestaron parte de su trabajo para realizar el video. Tenemos la suerte de que hay personas que nos siguen, y por ello queremos arrojar luz sobre las injusticias.

-El hecho de ser una banda instrumental les evita acabar investigados por alguna letra inapropiada. ¿Qué opinan de los últimos artistas perseguidos por esta cuestión?

-Lo que está ocurriendo en pleno 2018 me parece una locura. Es impensable perseguir a alguien por verbalizar mensajes en contra de un sistema que crea súbditos y amos, por la gracia de dios. Es para llevarse las manos a la cabeza. En ese sentido estamos retrocediendo 50 años. Todo está basado en una política del miedo que ha querido instrumentalizar el Partido Popular. Espero que este nuevo gobierno que en teoría es más progresista lo cambie. Han conseguido que la gente vaya con miedo por la calle. Luego se podrá estar o no de acuerdo con lo planteado por esas personas, pero no se puede encarcelar ni condenar a alguien por sus ideas políticas.

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