El drama de los refugiados, sin filtro

Un niño, aterrorizado, a su llegada a tierra./
Un niño, aterrorizado, a su llegada a tierra.

'Nacido en Siria', de Hernán Zin, recoge la experiencia de siete menores en su periplo hacia un futuro alejado del estruendo de las bombas y la crueldad humana

IKER CORTÉSMadrid

"El viaje en el mar fue horrible. Tenía mucho miedo, cerré los ojos y lloré. Esperábamos morir en cualquier momento. La gente gritaba mucho y rezaba a Dios para que llegáramos sanos y salvos. Mi padre me dijo que cerrara los ojos y no iba a pasar nada". Marwan, un niño sirio de 13 años, explica su desgarradora su historia, un periplo hacia un futuro alejado del estruendo de las bombas y la crueldad humana. Con él comienza 'Nacido en Siria', un documental que recoge la vida de siete menores en su huida hacia un lugar mejor y que ha sido nominado al Goya al mejor documental.

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El detonante del trabajo fue una imagen que dio la vuelta al mundo, la del pequeño Aylan, inerte, en una playa cerca de Bodrum, en Turquía. "Fue algo instintivo y pasional. Quería saber qué había detrás de esa fotografía y comprender qué estaba sucediendo", explica el director Hernán Zin, que en aquellos momentos había puesto su cámara al servicio de 'Diez elefantes' (2015), un cortometraje documental sobre la matanza de estos paquidermos en África. Consciente de que los medios de comunicación abordan la información "pura y dura" -cifras, bombardeos, el trasfondo geopolítico-, Zin decidió apostar por otro punto de vista y contar qué sucede bajo la superficie de una guerra y de una crisis humanitaria como la que ahora afronta Siria y cómo afecta a las personas. En este sentido, "la mirada de los niños, al no tener ninguna carga política, es la más precisa", apostilla.

"¡Quiero ver a mi padre! ¿A dónde vamos a ir?", reclama entre sollozos una desconsolada niña recién llegada a Lesbos. A pocos metros de allí, un anciano se desvanece con síntomas de hipotermia, mientras un par de voluntarios tratan de mantenerlo con vida. "¿Dónde está tu madre?", pregunta una joven voluntaria a una pequeña en aparente estado de shock. El mar, tan hermoso como impredecible, y a un lado, apilados, miles de falsos chalecos salvavidas... Son estampas que muestran una realidad caótica y terrible y que contribuyen a completar la historia de estos siete jóvenes en busca de un lugar mejor. Al mismo tiempo, el espectador escucha, no sin rubor, las declaraciones de archivo de una clase política cada vez más alejada de sus votantes. El ritmo pausado y analítico, con planos de detalle que se detienen en cada gesto y cada mirada perdida, cámara lenta y grandes panorámicas a golpe de dron trasladan al espectador al centro de una triste e incómoda verdad, llena de vidas rotas e incertidumbre.

Cuenta el también responsable de 'Nacido en Gaza' (2014) que las guerras "no se terminan cuando lo dice la Wikipedia", sino que el conclicto permanece en el interior de las personas durante décadas. Por eso, a su juicio, resulta "interesante y estimulante" atender a relatos como el de Hamude, un niño de ocho años al que el documental encuentra a su llegada a Austria, junto a su tío. "En Hungría no nos daban ni comida ni ropa y nos pusieron en un zoo. Aquí nos dan comida y me han regalado esta chaqueta azul y un patinete", recuerda este pequeño de sonrisa contagiosa que ha perdido a sus padres.

Una "locura logística"

Bajo la mirada sin filtros de los siete supervivientes, se asiste al itinerario que siguen los refugiados, su hacinamiento en campamentos insalubres, los meses de "absurdo laberinto burocrático" y los traumas que una guerra conlleva. "Fue una locura logística", recuerda Zin, al que le llevó un año de rodaje y desplazarse por once países para grabar una veintena historias que finalmente se recortaron a las siete del documental.

Pese a todo, como sucedió con la fotografía de Aylan, es posible que al espectador medio el drama se le olvide a los pocos días. "Es un defecto de fábrica. La capacidad de empatía del ser humano es muy limitada en el tiempo y en el espacio. Creo que es un mecanismo que tenemos para seguir adelante con nuestras vidas, para sobrevivir a nuestros propios traumas", señala el reportero de guerra italo-argentino. Zin espera que 'Nacido en Siria' cale más en el público, al adentrarse a fondo en la vida de los niños y de sus familias. Gestos que apelan tanto a la dignidad como el de un pequeño limpiándose los zapatos antes de cruzar la frontera o el de una madre ordenando a su hijo que se lave las manos "fomentan la empatía porque ese niño puedes ser tu", subraya.

La película lleva en cartelera un par de semanas bajo un curioso sistema de distribución: además de llegar a algunos cines, los interesados pueden votar por su ciudad deseada en la página web oficial y 39 Escalones, Youfeelm y Screenly se ocuparán de llevar la cinta a los municipios que cuenten con más apoyos. Indudablemente, que el documental reciba finalmente el Goya sería un importante espaldarazo a su distribución. "Eso es lo más importante -comenta Zin- porque cuando adquieres un compromiso con alguien y le pides que te cuente su historia, y le molestas y le sigues y lo llamas, lo mínimo que quieres devolverle es que la historia llegue y que no haya sido en vano tanto esfuerzo". En definitiva, concluye, "quieres que el mundo les escuche".

 

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