Marisa Paredes: «Las mujeres hemos dado pasos de gigante»

Marisa Paredes (Madrid, 1946)/EFE
Marisa Paredes (Madrid, 1946) / EFE

«Me habría encantado trabajar con Buñuel y Berlanga y espero repetir con Almodóvar», dice la actriz que recibirá el Goya de Honor | «Me he dejado el alma en cada proyecto» asegura al repasar una carrera de casi seis décadas

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Esplendorosa a sus 72 años, Marisa Paredes (Madrid, 1946) sonríe con la profesionalidad y el aplomo de las grandes estrellas. Aguanta bien el bombardeo de flashes en la Academia de Cine que presidió entre 2000 y 2003 y que le ha otorgado su Goya de Honor. El broche de oro para una larga y sostenida carrera «en la que me he dejado el alma». En casi seis décadas ha trabajado con los mejores, pero tiene la espinita de no haberlo hecho con Buñuel y Berlanga. Espera repetir con Almodóvar y cree que en un año difícil las mujeres ha dado «pasos de gigante en el cine y en la vida».

«Estoy muy agradecida por este honor maravilloso», dijo en un encuentro con la prensa y ante Mariano Barroso, vicepresidente de la institución que le otorgó por unanimidad el Goya de Honor por «una prolífica y prolongada carrera mantenida con absoluto vigor, apostando por proyectos definidos por el riesgo y el prestigio».

Será Paredes la sexta mujer que recibe este premio tras Rafaela Aparicio, Imperio Argentina, Josefina Molina, Concha Velasco y Ana Belén. Lo recibirá en un año marcado por la denuncia de abusos sexuales y escándalos en el cine y en el que, según la actriz, «las mujeres hemos dado un paso de gigante en el cine y en la vida».

Elogia «el valor y el arrojo» de las actrices americanas «para denunciar una situación tremenda» y «defender su autoestima diciendo que ya está bien de estar explotadas y humilladas». «El dolor ha sido enorme, pero es un paso decisivo, un gran avance para la libertad de las mujeres», asegura.

Ella no se ha sentido especialmente maltratada. «He hecho mejores y peores personajes», dice. Pero tiene muy claro que «las mujeres hemos dado un paso decisivo». «Los personajes femeninos tienen una importancia y un peso enorme y sería nefasto que el cine no tuviera esa visión del paso enorme que la mujer está dando», insiste.

«Me dejo la vida en cada proyecto. Me entrego con todo el alma», dice al repasar su larga vida profesional. «Es un tren que no para», asegura esta dotada actriz que ha trabajado a las órdenes de todos los grandes en más de 75 películas y que tiene pendiente de estreno de 'Petra', de Jaime Rosales.

La dirigieron aquí Armiñán, Orduña, Isasi-Isasmendi, Trueba, Martínez-Lázaro, Villaronga o Almódovar. Fuera lo hicieron Ripstein o Guillermo del Toro, «que son talentos increíbles que quizá contaron conmigo gracias a Almodóvar». «Me habría encantado trabajar con Buñuel y con Berlanga y ya veremos si vuelvo a trabajar con Pedro Almodóvar. Él tiene al última palabra», dijo.

Reconoce que el director manchego «me dio un más allá y me abrió un horizonte profesional enorme» por lo que le está «muy agradecida». «Claro que me gustaría repetir y sería tonto pensar otra cosa. Ha influido mucho en mi carrera, en el viaje de ese tren que no para de consumir etapas, pero no hay un antes y un después de Almodóvar», dijo. ‘Entre tinieblas' fue su primer trabajo con él, y fue luego fetiche del cineasta manchego en 'Tacones lejanos', 'La flor de mi secreto', 'Todo sobre mi madre'o 'La piel que habito'.

No sabe si los síes o los noes le han dado o le han quitado más en esta larga carrera. «Te equivocas a veces y no lo ves claro o te obcecas. Hay de todo. He intentado buscar los proyectos que creía más interesantes. Y esos síes han dado resultados magníficos», reconoce. «Todo es parte del riesgo», resume.

Entregada

«Me queda el amor a esta profesión a la que entregado mi vida. He crecido con ella. Me queda mucho por aprender y por hacer. El tiempo entre los orígenes y el reconocimiento no me han cambiado. No he perdido nada de aquella Marisa Paredes que empezó en 'Estudio1'», dijo al repasar su larga carrera. «Tengo la sensación de que no me equivoqué al elegir esta profesión en la que me he desarrollado y crecido», dijo este veterana que, de no ser actriz, «habría sido bailarina, cantaora, cantante, abogada o espía».

«Al final el teatro y el cine me permitieron serlo todo. Tuve claro muy pronto que la interpretación haría mi vida más interesante. Esa magia que te lleva a ser hoy una portera y mañana una reina es fascinante», se felicitó. «Es un honor para nosotros que Marisa Paredes acepte el Goya de Honor. Todo un regalo para la Academia», dijo Barroso. «Encarna el equilibrio entre el riesgo y la aceptación en el cine. Es su gran mérito», resumió el cieneasta.

Trayectoria

Nacida en la madrileña plaza de Santa Ana, frente al teatro Español, Paredes inició sus estudios en el Conservatorio y en la Escuela de Arte Dramático de Madrid. Debutó con catorce años en 'Esta noche tampoco', película de José Osuna y encadenó luego secundarios en varias comedias. Tuvo también una notable presencia en el teatro y la televisión, en los reconocidos 'Estudio 1'. A comienzos de los ochenta participó en 'Ópera prima', de Fernando Trueba, y en 'Sus años dorados', de Emillio Martínez Lázaro.

En el cine europeo ha trabajado con realizadores como Amos Gitai ('Golem, l'esprit de l' exil'), Daniel Schmid ('Fuera de temporada'), Philipe Lioret ('En tránsito'), Raoul Ruiz ('Tres vidas y una sola muerte'). Su amplia filmografía se completa con largometrajes como 'Profundo carmesí' y 'El coronel no tiene quien le escriba', de Arturo Ripstein, 'La vida es bella', de Roberto Benigni, y 'El espinazo del diablo', de Guillermo del Toro.

 

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