El regreso expositivo de José Cobo convertirá Silió en almacén de un teatro

'En el backstage', 2018. Instalación de resina de epoxi, globo y madera. Y proyección. /J. Cobo
'En el backstage', 2018. Instalación de resina de epoxi, globo y madera. Y proyección. / J. Cobo

El artista santanderino enlazará con su instalación las temporadas de verano y otoño con una reflexión sobre la obsolescencia de las acciones humanas

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Unas figuras de gran formato y una proyección de luz que simula la existencia de una ventana en un muro lateral de la galería. Es la instalación, 'En el backstage', donde el artista santanderino reflexiona sobre la temporalidad y la obsolescencia de las acciones humanas. Almacenes que albergan actores históricos o decorados desmantelados que revelan la grandeza en la representación de las ideas y también su artificio y construcción. Personajes sobre sus peanas en el backstage de los teatros, retirados, girados o apoyados contra la pared.

Cobo inaugura así este mes una de las muestras destinadas a ser una de las referencias de temporada, la de su instalación escultórica ambiciosa y de gran personalidad visual y escénica que presentará hasta octubre en su galería santanderina, Juan Silió.

Las figuras 'En el backstage' (2018) mantienen poses rígidas y heroicas reminiscentes de viejas representaciones. «Ajenas a nosotros carecen de rasgos faciales. Al estar dos de ellas de cara a la pared y la tercera apoyada en la misma, muestran un estado de retiro provisional». Nos adentramos en lo que podía ser el almacén de un teatro, el backstage, donde se guardan personajes y decorados utilizados en representaciones previas. Cobo Calderón (Santander, 1958) quien se graduó en Chicago en 1985, cursó estudios de pintura al fresco y talla de piedra en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y durante cuatro años impartió clases en el Chicago Art Institute, alcanza ya tres décadas de andadura profesional.

El escultor, que alcanza tres décadas de trayectoria, ha trazado ya un largo trayecto internacional

En su nueva obra, los ideales y el heroísmo del pasado surgen de los bultos de los cuerpos, aún plenos pero ya retirados en la penumbra y enmudecidos. Lo intangible confundiéndose con la materia. «Los escenarios desmantelados y los retablos en proceso suspendidos en el tiempo, entre los que andamos».

El reflejo de un vano proyectado es una de las tres entradas de luz en la muestra que sugieren la existencia de unas ventanas inexistentes. Simulan un espacio contenido, entre estas una caja de luz. Un almacén bañado por la luz diagonal que al atardecer inunda los muros del espacio.

La luz de la segunda ventana se proyecta sobre un lado de la escultura titulada 'Los pliegues de la materia' (2018). Este título hace referencia a uno de los capítulos del libro de Gilles Deleuze 'El pliegue'. La obra está compuesta por tres paneles apoyados en el muro de la galería de tal manera que por su aparente provisionalidad, pareciera que se está asistiendo a los entresijos del montaje de la exposición en un momento de parada (la luz de la ventana). Hay imágenes de tres niños navegando entre los pliegues de lo que se supondría aire o espacio. La integración de los niños es fluida, de tal manera que existe una penetración de los cuerpos flexibles en la materia densa, y viceversa. .

La tercera ventana arroja luz sobre el espacio que ocupan las esculturas 'Cuadriga' (2018), fundida en bronce blanco y 'Torso de mono de trapo' (2018) de bronce. En ambas se percibe un poder pretérito, ahora en suspenso por la pérdida de valor simbólico que a cambio se transforma en poder evocador.

'De ida y vuelta' (2018) es una proyección en 4K de olas en la playa y dos figuras. El color del agua y el tamaño de las olas cambia diariamente transmitiendo los diferentes estados de ánimo de la naturaleza proyectados en las figuras. Las figuras se pueden percibir como dos sombras que caminan sobre el suelo de arena de la playa. Se crea una tensión entre el paisaje animado por el movimiento de los números, el cambio permanente de los colores del paisaje y las figuras inanimadas que se sitúan como accesorias a este paisaje.

Trayectoria

Amberes y Amsterdam -en el primero expuso el pasado otoño, y en el segundo lo hizo la pasada primavera- han sido citas recientes de su proyección internacional. Este invierno diseñó una pieza singular, característica de la identidad de su lenguaje y estilo, entre la figuración y el simbolismo, que se convirtió en la iconografía del reconocimiento que El Diario concede desde este 2018 al cántabro más destacado del año, en paralelo a la presentación del Anuario de Cantabria.

En su trayectoria ha expuesto en ciudades como Colonia, Munich o Berlín (Alemania) y destacada su presencia en Estados Unidos en ciudades como Miami, Nueva York y Chicago, donde expone regularmente. Ha participado en ferias internacionales y su obra se encuentra presente en importantes colecciones públicas y privadas.

Además, destacan sus intervenciones en espacios públicos, caso del 'Monumento al incendio y Reconstrucción de 1941', y 'Los raqueros' del paseo marítimo de Santander.

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