Baloncesto | LEB Plata

Una derrota muy abultada en casa

Pablo Suárez contempla bajo la canasta una acción de ataque de su equipo. /María Gil Lastra
Pablo Suárez contempla bajo la canasta una acción de ataque de su equipo. / María Gil Lastra

El Igualatorio cae ante el Marín, pero mantiene intactas las opciones de jugar por el ascenso

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

Falló en defensa, en ataque, en los tiros libres y en las canastas de tres puntos, y el Igualatorio Cantabria Estela recibió la mayor derrota de la temporada en su cancha (52-91). Un resultado, eso sí, que deja las cosas como estaban, con las opciones intactas de entrar en ese grupo de seis que jugarán la liga de ascenso a la LEB Oro, pero sin asegurar todavía la permanencia. Aún quedan dos partidos por delante e, incluso, podría darse el caso de no ser necesario ganar ninguno. Es más, si hoy el Queso Zamorano se impone al Rioja Vega en su visita a Logroño, el conjunto cántabro estará ya matemáticamente en esos puestos de honor que permiten aspirar a subir de categoría.

52 Igualatorio Estela

Thomas (9), Peña (0), Palazuelos (3), Iradier (3), Kearse (4), Sutina (9), Ibarlucea (0), Martínez (0), Sánchez (8), Samuels (3), Norris (7), Nakidjim (6)

91 Marín

De Benito (0), Badmus (19), Gregory (19), González (0), Fernández (8), Pantín (8), Onwuasor (11), Orellano (16), Romero (8), Sevillano (2)

Parciales:
11-22, 13-19, 18-23, 10-27.
Árbitros:
Jesús Martínez Prada y Jesús Marcos Gómez, no hubo jugadores eliminados por faltas personales.

Visitaba el Palacio de Deportes de Santander el Marín Peixe Galego, que ya en Pontevedra le había endosado una abultada derrota al conjunto de David Mangas. Venían los gallegos, además, con necesidad de ganar para poder estar en grupo de los elegidos.

Por debajo muy pronto

El Igualatorio sacó a la cancha un cinco inicial compuesto por Norris, Thomas, Kearse, Sutina y Nakidjim. Por el conjunto visitante saltaban Sevillano, Romero, Vashil Fernández, Badmus y Gregori. Y pronto comenzó la debacle de los cántabros, ya que en pocos minutos el rival se puso con un preocupante 5-11. Hasta entonces, el Igualatorio solo había conseguido empatar a dos, después de fallar unos y otros bajo las canastas. Después, y hasta que concluyó el encuentro, los santanderinos fueron siempre por debajo en el luminoso.

Ese primer cuarto marcaría la pauta de todo el partido. El cuadro cántabro fallaba constantemente bajo la canasta, tanto en ataque como en defensa y veía como el Marín marcaba canasta tras canasta con un Badmus que se convertiría en una auténtica pesadilla. Magnífico durante todo el choque, sobresalió sobre el resto de los jugadores. Terminó el primer cuarto con un 11-22 a favor de los gallegos, que tan sólo se vieron perseguidos tras el primer tiempo muerto pedido por Mangas con un 7-11.

El resultado era abultado, pero se esperaba en Las Llamas la reacción del equipo, que veía en Pablo Sánchez un posible salvador de la debacle. Pero de nuevo salió cometiendo muchos fallos el Igualatorio, hasta que el marcador se puso en un más que preocupante 11-32. Fue precisamente el alero cántabro quien anotara, después de unos minutos para olvidar, los dos primeros puntos. Habían transcurrido cinco minutos y con él llegaron los mejores momentos del equipo, que aún yendo por detrás en el marcador apretaba al rival. Sin embargo, y tras otro tiempo muerto, los gallegos volvieron a coger carrerilla para, tras un triple de Norris, poner en el marcador un 22-38. Con 17 puntos de ventaja a favor del Marín Peixe terminaba el segundo cuarto.

El paso por el vestuario no hizo mejorar el juego de los cántabros, todo lo contrario. Una falta antideportiva cometida sobre Orellena, otro de los destacados del conjunto pontevedrés, puso el luminoso en 24-42 y, tras un fallo de Nakidjim, en un 24-44 que parecía ya todo un muro infranqueable para una remontada. Veintidós fueron los puntos de desventaja el concluir este tercer cuarto, de nuevo lleno de fallos en ataque y defensa. Sólo Sutina parecía salvarse de la quema, a pesar de sus fallos en los tiros libres.

El último cuarto se antojaba ya de trámite, para intentar únicamente maquillar un resultado que hacía daño en la imagen del Igualatorio. Pero nada, Gregori, Orellano, Romero y Badmus se empeñaron en apabullar a los santanderinos que terminaron con la derrota más abultada de la temporada en su estadio.