Vuelta a España

Seis puertos de aperitivo a Los Machucos

Contador rozó la victoria en Los Machucos en 2017 /Javier Cotera
Contador rozó la victoria en Los Machucos en 2017 / Javier Cotera

La etapa 13 de la Vuelta saldrá de Bilbao y recorrerá 137 kilómetros de sus 167 por Cantabria

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

El 6 de septiembre, de Bilbao a Los Machucos. Pasando por Alisas y antes, por un auténtico diente de sierra. Así será la etapa cántabra de la Vuelta 2019. Una cita que sucederá a la llegada bilbaína, también con final en alto, pero previsiblemente no decisiva en la clasificación general, antes de encarar la subida a Los Machucos por segunda vez en la historia de la ronda española. Será el la etapa 13, en una jornada muy exigente, que antes de las definitivas rampas de Los Machucos, en las que concluirá la ruta el pelotón, deberá pasar también por otros seis puertos puntuables, entre ellos Alisas, una cota mucho más prolija en la Vuelta a España, pero no como final de etapa.

«Los Machucos es bestial. Solo hay que recordar como se descolgaba Chris Froome ante el ataque de Alberto Contador la primera vez que se subió. Son unas rampas imposibles con algún descansillo que muchas veces al que va sufriendo lo que hace es martarle más que si el ritmo fuera más constante», explicaba Pedro Delgado durante la gala de presentación de la ronda.

Tras partir de Bilbao, el pelotón entrará a Cantabria por el norte, en concreto por la zona oriental y el Alto de la Escrita, para transitar después por el Alto de Ubal, Regules y el Collado del Asón, tercera cota puntuable antes de pasar por Arredondo y subir Alisas. No se terminarán ahí las rampas. El pelotón enfilará hacia Matienzo, a través de Fuente Las Varas, para subir después la Cruz de Usaño, alcanzar Bustablado y terminar en Los Machucos. En total, 167,3 kilómetros de dolor de piernas.

Fernando Escartín, responsable del diseño de las rutas para Unipublic define así la jornada: «Durísima etapa con siete puertos en el menú: cuatro de tercera, dos de segunda y una llegada de categoría especial en Los Machucos. Será una carrera difícil de controlar para los equipos con un final muy exigente que hará una primera criba real entre los gallos con opciones de victoria al final de la Vuelta a España de 2019».

Al día siguiente el pelotón partirá de San Vicente de la Barquera en una etapa con salida cántabra, pero escaso recorrido montañés. Tras pasar por Luey entrará en Asturias para terminar en Oviedo, en el que es un trazado propicio bien para alguna fuga consentida o para una llegada masiva. «Recorrerá la costa del Cantábrico hasta Gijón. La subida final al Alto La Madera desembocará en la meta de Oviedo. El plantel de sprinters pondrá a trabajar a sus equipos para controlar la jornada e intentar evitar una victoria de la escapada», explica Escartín.

Montaña y más montaña

Una primera contrarreloj de 18 kilómetros con salida y meta en Torrevieja repartirá un primer jersey rojo para dar paso a una serie de etapas, las de Calpe y Alicante y El Puig, de terrenos rompepiernas pero aptas para algunos de los llegadores antes del primer final en alto: en el Observatorio Astrofísico de Javalambre. Una llegada inédita en una organización, con Javier Guillén a la cabeza, que sigue decidida a explorar nuevas cimas. Este primer puerto comenzará a marcar diferencias.

Le seguirá otro trazado rompepiernas en Ares del Maestrat en un día que puede servir para las escapadas o dar una oportunidad a los llegadores. Antecederá al final en alto de Mas de la Costa, en la séptima etapa. Otra jornada muy propicia para las escapadas será la de Igualada, a la que seguirá una corta, pero muy dura travesía andorrana, con final en Cortals d'Encamp, ya una etapa plena de montaña.

Tras ese duro día habrá uno de descanso y acto seguido, la segunda contrarreloj de la ronda. Será en Francia, en concreto entre Jurançon-Pau. Y después un trazado desigual: Saint Palais-Urdax Dantxarinea. La carrera regresará a España para la duodécima etapa, entre el Circuito de Navarra y Bilbao, con la subida al Alto del Vivero y última cita antes de la llegada del pelotón a Cantabria: Bilbao-Los Machucos y San Vicente de la Barquera-Oviedo. Esta última no tiene grandes dificultades pero la anterior será un autético diente de sierra. Seis puertos antes de llegar a la exigente subida final a Los Machucos.

De nuevo mucha montaña en la etapa 15, entre Tineo y el Santuario del Acebo y una subida inédita con rampas del 13%. Depués, otro puerto inédito: el Alto de la Cubilla, que llegará después de la Cobertoria y nuevo descanso. La carrera se reanudará con la etapa Aranda de Duero -Guadalajara, que dará descanso a los líderes y se presta a una gran fuga consentida. Será solo una tregua, proque a la siguente etapa-Colmenar Viejo-Becerril, devuelve el pelotón a la Sierra, aunque en este caso sin final en alto.

La cómoda etapa entre Ávila y Toledo llegará previsiblemente con la general casi decidida. De no estarlo, se dilucidará en la vigésima etapa, Arenas de San Pedro-Plataforma de Gredos, última jornada antes de cerrar la Vuelta con una corta ruta de 105 kilómetros entre Fuenlabrada y Madrid.