Cinco años sin Manolo Preciado

Manolo Preciado, genio y figura dentro y fuera de los banquillos./
Manolo Preciado, genio y figura dentro y fuera de los banquillos.

Hoy se cumple un lustro desde la muerte del mítico jugador y entrenador cántabro, que falleció de forma repentina el 6 de junio de 2012

DM .Santander

Cinco años. Ese es el tiempo que ha pasado desde el repentino e inesperado adiós a Manolo Preciado, aunque su memoria se mantiene tan viva como aquellos días en los que su presencia en los banquillos se convertía en uno de los grandes atractivos del partido, merced a la intensidad con que vivía los partidos y su forma de tratar u hacerse querer por todo el mundo, incluso sus rivales.

Genio y figura, Preciado supo ganarse el respeto del mundo del fútbol desde sus inicios como jugador, para después mantenerlo e incrementarlo en su etapa como entrenador y miembro de la AFE. Aquí, en Cantabria -así como en la vecina Gijón- su figura constituye ya un auténtico mito. No es para menos: su historia vital y profesional se funde y confunde con la del propio Racing, el club de su tierra y de sus amores.

Con motivo de este aniversario, recuperamos un texto escrito por el periodísta de El Diario Montañés Jesús Serrera, publicado el 7 de junio de 2012, en el que recordó la frase de cabecera de Preciado: "Mañana sale el sol". Saldrá, Manolo, y seguiremos recordándote.

Mañana sale el sol

"En aquellas reuniones que a finales de los ochenta celebraba la AFE, pasaba casi desapercibida la presencia de las grandes estrellas de la época: Míchel, Butragueño, Guardiola o Zubizarreta. Y de repente, se armaba el tumulto: llegaba al encuentro Manolo Preciado, un modesto jugador del Alavés ya en el ocaso de su carrera, el alma de la Asociación de Futbolistas, y todo el mundo quería abrazarlo y estar con él. Se lo he oído contar algunas veces a Juan Carlos García Herrero, que tanto fútbol y tanta vida compartió con Preciado, en el Racing, en el Linares, también en la AFE.

Manolo tenía ese don: se hacía querer. En el vestuario, en la grada, en la calle. En Santander, en El Astillero, en Torrelavega, en Vitoria, en Valencia, en Gijón, en toda España. Pero no era sólo su cercanía y su sencillez, la palabra cálida y la sonrisa perenne, la opinión libre y sincera. Era también la integridad moral que transmitía en las duras y en las maduras, la amistad verdadera, su hombría de bien, su fortaleza de ánimo.

"Mañana sale el sol" era su lema vital frente a la adversidad que tanto lo frecuentó. Era Manolo quien consolaba a quienes acudían a darle el pésame, era Preciado quien levantaba el ánimo a Vega-Arango cuando le anunciaba entre lágrimas su cese como entrenador del Sporting.

"Mañana sale el sol", sí, pero este trance nos llena de tristeza a todos los que conocimos a Manolo Preciado. Nos deja la memoria de una vida plena, ejemplar en el éxito y en el fracaso deportivo, en la alegría y en el dolor del ser humano, y el orgullo de su amistad. Nunca le olvidaremos."