Octavos | Vuelta

Cristiano se va en blanco y presume de cinco Champions

Cristiano Ronaldo recuerda sus cinco Champions. / AFP

El portugués recordó con chulería que el Atlético no tiene ninguna Copa de Europa tras un partido en el que no estuvo acertado

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

Llevaba un década sufriendo la grada del Vicente Calderón –desde el año pasado la del Metropolitano- a Cristiano Ronaldo y su marcha del Real Madrid con dirección a la Juventus se sintió como un pequeña liberación para la tribu rojiblanca. Como mal menor debería seguir enfrentándose al equipo blanco en la Liga –y quién sabe si en la Copa y la Champions-, pero ya no tendrían que 'sufrir' al portugués. Pero las cosas del destino hicieron que en el sorteo del pasado mes de diciembre la 'Vecchia Signora' se cruzara con el Atlético en los octavos de final de la Liga de Campeones. «Otra vez a sufrir a Cristiano», fue la primera reflexión de miles de hinchas rojiblancos. Ya saben, a perro flaco todo son pulgas.

Y razón no les faltaba, porque el futbolista portugués puede presumir de ser una de las bestias negras del Atlético. Sólo Leo Messi le ha marcado más goles (25) a los rojiblancos en la historia, pero el argentino no ha privado a los de Simeone de ganar dos Champions. Cristiano había marcado 22 goles en 31 partidos ante el Atlético. Una barbaridad. Y eso no se olvida en el corazón rojiblanco. Por eso el recibimiento al portugués fue como se merece un enemigo de tal altura. Pitos, improperios y todo tipo de lindezas desde que saltó al césped del Metropolitano a calentar, o cuando su nombre sonó por la megafonía de la nueva casa atlética. Si hace diez días fue un madridista el que se llevó el 'cariño' de la afición, Thibaut Courtois, este miércoles también un futbolista con pasado blanco tuvo su cuota de pantalla.

El Metropolitano se quedó pequeño para recibir a la Juventus de Cristiano. Tanto que incluso los periodistas se mezclaban entre las gradas con los aficionados ante la falta de sitio en la tribuna de prensa. Como en el antiguo Metropolitano, el aficionado compartía comentarios con el periodista. Mientras, Cristiano, curtido en mil batallas y difícil de intimidar, se sacó los nervios y complicó la cena a alguno en la grada con un misil tierra aire desde fuera del área que obligó a Jan Oblak a lucirse cuando sólo se llevaban ocho minutos de juego.

Cristiano buscaba el balón, se movía por todo el frente del ataque italiano y tenía en Mandzukic a su mejor aliado. El portugués parece haber encontrado a su Benzema de la Juventus en el croata. El partido transcurría en el césped, mientras en la grada se jugaba otro entre los aficionados rojiblancos y el '7' de la Juventus. El Metropolitano le recordó a Cristiano sus problemas con Hacienda y el luso sacó a pasear la manita derecha con los cinco dedos abiertos para recordar sus cinco Champions, sus cinco Balones de Oro o quién sabe qué. El gesto consiguió su objetivo y los que le pitaban le empezaron a cantar: «¡Cristiano es un moroso!». Cosas del fútbol de toda la vida. Eso sí, el portugués se marchó a los vestuarios siendo el único jugador del partido que había completado todos los pases que intentó (22 de 22).

Cristiano comenzó la segunda parte como el partido disparando a puerta. Pero a diferencia de aquel misil, esta vez se fue muy despejado. El Atleti apretaba y le tocó remangarse para echar una mano en tareas defensivas. Animaba a sus compañeros, levantaba el ánimo y mientras tanto echaba una carrera a Giménez para provocar un nuevo córner. Un mal control del juventino reactivó el partido entre él y la grada con abucheos. Nada nuevo en el Metropolitano.

Las ocasiones del Atlético, el gol de Morata –que vaya si lo celebró- anulado por el VAR, el tanto de José María Giménez y el 2-0 obra de Diego Godín hicieron que la relación Cristiano-grada pasara a un segundo plano hasta que tuvo un remate de cabeza que hubiera sido oxígeno para su equipo, pero el colegiado pitó el final. El portugués se marchó del Metropolitano con una derrota, sin poner una muesca en su revólver en el nuevo estadio colchonero. Tras el partido, al pasar por zona mixta sin querer hacer declaraciones, volvió a exhibir su mano y con gesto chulesco proclamó: «Cinco Champions tengo yo; el Atlético, cero». Mantendrá sus espectaculares números de 22 goles en 32 partidos frente a los rojiblancos y con una derrota que deberán remontar en Turín. Allí tendrá un partido más amable con la grada. Eso seguro.