Sexta jornada | Grupo G

A este Real Madrid aún le falta mucha cocción

Sigurdsson bate a Courtois en el tercer gol del CSKA. /J.P. Gandul (Efe)
Sigurdsson bate a Courtois en el tercer gol del CSKA. / J.P. Gandul (Efe)

Los blancos desperdician un buen primer tramo de Asensio y Vinícius para acabar claudicando de nuevo con el CSKA

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

El CSKA volvió a mancillar el honor del Real Madrid en su competición fetiche. Los blancos, que desperdiciaron un buen primer tramo en el que multiplicaron sus llegadas de la mano de Vinícius y Marco Asensio, acabaron pagando cara su blandura en ambas áreas y claudicaron con estrépito ante un CSKA al que le bastaron unos cuantos fogonazos de Chalov, su futbolista más prometedor, para reeditar la victoria del Spartak de Moscú, el único conjunto ruso que había sido capaz de amarrar un triunfo en el Santiago Bernabéu, allá por el lejano 1991.

No estarán los moscovitas en la Europa League pese a su victoria ya que el Viktoria Pilsen venció a la Roma para sellar el pasaporte a la segunda competición continental, pero podrán presumir de haber doblegado por partida doble en la misma campaña al rey de Europa, que hincó la rodilla en Moscú a raíz de un grosero error de Kroos y su incapacidad para traducir en goles su abrumador dominio, y volvió a sucumbir en el Santiago Bernabéu en un duelo cuya intrascendencia en términos puramente clasificatorios al acudir ya matemáticamente como primero de grupo no le resguardó del oprobio de su afición, cebada especialmente con Isco, que no recibió bien los pitos de la parroquia tras marrar una soberbia ocasión con un remate a cámara lenta que coronó una eléctrica transición conducida por Vinícius, pero que hizo extensible a todos su descontento por una actuación que no estuvo a la altura de lo que se demanda a un grupo de meritorios ni al escudo que portan.

Nuevo borrón del Madrid de Solari, que da un paso adelante y dos atrás, sumando la derrota ante el CSKA –la mayor goleada de su historia en casa en competición europea- al triunfo liguero con insólito sufrimiento del pasado domingo ante el colista Huesca. Fiasco absoluto en un choque cuya poca relevancia se reflejó en la alineación del argentino, plagada de rostros lozanos. 24 años y 100 días de edad media en el tercer bloque más joven con que ha acudido el Madrid a un duelo de Champions en toda su historia y el menos envejecido desde el que plantó Juan Ramón López Caro en diciembre de 2005 para encarar al Olympiacos. A Vinícius, Javi Sánchez o Fede Valverde les sobra frescura, pero también les faltan varios puntos de cocción. Y a veteranos como Marcelo, Benzema o Kroos, mayor jerarquía, actitud y un físico acorde a las demandas competitivas de su equipo.

0 Real Madrid

Courtois, Odriozola, Vallejo, Javi Sánchez, Marcelo (Carvajal, min. 73), Marcos Llorente (Kroos, min. 57), Isco, Fede Valverde, Asensio, Vinícius y Benzema (Bale, min. 46).

3 CSKA de Moscú

Akinféev, Fernandes, Magnusson, Bekao, Nababkin, Schénnikov, Bystrovich, Obliákov (Kuchaev, min. 88), Vlasic, Sigurdsson (Nishimura, min. 93) y Chalov (Abel Hernández, min. 83).

Goles:
0-1: min. 36, Chalov. 0-2: min. 42, Schénnikov. 0-3: min. 72, Sigurdsson.
Árbitro:
Artur Dias (Portugal). Amonestó a Schénnikov y Fede Valverde.
Incidencias:
Partido correspondiente a la sexta jornada del grupo G de la Liga de Campeones disputado en el Santiago Bernabéu ante 47.000 espectadores.

Vinícius, un islote

Apenas se salvó de la quema Vinícius que, a sus 18 años y 152 días, se convirtió en el tercer futbolista de menor edad en comenzar un encuentro de la máxima competición continental con los blancos, tras Iker Casillas y Raúl. Predecesores de ilustre trayectoria con los que se codea en el podio el extremo, un islote con sus ganas en la borrascosa tarde del equipo de Solari. Siempre deja destellos el ex del Flamengo, como el taconazo con posterior pase curvado a Benzema que no alcanzó el francés por poco y una pisadita seguida de un zurdazo que repelió Akinféev para que Asensio probase la firmeza del travesaño con un golpeo desde la frontal. De poco le sirvieron a sus compañeros, otra vez desdibujados.

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Dominó el Madrid pero el CSKA tuvo más afilados los colmillos. Lo demostró Chalov al meter una bola a Obliákov que puso en aprietos a la zaga blanca hasta que Marcelo rebañó la bola. Apenas se habían aproximado los rusos, pero esa acción fue un aldabonazo. Ajustició a renglón seguido Chalov tras recibir en la frontal, recortar a Javi Sánchez y disparar al palo largo, haciendo inútil la estirada de Courtois, custodio de nuevo del arco. Ahí no hubo espacio para las rotaciones, pese a que se intuía un gesto magnánimo de Solari con Keylor Navas. Poco pudo hacer también el belga en el segundo tanto del CSKA, fraguado por Chalov con una 'delicatessen' en forma de taconazo a la zona por la que percutía Mario Fernandes y certificado por Schénnikov después de que rebotase en el ex del Chelsea el disparo previo del lateral. Y tampoco fue culpable del tercero, firmado por Sigurdsson.

El partido era de trámite, pero el madridismo no anda para fiestas. Las dianas retrataron la ternura de la retaguardia local. Solari respondió a los pitos que se escucharon al término de la primera parte introduciendo a Bale por Benzema en busca de pegada. No pudo aportársela el galés, renqueante del tobillo derecho tras un salto, y al Madrid acabó haciéndosele de noche en otro partido birrioso en el que terminó despedido con cajas destempladas.

 

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