Iniesta se redime de su error

Iniesta se redime de su error

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANERO

Al filo de los quince minutos a Iniesta se le ha escapado levemente el balón en el centro del campo, Ramos no ha podido amarrarlo y el marroquí Boutaib se ha ido al galope camino de la portería de De Gea, mientras los aficionados de España se frotaban los ojos: había fallado Iniesta, el que nunca falla. Gol inesperado y España por detrás. La cara del manchego era un poema. No está acostumbrado al error un futbolista que todos quieren a su lado. Y el que más, Isco.

Eso ha parecido decir el jugador del Madrid cuando ha visto la jugada un poco escorado y se ha frotado las manos. Dicho y hecho. Solo unos minutos después, Iniesta ha culebreado por el costado izquierdo, ha entrado en el área y ha visto Isco desmarcado. Pase de la muerte y gol del malagueño.

Los dos se han fundido en un abrazo. «Asunto zanjado, aquí no ha habido error», han parecido decirse, mientras la afición respiraba aliviada y los malos augurios, esos que decían que Iniesta ha llegado cansado al Mundial y no estaba para ser titular, se han disipado. Iniesta, el jugador al que todos admiran, el genio de Sudáfrica, aquel que siempre juega en casa, porque todos despiden entre aplausos, juegue donde juegue, se ha redimido así de su error.