La Gimnástica deja escapar el liderato

La Gimnástica deja escapar el liderato
Luis Palomeque

Un emocionante derbi del Besaya termina en tablas tras un postrero tanto del Trope | Fermín adelantó al conjunto de Pablo Lago en el minuto 67, pero los locales igualaronel marcador en el 89

ADELA SANZTorrelavega

En el fútbol suelen suceder estas cosas, así que tampoco hay que darle demasiadas vueltas. Que caiga el líder contra todo pronóstico y que su inmediato perseguidor no se aproveche de tal circunstancia no constituye un hecho extraordinario. Ocurre con relativa frecuencia. A la Gimnástica, que tenía a su alcance el liderato después de la derrota del Laredo en Santillana, y que fue suyo hasta casi el final del partido, se le escurrió de entre las manos y no le quedó más remedio que conformarse con un empate que lo acerca un poco más al primer puesto (ahora suma 66 puntos, dos menos que el primer clasificado), pero que mete en la pelea al Escobedo, que es segundo con un punto más. Aún así, la lectura es positiva para los blanquiazules, que siguen sin perder tras dieciséis jornadas y continúan recortando la diferencia que les separa del liderato.

El encuentro se inició con la frialdad propia de este tipo de partidos, en los que los dos equipos están más pendientes de evitar el error que de aventurarse arriba y asumir riesgos. Así, como dos púgiles que estudian los movimientos del rival para determinar cómo anda de velocidad, de juego de piernas, cómo se maneja a la hora de mantener la guardia y cuáles pueden ser sus puntos débiles, Tropezón y Gimnástica emplearon los primeros minutos en situarse sobre el césped. El juego en esos instantes iniciales se caracterizó por la lentitud y la ausencia de movimientos aventurados, siempre con el pase medido y en corto, y en caso de peligro, potente y largo, bien en diagonal o en vertical, y hacia arriba.

Con la adrenalina a tope y la sangre palpitando en el sistema circulatorio resulta complicado pensar con claridad y mantener la mente serena, de ahí que los primeros lances fueran acciones marcadas por la fuerza y la contundencia, como la entrada de Isuardi sobre el lateral Fer en una de las primeras jugadas del choque. Poco después llegó la primera ocasión de los visitantes, en una jugada que acabó Fermín de un zurdazo que se fue cerca de la base del poste.

Poco a poco la Gimnástica, dotada de la seguridad que da el llevar tanto tiempo ganando un partido tras otro, fue tomando el control del encuentro. No es que jugara mejor, pero sí con mayor fe en su capacidad. Producto de ello fue un robo de balón de Palazuelos y su tiro algo escorado que detuvo sin dificultad Iván.

El Tropezón, replegado en su parcela del campo, como a la espera de que se pasase un repentino aguacero, dejó hacer a su oponente, limitando sus actos a defender con orden, juntar líneas, cerrar espacios, arrebatar la pelota y salir a la contra. Pero a pesar de sus esfuerzos, se sentía incapaz de detener las llegadas de los gimnásticos, quienes buscaban el modo de lograr el gol. Cerca del primer cuarto de hora le llegó el turno a Nacho Rodríguez, pero su disparo, demasiado lejano y sin potencia, apenas inquietó a la defensa local.

Reacción del Tropezón

El Tropezón fue saliendo de su letargo voluntario poco a poco y, cerca de cumplirse el ecuador del primer tiempo, realizó su primer lanzamiento a puerta, un tiro desde fuera del área de Juan Fresno que se fue demasiado alto. Entretanto, el encuentro iba ganando poco a poco en interés y en intensidad física, con los dos rivales empleándose al límite y en ocasiones sobrepasándolo, lo que tuvo como consecuencia, por ejemplo, que los dos mediocentros de la Gimnástica, Palazuelos y Víctor, viesen la cartulina amarilla antes de llegar a la media hora de partido. Intensidad, fuerza física, choque, tensión y poco más en un partido que llegó al descanso sin ocasiones de verdad y con la sensación de que, o bien iba a terminar como empezó o el que marcara primero se llevaría los tres puntos.

A pesar de que la primera ocasión de la segunda mitad fue para Isuardi, que chutó desviado, fueron los jugadores que dirige Pablo Lago quienes siguieron creando ocasiones, como el lanzamiento a ras de hierba de Nacho Rodríguez que detuvo Iván y el centro desde la derecha de Vitienes al que no llegó el delantero centro gimnástico.

Borja Camus salvó el gol del Tropezón en el 66 interponiéndose en la trayectoria del balón y evitando que Fresno, tras un recorte, rematase a puerta sin oposición. Esa jugada, que aceleró el pulso de todos los blanquiazules, jugadores y aficionados, fue el preludio del gol. Sacó en largo Álex Ruiz y el balón, con la ayuda del viento, le llegó a Fermín quien, con una fantástica volea con la izquierda, lo puso fuera del alcance del portero local. El tanto, a menos de veinte minutos del final, le ponía la victoria y el liderato a la Gimnástica en la mano.

De hecho a punto estuvo de suceder, ya que apenas hubo reacción del equipo de Tanos hasta el final. Y fue el azar, o el destino, el que se encargó de quitarle a los blanquiazules el caramelo de la boca. A un disparo potente de Camus que a punto estuvo de colarse por la escuadra, respondió, dos minutos después, el Tropezón. Saque de esquina y remate de cabeza de Zarandona que supuso el empate y el fin de la alegría plena de los visitantes, que tuvieron que conformarse con un punto cuando ya contaban con tres.

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