Fútbol / Regional

Un golpe fortuito que pudo acabar en tragedia

Brice, con la camiseta del Atlético Perines. /AT.Perinez
Brice, con la camiseta del Atlético Perines. / AT.Perinez

La rápida intervención del segundo entrenador del Meruelo salvó la vida al camerunés Brice tras un fuerte choque con el portero

JOSÉ COMPOSTIZO SANTANDER.

El partido estaba a punto de finalizar, pero el tiempo se detuvo para todos en el campo de San Miguel. La tensión sobrevoló el ambiente por unos instantes. Brice, jugador del Meruelo, cayó al piso inconsciente después de recibir el pasado sábado un golpe involuntario del meta del Inter Semper, Miguel. Fueron unos minutos dramáticos. El miedo, los nervios y el silencio se apoderaron de los aficionados y de todos los presentes, que no sabían con certeza el alcance de lo que estaba ocurriendo. Quienes pudieron ver al jugador de cerca se dieron cuenta de que «estaba rígido, convulsionaba e incluso se había mordido la lengua».

Brice Bowe lleva dos años en España, a donde llegó en patera a través del estrecho de Gibraltar, después de cruzar medio continente africano desde su país natal, Camerún. Ahora, en busca de una oportunidad, vive en un piso de Cáritas en Santander y el día del suceso coincidía con su debut con el conjunto que dirige Manuel Gajano, 'Jano', tras ser cedido por el Atlético Perines. El futbolista estaba de espaldas cuando el arquero visitante despejó el balón con sus puños y, en la acción, le pegó un rodillazo en un costado de la cabeza. El extremo, de 19 años cayó al piso. Aquello pudo terminar en un gran drama.

La rápida intervención de David Colina, más conocido como 'Chucho', evitó que la situación se convirtiera en una tragedia, porque el segundo entrenador del Meruelo se convirtió en héroe el sábado pasado en el partido de Regional Preferente que su equipo perdió, 0-1, ante el Inter Semper Fidelis. Lejos de importar el resultado, lo que realmente valió la pena fue la rauda y oportuna actuación del técnico del club blanquinegro para salvar la vida al jugador de su equipo.

«Cuando llegué, le introduje la cánula de Guedel, le giré la lengua y empezó a respirar» David Colina Segundo entrenador del Meruelo

«Fueron unos minutos dramáticos. Si David no hubiese reaccionado tan rápidamente...» Manu Gañán Delegado del Inter

Brice, tras el choque, quedó tendido en el suelo, con los ojos en blanco y la boca cerrada. En medio de convulsiones. Se estaba tragando la lengua y durante unos segundos quedó inconsciente. El peligro de asfixia era inminente. Su entrenador se dio cuenta rápidamente de la situación y saltó al rescate. «Antes de que yo llegará le atendieron el jugador del Inter, Jony, y el nuestro, Portu, que le abrieron la boca con los dedos. Cuando llegué le introduje la cánula de Guedel, le giré la lengua y ya empezó a respirar. Una enfermera que estaba en el campo viendo el partido me ayudó. Al cabo de unos minutos, el jugador volvió en sí. Fue abriendo los ojos, movía las piernas, pero estaba confuso y aturdido. Luego llegaron los servicios médicos, que le trasladaron en ambulancia al hospital de Laredo, donde le realizaron un TAD. Cerca de la medianoche le dieron el alta», relata Chucho.

El técnico no oculta el susto que se llevaron todos y los instantes de nerviosismo que se vivieron en el campo de San Miguel. Por fortuna, terminaron pronto porque la intervención que se efectuó y la llegada de la ambulancia se realizaron con gran celeridad. Colina admitió que su actuación fue tan rápida porque ya tiene experiencia en estos casos, dado que ha realizado diferentes cursos en la aplicación de este sistema de respiración. «La temporada pasada ya me pasó un caso igual en Noja, cuando entrenaba a los cadetes. Así que hice lo mismo que la otra vez. Por eso, para tener seguridad en estos casos lo que sí me gustaría es que todos los delegados y los árbitros supieran manejar la cánula de Guedel», indicó el segundo técnico blanquinegro.

«Un gran susto»

En el otro banquillo, lógicamente, también se vivió el suceso con preocupación. «Si David Colina no hubiese reaccionado tan rápidamente...». La frase cortada, sin final, denota el riesgo que se vivió en Meruelo, tal y como lo describe el delegado del Inter Semper Fidelis, Manu Gañán. «Fue un shock para todos, unos minutos dramáticos», agregó el representante del equipo santanderino.

«Tuvimos un gran susto, por si podría haber sufrido daños graves. No pudimos disfrutar la victoria, porque nuestros pensamientos estaban con el jugador del Meruelo», reconoció Gañan. «Realmente fue un choque muy fuerte y afortunadamente no tuvo ningún hueso roto. Además, el domingo ya nos enteramos de que Brice se está recuperando con normalidad», completó el delegado.