Fútbol Regional

El viejo rockero del Unión Club

Luis Gonzálo Martínez, portero del Unión Club. /José Compostizo
Luis Gonzálo Martínez, portero del Unión Club. / José Compostizo

Jimy, a sus 45 años, sigue siendo portero del equipo astillerense

José Compostizo
JOSÉ COMPOSTIZOEl Astillero

«Tan joven y tan viejo. Like a Rolling Stone», decía Joaquín Sabina avanzada la década de los noventa en su disco 'Yo, mi, me, contigo'. Y en el fútbol cantabro hay varios ejemplos de que la edad no es impedimento para seguir dando lo máximo sobre el terreno de juego. Son los más veteranos del balompié regional. Y, además, tienen cuerda para rato, siempre y cuando las lesiones les respeten. En el Unión Club se encuentra el veterano. Luis Gonzalo Martínez, conocido futbolísticamente como 'Jimy', que el próximo mes de noviembre cumple 46 años, es el 'abuelo' de los campos de fútbol, aunque eso únicamente lo dictamina su DNI.

«No me siento veterano, sino todo lo contrario, como un crío. Esa es la mentalidad para seguir jugando a esta edad, porque si lo piensas ya lo hubiese dejado hace tiempo», destaca un Luis, por el que parece que no pasan los años. Unos pueden pensar que ha hecho un pacto con el diablo y a cambio le ha dado el mismísimo retrato de Dorian Grey, mientras que otros pueden pensar que ha llegado a La Cruz procedente de Nunca Jamás, el país de Peter Pan. «Quiero hacer lo mismo que los chavales de 20 años, y por el esfuerzo quizá me respetan más», aclara el futbolista. «Juego con gente que cuando empecé no había nacido, pero no lo noto porque en el campo somos todos iguales», asegura. «A veces les digo que tendrían que esforzarse más porque en mis tiempos no había las instalaciones y sintéticos de ahora; se confunden al querer imitar a los buenos como Messi», añade.

Su currículo futbolístico está lleno de equipos y de categorías, aunque nunca llegó a jugar ni en Primera ni en Segunda. «En el fútbol hay que tener suerte y estar en el momento justo», afirma, aunque se siente un afortunado por haber jugado en equipos como el España de Cueto, Monte, Reocín, San Román o Cultural, entre otros. Ha conseguido muchos ascensos con los diferentes equipos que ha jugado, también ha salvado la categoría en otras ocasiones. Además, Luis ha entrenado a las porteras del equipo femenino de futbol sala del Muslera.

Finalizada ya la temporada con el conjunto verdinegro, tiene que aguantar «alguna que otra broma», sobre si va a seguir una campaña más. El actual portero del Unión Club se ve con fuerzas y quiere seguir practicando fútbol, aunque su continuidad «lo marcan las temporadas, cuando se hacen los balances. Físicamente no fui un virtuoso, pero la chispa todavía la mantengo y de eso se sacan beneficios, pero recuperarte es distinto, cuesta muchísimo». Luis asume su función de veterano en el equipo. «Cada año te sorprende algo nuevo y es un aliciente para seguir. Estar con gente joven es como rejuvenecer, ver sus expectativas. Más o menos te pones en su papel, te mantienes a una distancia prudencial, pero mola implicarse con ellos», asegura.

También su mujer, Carmen, respeta que pese a haber superado la barrera de los cuarenta siga jugando a fútbol, aunque alguna que otra vez surge la discusión. «En casa tengo unas peleas tremendas (risas). Ella sabe que me gusta mucho esto. Lo único que le mosquea es cuando perdemos porque llego con una cara y una mala leche tremendas. El día que deje de dolerme, será el día de dejarlo».

Pero después de todo este tiempo se queda con lo más importante: los compañeros que se crean en el vestuario y con otros que surgen fuera de el. Además, Luis va comprobando que los años no pasan en balde, que llegará el día en el que tenga que colgar las botas. «Está llegando el momento. Después de los partidos llegan las recuperaciones, los dolores en las articulaciones, rodillas, tobillos. Los partidos puedes jugarlos tranquilamente, pero...», concluye.