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Al infierno de un zarpazo

Al infierno de un zarpazo

El gol del rojiblanco Villalibre en Lezama envía a la Gimnástica a los puestos de descenso directo al no conseguir igualar el partido a pesar de las ocasiones

Adela Sanz
ADELA SANZTorrelavega

Hay muchos modos de perder, claro, aunque el resultado al final siempre es el mismo y deja un idéntico regusto a desazón. Por la mínima fue esta vez, con un solitario gol de Villalibre poco antes de cumplirse la primera media hora de juego, pero suficiente para volverse de vacío. Otra derrota que mantiene al equipo más o menos donde estaba, condenado a seguir peleando por salir a flote. Obligado a sudar, como lleva haciendo desde que empezó la temporada, para arrancarle al campeonato, cada punto que se lleva al casillero.

1 Athletic b

Oleaga, Sillero, Rojo, Vivian, Gorka Pérez, Vencedor, Víctor, Nolaskoain, Villalibre, Íñigo Vicente (Morcillo, m. 86) y Benito (Salado, m. 63).

0 Gimnástica

Álex Ruiz, Rozas, Bardanca (Fer, m. 58), Camus, Ramiro, Cusi(Luis Alberto, m. 58), Vitienes, Palazuelos, Primo, Víctor (Nacho Rodríguez, m. 78) y Alberto.

Goles
1-0 minuto 24, Villlalibre
Árbitro
Ávalos Martos (Colegio catalán). Amonestó por los visitantes Víctor y Cusi

No obstante, tampoco conviene quedarse solo con lo peor que, como casi siempre, son los números, pese a su valor incontestable, y en este caso negativo para la suerte de la Gimnástica. Las cifras, con el valor frío del resultado, no dejan lugar a otros aspectos en los que el conjunto torrelaveguense no resulta tan castigado. Dejando a un lado el esfuerzo de los jugadores, a los que no se puede negar su entrega y su resistencia al abandono, nadie se atreverá a decir que el equipo no sigue ahí, firme, difícil de batir, sólido atrás, bien armado en sus líneas. Pero le falta gol, ese ingrediente que es la sustancia misma del fútbol, y sin el que todo lo demás, las tácticas, las estrategias o los sistemas, por muy elaborados y afinados que estén, se quedan en nada.

Pablo Lago sorprendió con la presencia de Vitienes y Rozas en los laterales en lugar de Fer y Fermín, habituales en los últimos encuentros. Una apuesta valiente, arriesgada, al menos sobre el papel, con los tres centrales de los dos últimos choques atrás –Bardanca, Camus y Ramiro–, un nutrido grupo de centrocampistas por delante y arriba Primo. El objetivo, tal vez, era darle mayor presencia al equipo en la zona media y pelearle la posesión a los bilbaínos. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Así, durante los primeros diez minutos, el encuentro fue un monólogo del Athletic B, que se dedicó a mover de un lado a otro el balón, casi siempre en el campo de una Gimnástica metida atrás, con las líneas bien juntas. Pocas ocasiones de gol, no obstante, a pesar del dominio, la mejor de todas una acción a la contra en un peligroso dos contra uno que desbarató Camus al interceptar un pase de Vicente.

El Tudelano visita en una semana El Malecón

Tras la derrota ante los cachorros del Athletic sólo queda mirar al futuro. El Tudelano, sorprendente rival directo de la Gimnástica en la lucha por la permanencia en Segunda División B, será el próximo equipo que visite El Malecón. El domingo a partir de las 17.00 horas los blanquiazules deben enderezar de nuevo el rumbo con una victoria ante los navarros que –a falta de jugar su partido de esta jornada ante el Vitoria– están decimoquintos con diecinueve puntos. En una categoría en la que la igualdad es la tónica dominante, el no puntuar puede hundir a un equipo en la clasificación, de la misma forma que una victoria permite coger aire y respirar al borde de la zona de descenso o incluso salir de ella.

La tónica dominante fue el dominio territorial y en la posesión del Bilbao Athletic, bien en los dos primeros tercios del terreno, donde podía jugar a sus anchas, y más atascado en el último, donde los defensores gimnásticos formaban un muro difícil de traspasar. Hasta que en una rápida acción, Íñigo Vicente envió un balón largo, Asier Villalibre lo peinó y batió al guardameta gimnástico, que poco pudo hacer para evitar el tanto. Villalibre a punto estuvo de lograr el segundo poco después de haber marcado el primero. Cabeceó muy bien abajo, pero esta vez Álex Ruiz, atento y con buenos reflejos, lo evitó. Hubiera supuesto un golpe casi definitivo, un lastre imposible de arrastrar para una Gimnástica que todavía no ha conseguido marcar más de dos goles en un mismo partido.

En busca del empate

Los últimos minutos del primer tiempo fueron para el Athletic B, que buscó, sin éxito, el gol, con una Gimnástica que trató de generar peligro entrando por la banda izquierda, sin lograrlo. Llegar al descanso en desventaja, pero por un solo tanto, no era lo idóneo, pero teniendo en cuenta las circunstancias del encuentro, al menos seguía con vida.

Pablo Lago sorprendió con una inclusión de Vitienes y Rozas como laterales

Insistió en su planteamiento Pablo Lago en la segunda parte, al menos de inicio. Sin efectuar cambio alguno en la alineación, algo que por otra parte es habitual en el asturiano, tampoco retocó la colocación de sus futbolistas sobre el césped ni sus funciones. El Bilbao Athletic tampoco cambió su manera de jugar. Al fin y al cabo le estaba saliendo bien su apuesta y siempre es mejor no tocar aquello que funciona, por si acaso. Así que, dueño del balón, insistió en su forma de jugar. Le costó, no obstante, penetrar entre las líneas gimnásticas, y en más de un cuarto de hora apenas dispuso de una ocasión, que murió en las botas de Bardanca. Los torrelaveguenses, serios en defensa, también tuvieron sus opciones. La mejor, una jugada aislada con un balón perdido, mal despejado por la zaga, al que no llegó Cusi.

Los blanquiazules se volcaron en la recta final de la segunda mitad en ataque

El mediocentro dejó su puesto a Luis Alberto, en un doble cambio de Lago, que también introdujo a Fer por Bardanca. El técnico blanquiazul necesitaba una reacción. Con esos cambios pretendía agilizar el juego de su equipo, darle más peso en la media y más fuerza en la derecha. A punto estuvieron los planes de irse por el sumidero poco después. Íñigo Vicente, con un lanzamiento cargado de más intención que puntería, a punto estuvo de marcar. Hubiera supuesto el punto y final, pero la fortuna todavía quería darle una oportunidad a la Gimnástica. El equipo de Solabarrieta, consciente de que la ventaja era suya, le dejó algo de aire a los blanquiazules. Cedió tiempo de posesión y buscó otra forma de cerrar el partido, a la contra. Así pudo liquidar el duelo en dos oportunidades, pero ni Villalibre, primero, ni Íñigo Vicente, más tarde, lo consiguieron.

Poco tenía que perder una Gimnástica que, en el último cuarto de hora, se lanzó a por todas. Con un claro 4-4-2, Nacho Rodríguez entró por Víctor. El riesgo de encajar un segundo y definitivo gol estaba ahí, pero había que correrlo. Alguna que otra oportunidad tuvo para marcar el empate, pero falló en la definición. Palazuelos, en un saque de esquina que despejó un defensa, y Primo, en un par de ocasiones –un remate sobre el larguero y una contra anulada por fuera de juego–, dispusieron de ocasiones, pero se quedaron en un amago que no llegó a golpe. El encuentro entró finalmente en su fase decisiva, en esos últimos cinco minutos en los que a veces se decide la suerte en el fútbol. La Gimnástica ya resolvió su destino la semana pasada en una acción de última hora, y no resulta extraño que en esos momentos de tensión nerviosa se cometan errores y suceda lo que parece imposible. Sin embargo, esta vez no sucedió. Ni siquiera el Bilbao Athletic, que pudo apuntalar el choque en el tiempo añadido mediante un contragolpe que chocó finalmente en Álex Ruiz, consiguió ese segundo que se le había resistido desde que Villalibre lograra el primero. Tampoco le hizo falta ya que, a pesar de que su rival fue capaz de anular parte de su energía creadora, le bastó ese solitario tanto para sumar tres puntos más.