GOLF

Un campo lleno de historia

Una jugadora mira la bola en uno de los greens de Pedreña en la edición de 2018 del Gran Premio de Golf de El Diario Montañés. /DM
Una jugadora mira la bola en uno de los greens de Pedreña en la edición de 2018 del Gran Premio de Golf de El Diario Montañés. / DM

El Gran Premio de El Diario Montañés llega hoy al Real Golf de Pedreña, el lugar que forjó las leyendas de Ramón Sota y Severiano Ballesteros

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

El Gran Premio de Golf de El Diario Montañés llega hoy a su ecuador. La tercera prueba de las seis que componen el programa. Y el escenario en el que se jugará es el campo con mayúsculas. El Real Golf de Pedreña servirá para clasificar a más jugadores para la gran final, que tendrá lugar el 15 de septiembre también en esos 18 hoyos. Los ganadores de hoy unirán sus nombres a los de Carolina Jiménez, que se impuso en el Másters de Mataleñas, la primera prueba de este 2019 en el Gran Premio; y Jesús Respuela, Rubén Lobera, Conchita Puente y Adrián Gutiérrez, que vencieron en sus respectivas categorías en la segunda cita, celebrada el pasado día 13 en el campo de Nestares.

El campo del Real Golf de Pedreña es la catedral del golf cántabro por varios motivos. El primero, por tradición ya que se encamina hacia su centenario. Desde el año 1928 ha comprobado cómo un deporte entonces desconocido en Cantabria, el golf, evolucionaba desde la nada. El Real Golf de Pedreña ha visto cómo de sus calles y greens salían nombres con talento. Otro motivo para considerarlo como el gran lugar de este deporte en la región se refiere a dos mitos que aprendieron a jugar en sus calles y en sus greens. Y lo hicieron de tal manera que pusieron a Pedreña y su campo en el mapa del golf mundial. Primero, Ramón Sota. Luego, su sobrino. El campo fue el lugar que forjó el carácter y el juego de un golfista cuyo nombre estará para siempre en la historia. Severiano Ballesteros, el genio irrepetible, y el campo de Pedreña se convirtieron en una simbiosis perfecta para desde ahí, conquistar el Open Británico, el Masters de Augusta...

La mayor dificultad en los 18 hoyos pedreñeros está en sus greens. Como se dice en este deporte, son greens con movimiento, ya que tienen muchas caídas. A la vez, son muy rápidos. Queda por ver cómo afectará al juego la lluvia que ha caído ayer y la que se espera que lo haga hoy. El mimo con el que se cuida el campo propicia que siempre esté en un estado excelente, pero a buen seguro que el agua tendrá un papel destacado en la jornada de hoy.

La mayor dificultad del campo pedreñero está en sus greens, que requieren de un juego muy preciso

Las calles del campo pedreñero -par 70- no son muy largas. Apenas tres pares 5, el más largo de 497 metros de longitud, jalonan el recorrido. Entre los tees y los greens se puede considerar como un campo asequible para los golfistas. El peligro entre ambas zonas está en varios bosques pequeños a lo largo del campo y que pueden echar abajo la tarjeta del jugador más experimentado. Si se evita caer en ellos, no es complicado llegar al green. Es en la zona final de cada hoyo donde en Pedreña hay que estar especialmente preciso. Cinco pares tres y el resto -diez en total- pares cuatro completan el recorrido.

En esos 18 hoyos, 128 jugadores buscarán el pase a la final del 15 de septiembre. La hora de salida de los golfistas está prevista para las 9.30 de la mañana y la entrega de premios, a las 15.00 horas. Una mañana de la que saldrán otros cuatro nombres que tendrán la oportunidad de repetir recorrido el 15 de septiembre, en una final que reunirá a los mejores de este Gran Premio de Golf. Para los que debuten hoy en Pedreña y no se clasifiquen para esa gran final, quedará el premio de jugar en un campo en el que la historia, algo tan importante en este deporte, está más que presente en cada rincón. El campo que vio crecer a Ramón Sota y a Severiano Ballesteros. Casi nada.